—¿Acaso usted no se lo había dicho? —inquirió Galilea con aflicción.—No —respondió Volkan sin inmutarse—. Y Ágata sabe por qué no se lo dije.Galilea parpadeó repetidas veces, abrumada por la revelación.—Pues... entonces es natural que reaccionara de esa manera. Debió habérselo dicho. De hecho, yo pensé que ya lo sabía. Ella vino aquí a mi habitación——¿Cómo? —la interrumpió Volkan—. ¿Vino aquí? ¿Qué te dijo? ¿Te insultó? ¿Te hizo algo? ¿Por qué no me lo dijiste?—No, no, Alfa —intervino Galilea, colocando una mano sobre su brazo para tranquilizarlo—. No es eso para nada.La loba observó a Nova, quien acababa de quedarse dormida tras alimentarse. Con delicadeza, la apartó de su pecho, le acomodó la ropa y la recostó sobre el colchón.Al volver a erguirse, la seriedad cubría su rostro.—La señora Luna estuvo en mi habitación diciéndome que quería hacer una tregua.—¿A qué te refieres con eso?La bebé se agitó levemente en la cama, dando la impresión de que iba a despertarse, pero Gal
Última actualización : 2026-09-22 Leer más