3 Jawaban2026-01-30 01:07:01
Me pierdo en los paisajes de Vilanova de Sau cada vez que vuelvo: el pantano y las colinas tienen algo que te atrapa sin esfuerzo.
Si tienes un día entero, me gusta empezar con una caminata alrededor del pantà de Sau para recibir la mañana: hay senderos que te regalan vistas del agua y, si la temporada lo permite, se llega a miradores desde donde se ve la torre de l'església de Sant Romà emergiendo cuando el nivel baja. Llevo siempre cámara y algo de comida para un picnic sencillo junto a la orilla; comer con ese escenario es una pequeña ceremonia que nunca falla.
Por la tarde suelo alquilar un kayak o una paddle board —cuando están disponibles— y remar cerca de la iglesia sumergida; es una experiencia curiosa y muy fotogénica. También recomiendo recorrer caminos en bici de montaña si buscas algo más vigoroso, o acercarte a los pueblos cercanos como Rupit para tomar un café y pasear por sus calles empedradas. Al acabar el día me encanta quedarme hasta que baja la luz: ver las tonalidades sobre el agua te deja una sensación de calma que me acompaña varios días.
3 Jawaban2026-01-30 17:25:18
Recuerdo las historias que escuché de niño sobre las riberas del Sau, y todavía me emocionan cada vez que vuelvo allí. Vilanova de Sau, en la comarca de Osona, siempre me pareció un pueblo que respira paisaje: un entramado de masías, caminos de piedra y valles que cuentan siglos. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, cuando estas tierras formaban parte de señoríos vinculados a la diócesis de Vic; muchas fincas nacieron entonces para cultivar cereal y criar ganado, marcando un ritmo rural que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX.
El cambio más brusco llegó con la construcción del pantano que hoy conocemos como el embalse de Sau. Esa obra transformó el valle: pueblos y campos quedaron sumergidos y apareció un espejo de agua que, según las estaciones, oculta o muestra la torre de la antigua iglesia de Sant Romà de Sau. Para quienes crecimos escuchando a los mayores, la inundación fue una herida que también dio lugar a nueva memoria colectiva; los familiares que emigraron contaban el antes y el después con la misma mezcla de nostalgia y orgullo. Hoy la zona vive del turismo de naturaleza: senderismo, fotografía y observación del paisaje, y conserva su carácter tranquilo, aunque con más visitantes en verano.
Cuando paseo por los senderos, me detengo a imaginar la vida cotidiana de aquellos que vivieron las transformaciones: sus rutas al mercado, las festividades locales y el día en que el embalse cambió su horizonte. Me gusta pensar que Vilanova de Sau es un sitio donde la historia se asoma desde el agua y desde las piedras, y donde cada visita deja un recuerdo diferente.
3 Jawaban2026-01-30 11:24:03
Recuerdo las conversaciones en el bar del pueblo cuando alguien señalaba el campanario asomando del pantà y decía que eso “lo había visto en la tele”. En mi experiencia, Vilanova de Sau aparece sobre todo en reportajes y documentales que tratan sobre embalses, patrimonio sumergido y turismo rural: espacios de la tele autonómica, programas culturales y series documentales puntuales suelen mostrar imágenes del «Pantà de Sau» y hablar brevemente del pueblo y de la iglesia que emerge. No es habitual que una ficción de primer nivel nombre la localidad por sí misma, pero sí se aprovecha su iconografía en piezas que buscan impacto visual o contextos rurales catalanes.
Si me pongo a enumerar tipos de programas en los que la verás mencionar, diría que primero están los documentales de TV3 y otros canales autonómicos, luego reportajes de viajes y de naturaleza, y finalmente episodios sueltos de series locales que buscan un escenario característico. A nivel práctico, he encontrado referencias en archivos de televisión y en piezas de divulgación histórica más que en series de entretenimiento continuadas. Personalmente disfruto cuando un reportaje contextualiza la historia del pueblo y el embalse: esas piezas son las que mejor tratan la memoria local y me dejan con ganas de volver a pasear por allí.
3 Jawaban2026-01-30 14:11:46
No puedo evitar sonreír al pensar en el pantano de Sau y su iglesia asomando cuando baja el agua; ese escenario ha llamado la atención de cineastas locales durante décadas.
Desde mi experiencia vinculada a la comunidad, te diré que Vilanova de Sau no es un set habitual de superproducciones internacionales, pero sí ha servido como localización para numerosos proyectos más modestos: documentales sobre el embalse y el pueblo sumergido de «Sant Romà de Sau», reportajes televisivos, cortometrajes catalanes y anuncios publicitarios que buscan ese paisaje evocador. También se han rodado escenas puntuales para series y producciones regionales que necesitaban ese aire de nostalgia y paisaje semi-sumergido.
Si te interesa un título concreto, lo habitual es que aparezca citado en los créditos finales o en bases de datos como IMDb, en el catálogo de la Filmoteca de Catalunya o en las fichas del Servei de Cinematografia de la Generalitat. Personalmente, cada vez que paso por la riera veo cómo ese lugar sigue inspirando historias pequeñas pero potentes; para mí, más que grandes nombres, el valor está en cómo el paisaje se convierte en personaje.
3 Jawaban2026-01-30 21:57:52
Me encanta contar a la gente sobre sitios que mezclan paisaje y pequeñas historias, y Vilanova de Sau es uno de esos pueblos que siempre recomiendo.
Vilanova de Sau está en la comarca de Osona, dentro de la provincia de Barcelona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Se sitúa en el valle del río Ter, junto al embalse de Sau, y forma parte de un paisaje de sierras y bosques que conectan con la zona de la Garrotxa y las Guilleries. Desde Barcelona se llega en aproximadamente una hora y media en coche, dependiendo del tráfico; desde Vic, la capital comarcal, son unos 20–30 minutos hacia el noreste por carreteras comarcales.
Lo que me atrapa siempre es esa mezcla entre naturaleza y historia: cuando baja el nivel del agua se ve la torre de la iglesia de Sant Romà asomando como un recuerdo sumergido, y alrededor hay rutas de senderismo, acantilados de piedra y miradores. Es un lugar perfecto para escapadas de fin de semana si te apetece desconectar y respirar aire puro. Cada visita me deja con ganas de volver, sobre todo en otoño cuando el colorido de los bosques se refleja en el embalse.