Diana sintió una punzada en el pecho; cuando Adrián se enteró de lo ocurrido, solo hablaron una vez y, prácticamente, fue solo para dar por terminada la relación. —“Diana, ¿Cómo demonios pude ser tan idiota? Todo este tiempo me viste la cara, ¿verdad? ¿Por qué, si querías andar con él, no hablaste claro? ¡Estas son idioteces! ¡Madura!” Aquel recuerdo le dolió; él ni siquiera le dio oportunidad de hablar, ella solo recibió aquellas palabras y lo vio marcharse. Ella dejó que pasaran unos días; pensaba que, con ellos, él se calmaría, pero, cuando trató de localizarlo, ya la había bloqueado de cualquier medio de contacto. Le fue a buscar al hospital donde estaba haciendo residencia y nada, se negó por completo a atenderla. Adrián, por meses, le había insistido en dar aquel gran paso en su relación, pero ella no se sentía lista; no era que no lo quisiera, ella sentía que lo amaba; amaba su música, sus poemas oscuros, su sonrisa, la familiaridad con la que la trataba, amaba cada momento c
Última atualização : 2026-08-26 Ler mais