"Cupido y los hilos enredados"La puerta principal se cerró con un clic seco, sellando la salida de Anyer y dejándonos a Gabriel y a mí en medio de un silencio que cortaba la respiración.Gabriel seguía arrodillado frente a mí sobre la alfombra. Sus manos, todavía apoyadas en el borde de mi bota, no se movieron ni un centímetro. Tenía la mirada clavada en la costura rota de mi vaquero, donde la sangre ya se había secado formando una línea oscura y rígida, pero su silencio era mucho más pesado que cualquier grito.—¿Un resbalón, Anne? —repitió él con la voz ronca, destilando una ironía tan fría que me recorrió la columna como un cubito de hielo.—Sí, Wagner. Los adoquines de Londres tienen una fijación personal conmigo — le retruqué, intentando mantener la barbilla en alto y sacando todo el orgullo de Almagro que me quedaba en el cuerpo, aunque el corazón me latiera desbocado contra las costillas.No me creyó. Por supuesto que no.Con un movimiento brusco, se puso de pie, se pasó una m
Last Updated : 2026-09-20 Read more