Con un golpe seco, el teléfono cayó al suelo.Mi mamá se quedó paralizada, sin saber cómo reaccionar.Mi papá se sobresaltó al verla así.Recogió el teléfono y, sin poder creerlo, preguntó de nuevo:—Profesora Vargas, ¿no se habrá equivocado? A Esperanza le fue superbien, no es posible que Luz haya sacado más que ella.La profesora, aún más desconcertada, no entendía cómo unos padres podían estar tan despreocupados que ni siquiera conocían la nota de su hija hasta ese momento.Y lo peor era que, al enterarse, su primera reacción no había sido de alegría, sino de incredulidad.—Señor, estoy completamente segura. A Luz le fue excelente, su puntaje fue altísimo, sin ninguna duda.Mi papá perdió toda la fuerza de golpe y se desplomó en la silla.En el escenario, el presentador los llamó a subir a dar un discurso como padres de Esperanza.Las luces del salón iluminaron de lleno sus rostros.Pero en ese momento, sus caras estaban pálidas, sin color.Ante la mirada de todos, forzaron una sonr
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