El descenso hacia el Valle de la Neblina se realizaba en un silencio sepulcral, roto únicamente por el crujirde las ramas bajo las pesadas botas de los guerreros y el soplar del viento helado que bajaba de las cumbres. La densa bruma blanca, característica de la región, se arremolinaba alrededor de los troncos de los pinos como espectros hambrientos, oscureciendo el camino y reduciendo la visibilidad a apenas unos metros.En el centro de la formación, flanqueado por Marcus y un escuadrón de élite, marchaba Pedro. Su instinto de Alfa estaba completamente alerta, captando el más mínimo cambio en la densidad del aire. A su lado, Elena caminaba con una soltura que desentonaba con la crudeza del entorno. El vestido de corte militar y los guanteletes de cuero se adaptaban a su cuerpo como una segunda piel, y la marca del Alfa en su clavícula emitía un calor sutil, un recordatorio constante del vínculo indestructible que la unía al hombre que la protegía y la empujaba a conquistar su destino
Última actualización : 2026-09-07 Leer más