5 Respuestas2026-01-13 07:01:22
Me encanta curiosear tiendas cuando preparo una escapada al monte. Suelo empezar por las grandes cadenas para hacerme una idea de precios y tallas: Decathlon y El Corte Inglés tienen lo básico (machetes pequeños, sierras plegables, hachas de jardín) y son ideales si buscas algo barato y fácil de devolver.
Después paso a tiendas de montaña y especializadas como Barrabés o Forum Sport para ver marcas más técnicas; allí puedes tocar el mango, probar el peso y comparar calidades. Para hachas y herramientas robustas a menudo miro Leroy Merlin o Bricomart si quiero algo de ferretería tradicional. Cuando busco cuchillos de bushcraft me fijo en distribuidores oficiales de marcas como Morakniv, Hultafors o Gränsfors, y en armerías y cuchillerías locales —Albacete tiene buena fama— para piezas más artesanales. También uso Wallapop y Milanuncios para piezas de segunda mano si quiero ahorrar.
Un apunte importante: infórmate sobre la normativa local, porque llevar ciertos cuchillos en la vía pública puede dar problemas. Al final combino tiendas físicas para sentir el producto y tiendas online (Amazon o tiendas especializadas) para comparar precios; así encuentro lo que necesito sin llevarme sorpresas. Me quedo mucho más tranquilo cuando puedo probar y comparar en persona.
4 Respuestas2026-01-13 09:07:22
Salir al monte me devuelve la calma y me recuerda por qué tantas técnicas de bushcraft funcionan tan bien en España: la variedad de climas y paisajes obliga a adaptarse.
En zonas mediterráneas, por ejemplo, lo que más practico es la construcción de refugios rápidos con lona o ramas secas, y aprender a reconocer y usar maderas resinadas como la del pino para hacer fuego rápido con yesca natural. La técnica de encendido con ferrocerio es la más popular entre la gente que conozco porque es fiable incluso con viento, aunque el método tradicional de frotar madera (bow drill o frotamiento manual) sigue fascinando a quienes buscan un reto.
Además, la recolección responsable de setas y castañas en otoño, el uso de hierbas aromáticas como romero y tomillo para cocinar sobre brasas, y el manejo básico de navaja y hacha (siempre con cuidado) son parte del día a día en mis salidas. No suelo olvidar las normas: límites de fuegos en verano, permisos en parques y el respeto por la naturaleza. Al final, estudiar el terreno y practicar con humildad hace que cualquier técnica funcione mejor.
4 Respuestas2026-01-13 11:54:05
Traje a la mochila muchas notas antes de elegir mi primer curso de bushcraft en España, y te cuento lo que funcionó para mí.
Empecé buscando escuelas que dieran prioridad a la seguridad y a grupos pequeños: en general encontré buenos cursos de fin de semana en zonas como la Sierra de Gredos, los Picos de Europa y el Pirineo catalán. Estos lugares combinan acceso a bosques variados con instructores que enseñan desde fuego sin cerillas hasta construcción de refugios, nudos y orientación. Fíjate en que el curso incluya prácticas supervisadas con cuchillo, uso de birchbark o yesca y manejo del fuego sin romper las normas del parque natural.
Otra cosa que valoro es la filosofía del instructor: algunos son más técnicos, otros enseñan un enfoque tradicional y de respeto por la naturaleza. Para empezar, busca cursos que mencionen temas básicos (seguridad con herramientas, primeros auxilios básicos, dejar el lugar como lo encontraste) y que permitan preguntar y practicar muchas veces. Me sirvió mucho llevar una lista de dudas y practicar con compañeros al terminar cada día; al final te llevas técnicas útiles y la confianza para seguir aprendiendo por tu cuenta.
5 Respuestas2026-01-13 14:22:29
Siempre me atraen los kits que combinan robustez y ligereza; en España eso significa pensar en playas abrasadas, bosques mediterráneos y montañas frías por la noche.
Suelo armar el núcleo con una buena navaja fija de 10–12 cm con hoja de acero resistente a la corrosión, una navaja plegable decente, un hacha pequeña o cuchilla de mano para leña, y una sierra plegable. Añado un encendedor tipo ferrocerio y cerillas impermeables, papel de birch o yesca comercial, una olla de acero inoxidable de tamaño medio, y una pequeña cocina de gas para emergencias. Para refugio llevo un tarp ultraligero de 2,5×3 m con cuerdas y estacas, además de un óculo de vivac o saco ligero según la temporada.
Complemento con un filtro de agua portátil (o pastillas potabilizadoras), silbato, linterna frontal con pilas extra, cuerda paracord de 10–15 m, funda impermeable para mochila y un botiquín básico adaptado a picaduras de garrapata y quemaduras. Esa combinación me da flexibilidad para travesías por la sierra, bivacs en costa y escapadas de fin de semana; no es el equipo más ligero del mundo, pero sí el que más me ha funcionado aquí.
5 Respuestas2026-01-13 22:00:26
No hay nada como perderse en un bosque con un buen manual de bushcraft y sentir que cada página te da un mapa para entender el entorno.
En mi mochila siempre llevo una mezcla de clásicos y textos prácticos: me encanta tener a mano «Bushcraft 101» de Dave Canterbury porque explica desde los nudos básicos hasta cómo montar un refugio con pocos recursos. Complemento eso con «Bushcraft» de Mors Kochanski para técnicas de trabajo con madera y fuego que son más profundas y se agradecen cuando pasas varios días fuera.
Si vas a comprar en España, también busco el «Manual de supervivencia del SAS» de John 'Lofty' Wiseman: es muy útil para situaciones de emergencia y tiene un tono claro y directo que funciona bien para mochileros y familias. Y para aprender sobre plantas comestibles, «Food for Free» de Richard Mabey me ayudó a entender qué especies mediterráneas se pueden aprovechar. Al final combino teoría y prácticas en fin de semana: eso es lo que realmente fija las técnicas.