La Bóveda de Obsidiana nunca se había sentido tan viva.Yacía tendida en la enorme plataforma circular; mi cuerpo era un lienzo de pura libertinaje. El semen me cubría la cara, me goteaba de la barbilla a los pechos agitados y se escurría en hilos gruesos de mi coño y mi culo arruinados. Las piernas las tenía abiertas de forma obscena, temblando sin control por los incontables orgasmos que me habían desgarrado. La voz se me había quedado ronca, reducida a gemidos entrecortados y quejidos rotos.Y aun así sonreí… una sonrisa profunda, satisfecha, casi delirante.Elias se arrodilló a mi lado, acariciándome el pelo con una ternura sorprendente mientras los ojos le ardían de posesión oscura. Marcus permanecía a unos pasos, observando con aquella sonrisa cruel tan familiar. A nuestro alrededor, al menos veinte Maestros enmascarados más habían salido de las sombras; las pollas duras y listas.Ya no sentía miedo.El chantaje, la exposición, la ruina de mi antigua vida y el hecho de que Elias
Última actualización : 2026-08-27 Leer más