Mami, los labios de Arabella se están poniendo azules otra vez.La voz tranquila y serena de Owen rompió la quietud de nuestra pequeña sala.Dejé caer el cuchillo de cocina sobre la encimera y crucé corriendo el desgastado suelo.Arabella estaba acurrucada en el sofá, aferrando su pequeño conejo de peluche contra el pecho. Sus diminutos hombros se movían en sacudidas rápidas y superficiales. El sudor frío brillaba en su frente, y sus suaves labios habían perdido el color rosado, volviéndose de un tono morado pálido y aterrador.—Bella, mira a mami —dije con suavidad, ocultando mi pánico tras una sonrisa serena—. Respira hondo, cariño. Por la nariz, y suelta el aire por la boca. Como practicamos.—Siento el pecho apretado, mami —susurró, con sus grandes ojos castaños llenándose de lágrimas—. Como si alguien lo estuviera estrujando.Presioné los dedos contra su diminuta muñeca. Su pulso corría demasiado rápido, aleteando como un pájaro asustado.Arabella había nacido con una válvula car
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-03 Mehr lesen