Rachel estaba de pie, obediente, junto a él, y ambos actuaban como si no hubiera pasado nada, como si de verdad hubieran venido a celebrar su prometedor futuro con una buena amiga.—Sonia, pruébalos. Hice fila durante treinta minutos para que los pruebes.Sentada en el sofá, los vi quitarse los zapatos y entrar, tan a gusto como si estuvieran en casa.—¿Por qué me colgaste ayer? —Silas se sentó a mi lado y me dio un codazo.—Mala señal —dije secamente.—Entonces, ¿por qué no respondiste mis mensajes después?—Se me olvidó.—Ah —dijo, y no insistió.Durante la comida, Silas no dejaba de contar que sus padres habían estado empacando. Planeaban mudarse a Harrington para vivir con él en cuanto llegara su carta de admisión a la universidad.Rachel intervino enseguida y nos contó que sus padres ya habían empezado a buscar casas en Fairview.—Si Sonia entra a la Universidad Bradford, ¿no sería maravilloso que nuestras familias pudieran reunirse en Harrington? —comentó mi madre.—Sonia va a en
Leer más