RAVENNA No tuve más de veinte minutos de paz antes de que volvieran a llamar a la puerta, esta vez con más fuerza y rabia, como si alguien intentara hacerle un agujero a la madera. Me levanté de la cama, probando mi tobillo en curación, y me dirigí a la puerta, temiéndome ya lo que me esperaba al otro lado. Debería haberme quedado sentada en la cama. En cuanto abrí la puerta, Ruby estaba allí, bloqueando todo el pasillo, flanqueada a ambos lados por las demás mujeres, todas vestidas ya con sus vestidos de seda, el maquillaje rehacho y el pelo arreglado, con aspecto de haber pasado los últimos veinte minutos maquinando en lugar de preparándose para el día. —Hemos averiguado algo interesante y no hemos venido aquí a pelear contigo. Venimos a hacer las paces —dijo Ruby con una sonrisa sencilla, intentando ocultar lo satisfecha que estaba consigo misma. Pero por mucho que intentara disimularlo, yo aún podía verlo con claridad. —Nos enteramos de que tu hermano está en el hospital y nec
Última actualización : 2026-09-08 Leer más