A R I A N ALa luz de la mañana se filtró lentamente entre las cortinas cuando desperté. El pesado cuerpo de Dante seguía manteniéndome atrapada contra el colchón, con el rostro hundido en mi hombro.Su respiración era irregular y su piel continuaba ardiendo contra la mía.Intenté liberarme con cuidado, pero incluso dormido sus brazos se apretaron alrededor de mí.—Dante —susurré, sacudiéndolo suavemente—. Necesito levantarme.Él soltó un gemido, pero no despertó.Con cuidado, conseguí liberar una mano y pasé los dedos por su frente. Seguía teniendo fiebre y, sin querer, mi pulgar rozó sus labios, secos y calientes.Los ojos de Dante se abrieron de golpe.Oscuros, vidriosos por la fiebre y con algo tranquilo e indescifrable en ellos.—¿Tocándome mientras duermo, esposa? —Su voz era ronca, aunque la habitual dureza estaba apagada por la enfermedad.Aparté la mano de inmediato.—Tienes fiebre. Solo estaba comprobando…—Sé lo que estabas haciendo.Su brazo se cerró con más fuerza alreded
Última atualização : 2026-08-17 Ler mais