D A N T ESalí furioso de la habitación de Ariana, con la sangre hirviéndome en las venas.Angelo, ese pequeño bastardo, había puesto las manos sobre mi esposa.Saqué el teléfono y marqué a Marco, mi jefe de seguridad.—Encuentra a Angelo —gruñí en cuanto respondió—. No me importa dónde esté. Tráemelo.Colgué antes de que Marco pudiera responder, con las manos apretadas en puños a ambos lados del cuerpo.Sentía unas ganas incontenibles de romperle cada hueso, destrozarle la maldita cara de niño bonito de la que tanto presumía y asegurarme de que jamás volviera a tocar a Ariana.Tal vez había podido hacerlo cuando eran marido y mujer, pero ya no. Nunca más.Ella era mía y él no tenía ningún derecho ni siquiera a mirarla.No debía haberme permitido enamorarme de ella. Nunca formó parte del plan. Odiaba haber llegado a sentir tanto por ella, sabiendo que al final merecía a alguien mejor, alguien que no fuera yo ni Angelo.Ariana no debía significar nada para mí.Pero después de aquella n
Última atualização : 2026-08-17 Ler mais