El intenso olor a antiséptico fue lo primero que me devolvió a la realidad. Abrí los ojos lentamente, parpadeando ante las deslumbrantes luces blancas de una habitación de hospital. El pitido constante de un monitor cardíaco resonaba en el espacio silencioso. Ya no estaba tendida en el frío porche de cemento.Una joven vestida con un sencillo vestido de algodón estaba sentada junto a mi cama. Cuando me vio moverme, sus ojos se iluminaron de alivio. Era Maya, una de las empleadas de bajo rango que trabajaban en la cocina de la casa de la manada.—Oh, Luna, gracias a Dios que ha despertado —susurró Maya, inclinándose hacia delante—. La encontré inconsciente junto a la puerta principal cuando salí a tirar la basura. No respondía, así que entré en pánico y llamé a una ambulancia para que la llevara al hospital de la ciudad.Tragué saliva con dificultad. Sentía la garganta como si estuviera cubierta de papel de lija.—¿Vino... alguien más? ¿Rex o su madre preguntaron por mí?Maya bajó la m
Last Updated : 2026-10-24 Read more