Lola, con una destreza fría, accionó el seguro, extrajo el cartucho del arma y la dejó caer al suelo.Acto seguido, se acercó al bolso de Chantal y le quitó las llaves del auto junto con su teléfono móvil, dejándola completamente incomunicada.En ese preciso instante, el sonido de un motor anunció la llegada de un vehículo a la entrada de la propiedad.—Hermanita, hoy es el día de mi boda —dijo Lola ajustándose el abrigo con parsimonia—. Reza por mi felicidad al lado de tu hombre. Aprovecha este tiempo a solas para reflexionar sobre lo cruel y patética que eres. Adiós.—¡Lola! ¡No me dejes aquí! ¡Lola! —suplicó Chantal golpeando el suelo.Sin volverse a mirar, Lola la dejó allí tirada, subió al automóvil que la esperaba con el motor encendido y se alejó del lugar a toda velocidad.***En el majestuoso salón de bodas, el ambiente estaba impregnado de flores blancas y murmullos de expectación.Darius caminaba de un lado a otro en la mesa de novios, junto a un sacerdote que los bendeciría
Última actualización : 2026-09-07 Leer más