En la trastienda de la florería, el calor de la calefacción apenas lograba apaciguar el temblor que le recorría el cuerpo a Alanne. Se dejó caer en la vieja silla de madera, abrazándose a sí misma, con la blusa blanca aún húmeda pegada a la piel y el cabello despeinado.Jazmín entró un minuto después, cerrando la puerta corredera tras de sí. Venía con el rostro encendido de preocupación y los ojos abiertos de par en par.—¿Se puede saber qué demonios te pasó? —preguntó Jazmín, acercándose de golpe—. Entraste como si te estuviera persiguiendo un fantasma.Alanne soltó un largo suspiro y, con la voz entrecortada, le contó todo rápidamente: la discusión con Tony, cómo la había dejado tirada en una acera desconocida, el fallo de la señal en el teléfono, la lluvia y el aterrador ataque en el callejón.—A mí nunca me gustó Tony —dijo Jazmín de inmediato, cruzándose de brazos y negando con la cabeza—. Siempre le vi esa vibra rara, de tipo resentido.—Solo está despechado porque no le hice ca
Dernière mise à jour : 2026-10-08 Read More