—Sí, señorita Erika —asintió Gema.A los pocos minutos, ambas se encontraban sentadas en los cómodos sillones de la sala de estar. Gema estaba sumamente nerviosa, apretando la taza entre sus dedos, y Erika lo notó de inmediato.—Sabes, Walton... Desde que te vi por primera vez en la recepción de la empresa, siempre supe que eras alguien especial y no una cazafortunas o una trepadora —empezó a decir Erika, reclinándose en el sofá—. Tú tienes algo muy puro en tu mirada... haces que las personas te tomen cariño rápidamente. Y para serte totalmente honesta, sabía desde el principio que ibas a desafiar la autoridad de mi jefe, lo cual, no te voy a mentir, me alegra enormemente —sonrió con picardía—. Pero jamás imaginé que tú y él terminarían tan enredados. Porque mi jefe... mi jefe es una persona extremadamente dura, calculadora, que siempre se fija demasiado en la posición social, en la parte física y en las apariencias del mundo corporativo. Me refiero a que, para él, alguien debe ser su
Última actualización : 2026-08-28 Leer más