Alexa asintió con la cabeza, como una niña buena, y abrió aún más sus piernas, ofreciéndose en cuerpo y alma al hombre que amaba. Henry recorrió su cuerpo con besos hasta llegar de nuevo a sus labios, y mientras la besaba, comenzó a penetrarla.Los primeros gemidos fueron ahogados por sus besos, pero pronto resultó incontrolable. Henry, siendo un hombre tan experimentado, encontró con sus primeras embestidas el punto perfecto de Alexa: su delicioso punto G.—¡Aaah, Hen, sí, así... ahí! —gemía ella sin pudor, observando el rostro de Henry, lleno de placer mientras la embestía.—¿Ahí, bebé? ¿Te gusta?—¡Diablos, sí... más duro, Henry!Embestida tras embestida, ambos cuerpos sudorosos disfrutaban del máximo placer. Siempre habían sido compatibles en la cama, pero ahora que se amaban, todo era mejor. Henry sostuvo a Alexa por las caderas mientras la embestía con fuerza.—Hen... sí, ahhh... así, más rápido... más —rogaba sin pudor la rubia.—¡Diablos, Alexa! Eres tan preciosa, eres mía, be
Última actualización : 2026-08-27 Leer más