Alanne llegó a su pequeño apartamento con los pies pesados y el pecho destrozado. Cerró la puerta tras de sí y se apoyó contra la madera, dejándose caer lentamente hasta quedar sentada en el suelo, llorando en silencio.Anna, su madre, salió de la cocina al escucharla y se llevó las manos a la boca al verla en ese estado tan lamentable.—¡Alanne! Por Dios, mi amor, ¿qué te pasó? —se apresuró a decir Anna, agachándose a su lado con el rostro lleno de preocupación.Alanne no podía articular palabra. Estaba totalmente deshecha. Su madre la ayudó a levantarse y la llevó hasta el sofá. Mientras Anna iba a preparar un té de manzanilla, Alanne se quedó mirando la pared fija, procesando todo.En medio de su dolor, no había tenido tiempo de pensar en cómo se sentía la esposa de Julian. Ahora que lo analizaba, esa mujer tenía todo el derecho de estar enojada. Aunque se estuviera desquitando con ella —que no tenía la culpa de los errores grotescos de la clínica—, Alanne no podía odiarla. Sencill
Última actualización : 2026-09-19 Leer más