Mi madre le dio la vuelta a la boleta de calificaciones para asegurarse de que no hubiera nada al reverso. Luego lo puso del derecho y lo leyó otra vez desde el principio.Después se quitó los lentes y los limpió. Dobló la boleta, entró en la habitación que compartía con mi padre, abrió el cajón superior de la mesa de noche y lo guardó hasta el fondo.Ese cajón contenía los resultados de todos los exámenes importantes que había llevado a casa, desde los concursos de matemáticas de primaria hasta mis exámenes de admisión.Me quedé en la puerta y observé cómo lo guardaba antes de cerrar el cajón.Los tres nos sentamos alrededor de la mesa para cenar. Comíamos en silencio y el único sonido que hacíamos era el leve tintineo de los platos.—La familia de Silas se mudó —dijo mi madre de pronto, a mitad de la cena.Seguí tomando comida sin siquiera inmutarme.—Su mamá vino a despedirse el mes pasado. Dijo que él volvió a postularse, logró entrar en una universidad pública decente y se fue a e
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