Cuando terminó la exposición, salí de la galería sola.Al otro lado de la calle había un sedán negro estacionado.En cuanto se abrió la puerta, dejé de caminar.Dante bajó del automóvil.Había venido sin hombres armados ni guardaespaldas. En los meses que habían pasado desde la última vez que lo vi, había perdido peso. La expresión agotada de sus ojos parecía la de alguien que llevaba semanas sin dormir.Se quedó allí, mirándome, como si incluso acercarse a mí le diera miedo.—Elena.Al escuchar su voz, mi mano se posó instintivamente sobre mi vientre.La mirada de Dante siguió el movimiento.Ni siquiera el vestido holgado podía ocultar que estaba embarazada de más de siete meses.Se quedó contemplando mi vientre abultado, incapaz de pronunciar una palabra.Cuando por fin recuperó la voz, le salió quebrada.—¿Ese es... nuestro hijo?—Eso ya no tiene nada que ver contigo.Dante se tambaleó ligeramente.—El informe del hospital era verdad.Por fin había comprendido lo que
Leer más