El trayecto hacia su edificio de apartamentos lo hizo casi en penumbras mentales, dejándose llevar por la inercia de sus pasos. Subió tramo a tramo las escaleras de piedra hasta alcanzar el tercer piso, buscando a tientas el manojo de llaves dentro de su bolso. Sin embargo, al doblar la esquina del pasillo que conducía hacia la puerta de su apartamento, se detuvo en seco, helada. En el suelo, apoyado directamente contra la madera de su puerta de entrada, reposaba un imponente y costoso arreglo de rosas rojas de tallo largo, dispuestas de forma impecable en un jarrón de cristal pesado. Alanne se acercó despacio, mirando a ambos lados del pasillo desierto para asegurarse de que no había nadie acechando. Al agacharse para examinar la exuberante composición floral, descubrió una pequeña tarjeta de cartulina fina encajada hábilmente entre los pétalos rojos. La tomó con dedos temblorosos y la abrió. La caligrafía era pulcra, firme, elegante y trazada con tinta negra: Sé que las flores so
Last Updated : 2026-09-01 Read more