Era cierto, Ariana lo odiaba con toda su alma. Incluso después de tantos años, nunca había olvidado lo que ocurrió aquella noche. Recordaba perfectamente las llamas enormes que consumieron la casa, al señor Hale que murió quemado, a Sarah Hale que se quitó la vida justo delante de sus ojos, y a Rose Hale, a la que ordenó que la llevaran a un lugar lejano y la dejaran allí abandonada. Desde entonces, nunca había podido descansar bien por las noches. Pero aun así, pensaba que si no hubiera hecho lo que hizo en su momento, ¿habría tenido un final mejor? Aun así, no se arrepentía de sus actos. Solo con que la familia Hale hubiera desaparecido, él podía vivir con tranquilidad, sin tener que depender de nadie, sin tener que obedecer órdenes de nadie y sin tener que aguantar que lo llamaran el yerno que vivía gracias a ellos. —Está bien, ya lo he entendido, Victoria. Puedes irte a descansar. Y recuerda: en el futuro no te enfrentes nunca a Ariana, porque no eres rival para ella. Aunque n
Última actualización : 2026-10-09 Leer más