Sexiola resopló con fuerza. Al recordar lo tonta que había sido durante años, entregándose en cuerpo y alma a ese hombre ingrato, sentía ganas de darse un golpe contra la pared.Sin responderle, entregó el brazalete junto con varios bolsos elegidos por Freya a la cajera. La empleada dio el total con una cifra astronómica: —Son cincuenta mil dólares en total, señorita.Bianca y Axelion estallaron en risas burlonas.—¿De dónde sacaste el dinero, Sexiola? —le soltó Bianca con mordacidad—. ¿Acaso vendiste un riñón en el mercado negro?Freya intervino con orgullo: —¡Ni cincuenta mil dólares! Sexiola podría comprarse todo el edificio si quisiera.—¿Ah sí? —Bianca fingió sorpresa y miró a Axelion—. Axel, no me importa lo que cueste, ¡yo quiero ese brazalete!Axelion miró a Sexiola con tono de orden, como siempre hacía. —Sexiola, elige otra cosa. Dáselo a Bianca. Yo pago lo tuyo.—No quiero —respondió ella secamente.—Vamos, Sexiola, no seas infantil —insistió Axelion empezando a perder la pa
Última actualización : 2026-08-28 Leer más