Lola miró a Antonella fijamente—¿Eso es todo?—Y aceptarás los cincuenta mil pesos que te ofrecí —dijo Raúl LoredoLola miró a Antonella durante unos segundos.Después dirigió la mirada hacia Raúl.—¿En serio, suegro?Raúl frunció el ceño.—¿Qué?—¿Sigue regateando?Darius intervino de inmediato.—¡Lola, ya basta!Ella lo miró.—No.Su tono había cambiado. Ya no estaba bromeando.—No voy a cambiar de opinión.Darius suspiró.—Por favor, amor, cede un poco.—Darius, cede tú, si quieres, yo no lo haré.Lola se levantó y miró a sus suegros—Negocios, son negocios, ustedes me lo enseñaron, entonces, escuche; Sigo con mi renuncia.Antonella pareció satisfecha.—Bien, de todas formas ya no te queremos en la empresa Loredo.—Aceptaré ayudar a mi hermanita.Chantal sonrió.—Por esos cincuenta mil pesos, más mi sueldo, trabajaré con ella durante un mes.La sonrisa de Antonella desapareció.—¿Un mes?—Sí.Lola se recostó contra la silla.—Después me iré.Raúl frunció el ceño.—Eso no es lo que
Última atualização : 2026-08-25 Ler mais