Me quedé mirando el teléfono, todavía sentada en el borde de su escritorio, con su semen resbalando despacio por mi muslo.—¿Qué es esto? ¿Hay una cámara oculta en algún lado? —mi voz temblaba.Él dejó el teléfono sobre el escritorio con calma, sacó un pañuelo del cajón y me limpió él mismo entre las piernas, con movimientos suaves pero rápidos.—¿Quién diablos tomó estas fotos? —pregunté.—Yo tampoco lo sé —Elias se subió los pantalones a toda prisa, se abrochó el cinturón y después miró cada rincón de la oficina, buscando cualquier cosa que pareciera una cámara. No encontró nada.—Esto no puede estar pasando —me bajé del escritorio con las piernas temblorosas y empecé a buscar mi ropa por el suelo—. Fuimos cuidadosos… hasta cierto punto. Y la puerta estaba cerrada.—Al parecer no lo suficiente —respondió, mientras me veía subirme la falda—. Quienquiera que envió esto sabe lo que hace. Quiere presión.Me cerré la cremallera de la falda y lo miré. Las manos no me dejaban de temblar, s
Última actualización : 2026-08-03 Leer más