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Con las manos manchadas de adhesivo después de varios arreglos, aprendí a distinguir soluciones según el daño: para un desgarro limpio uso papel japonés y metilcelulosa; para un lomo desunido prefiero cola PVA neutra de buena calidad.
Mi flujo suele ser: primero limpiar suavemente el borde con una goma blanca, alinear la rasgadura, aplicar una capa fina de metilcelulosa con un pincel fino y pegar un parche diminuto de washi por detrás. Después lo aliso con una plegadera de hueso y lo dejo entre papeles encerados y un peso. Si la cubierta está suelta, empleo cola blanca para encuadernación (PVA) porque ofrece flexibilidad y resistencia en la zona del lomo, siempre evitando exceso para que no agarre brillo o deje manchas.
Herramientas baratas como pinceles pequeños, pinzas, y papel encerado ayudan mucho. En tiendas de bellas artes en España o en Amazon encuentras tanto metilcelulosa como PVA para encuadernación; evita las colas domésticas baratas y los adhesivos instantáneos. Al final, el secreto es paciencia y poco producto: menos es más, y el tomo queda usable y más seguro.
Me aterra pensar en arrancar páginas de mis mangas viejos, así que prefiero soluciones sencillas y seguras que se puedan aplicar en casa.
Si no me atrevo con pastas caseras, uso cola blanca vinílica pH neutro específica para encuadernación, que suele venderse en papelerías y tiendas online en España. Para rasgaduras pequeñas empleo tiras de papel japonés pegadas con metilcelulosa diluida; es más limpio y reversible que la cinta adhesiva común. Nunca uso superglue ni cinta de plástico, porque amarillean y rompen el papel con el tiempo.
Para piezas muy queridas —por ejemplo tomos de series como «One Piece»— intento hacer pruebas en hojas interiores sobrantes antes de reparar lo visible. Al final, prefiero gastar un poco más en materiales de calidad y dedicar tiempo a hacerlo bien: merece la pena ver el volumen recuperado y listo para leer otra vez.
Me rompe el corazón ver cómo se deshacen mis tomos favoritos, así que cuando toca repararlos priorizo siempre materiales que respeten el papel y que no amarillen con el tiempo.
Para mangas viejos, mi combinación favorita es usar papel japonés muy fino (washi) para los remiendos y una cola de almidón de trigo (wheat starch paste) o metilcelulosa como adhesivo. La cola de almidón es la preferida por restauradores porque es reversible con agua y bastante estable; la metilcelulosa aporta una unión limpia y menos propensa a fracturarse en pliegues finos. Si no tienes experiencia, consigue metilcelulosa en polvo o ya disuelta en tiendas de bellas artes o en Amazon España y prepara una mezcla ligera.
Evito a toda costa la cianocrilato (superglue), la cinta adhesiva normal o la cola caliente: dañan el papel y son irreversibles. Trabaja siempre en una zona ventilada, prueba primero en una esquina, aplica capas finas, coloca peso suave sobre papel encerado mientras seca, y deja secar al menos 24 horas. Con manga que tiene ilustraciones a color, prueba antes para comprobar que no se corre la tinta. Al final, ver tu tomo reparado sin manchas es una satisfacción enorme.
Antes de elegir, pienso en la longevidad: prefiero que la reparación sea estable y, si es posible, reversible.
En mi caso opto por metilcelulosa o por pasta de almidón de trigo, ambas compatibles con papeles ácidos y bastante usadas en conservación. La metilcelulosa es cómoda porque se disuelve en agua y no alimenta insectos, mientras que la pasta de almidón ofrece una adherencia tradicional y muy segura para unir bordes rasgados con papel japonés. Para un arreglo doméstico algo más fácil uso cola PVA neutra específica para encuadernación (cola blanca sin ácido) en pequeñas cantidades, sobre todo para rehacer lomos o solapas, pero evito usar PVA en zonas donde luego pueda necesitar humedecerse.
En España estos productos están en papelerías de bellas artes, comercios online y tiendas especializadas; siempre leo la etiqueta: que diga pH neutro o libre de ácido. Si el tomo es valioso o está muy frágil, lo más prudente es consultar con alguien con experiencia en restauración, pero para reparaciones menores prefiero seguir estas opciones y trabajar con calma.