—Tráigalos ya. El hombre tomó el dinero y lo guardó con cuidado. Al instante, su expresión cambió y respondió con gran respeto: —Enseguida, distinguida señora, solo un momento, por favor. No pasó mucho tiempo antes de que regresara acompañado de un joven de rasgos muy definidos y marcados. Medía casi un metro ochenta y tenía una figura esbelta y atlética. Era, sencillamente, la imagen de la perfección. Además, desprendía una presencia atractiva, pero al mismo tiempo tranquila y educada. —Buenas noches, señoras —las saludó con una voz agradable y amable. Era un tono cálido, sin resultar imponente, lo que lo hacía destacar entre los demás. Crystal apoyó la barbilla en la mano y asintió, mostrando su aprobación: —¿Cómo te llamas? —Pueden llamarme el señor Azul. Solo entonces Crystal se dio cuenta de que vestía todo de ese color: camisa, pantalones y zapatos de cuero, todos en tonos azulados. —Muy bien, señor Azul. ¿Sabe bailar? —¿Qué estilo prefieren ver? —respondió él con am
Última actualización : 2026-10-14 Leer más