No hubo un solo atajo en su formación; fue un proceso acumulativo que se nota en cada escena. Yo lo veo como alguien que fue puliendo herramientas tanto en aulas como en
rodajes: empezó con clases de interpretación y talleres, se metió en proyectos independientes y fue subiendo a producciones de mayor alcance antes de llegar a «
yellowstone». Ese recorrido le dio una base técnica (trabajo de texto, improvisación, control corporal) y, sobre todo, experiencia práctica ante la cámara que no se aprende en un curso intensivo.
Recuerdo cuando lo vi en «
cincuenta sombras de grey» y en «American
sniper»: esos papeles pequeños pero visibles fueron como peldaños. En la tele también apareció en series que le permitieron aprender el ritmo de la producción televisiva y a trabajar con directores distintos. Todo eso, junto con entrenamiento físico específico y coaches cuando la producción lo pedía, terminó por convertirlo en una presencia muy segura.
Lo que más me convence es cómo esa mezcla de formación formal y aprendizaje en el set lo preparó para el reto de «Yellowstone»: la parte actoral ya la tenía, y la parte de habilidades rancheras —cabalgata, manejo de armas, postura de un vaquero— la fue adquiriendo mediante entrenamientos puntuales y convivencia con el equipo. El resultado es un personaje que se siente auténtico porque viene de ese trabajo acumulado y constante.