4 Respostas2026-01-23 22:36:09
Me sigue maravillando cómo una obra escrita hace siglos puede sentirse tan contemporánea: «La Celestina» cuenta una historia de deseos, engaños y consecuencias que no necesita adornos para golpear fuerte.
Calisto, un joven enamorado hasta la obsesión, recurre a la alcahueta Celestina para conquistar a Melibea, quien al principio se muestra recelosa pero acaba rendida. Celestina usa su astucia y manipulación para juntar a los amantes, pero la codicia y los planes tramposos terminan volviéndose en su contra: hay traiciones, peleas entre criados como Sempronio y Pármeno, y una espiral de violencia que desemboca en la muerte de Celestina y en la tragedia final que afecta a todos.
Más allá del argumento, la obra explora temas como el amor pasión versus el amor razonable, la corrupción moral, las diferencias sociales y el poder de las palabras. Está escrita en forma de diálogo, con un lenguaje rico que mezcla lo popular y lo culto; eso la hace perfecta para estudiar personajes y motivaciones. Para estudiantes es útil fijarse en cómo se construye la manipulación de Celestina y en el contraste entre la terquedad de Calisto y la evolución de Melibea. Al leerla, uno siente que la obra no juzga de forma simple sino que muestra las consecuencias de decidir por capricho, lo cual me parece potentemente actual.
4 Respostas2026-01-23 21:01:47
Me apasiona recomendar planes teatrales por toda España y «La Celestina» siempre aparece en mi radar cuando quiero ver buen drama clásico con un toque contemporáneo.
Si buscas funciones en sala, empieza por mirar la programación del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro; es uno de esos sitios donde la obra aparece con frecuencia en versiones muy distintas, desde montajes fieles al texto hasta reinterpretaciones modernas. También vigilo la cartelera de teatros nacionales y privadas en ciudades grandes: el Centro Dramático Nacional, Teatros del Canal o el Teatro Español y las compañías que giran por municipios suelen programar títulos clásicos.
Para grabaciones o adaptaciones en vídeo reviso plataformas como Filmin y la hemeroteca de RTVE Play; a veces hay registros de montajes antiguos o cine adaptado. Y no olvides las programaciones municipales y las universidades: muchas veces montan «La Celestina» en teatros pequeños o espacios culturales. Personalmente, cada vez que la veo me impresiona cómo sigue siendo brutalmente actual, así que te animo a mirar en esos portales y seguir las redes de los teatros locales.
4 Respostas2026-01-23 11:05:00
Siempre me ha gustado pensar en obras que funcionan como espejos rotos de su época, y «La Celestina» es uno de esos espejos que refleja muchos fragmentos a la vez.
Yo veo en este texto la representación de una sociedad en tránsito: ya no bastan los ideales caballerescos del medievo y asoman valores emergentes del Renacimiento, como el interés individual y las transacciones humanas. La figura de la celestina misma simboliza esa mezcla: es mediadora, comerciante de afectos y conocimiento práctico, alguien que conoce los vericuetos sociales y los aprovecha. El amor aparece menos como un ideal sublime y más como una mercancía que se negocia, lo que permite una lectura crítica del mercado emocional y de la moral pública.
Además, el tono trágico y la acumulación de muertes sugieren que la ruptura con lo antiguo no es limpia: hay violencia, hipocresía y decadencia. También me llama la atención el lenguaje: directo, lleno de refranes y dichos populares, que acerca el texto a la vida urbana. Al cerrar el libro suelo quedarme con la sensación de haber leído una radiografía sin maquillaje de su tiempo y, por extensión, de la naturaleza humana.
4 Respostas2026-01-23 08:49:20
Me encanta cómo «La Celestina» obliga a mirar a los personajes como piezas móviles de una maquinaria moral y social; al analizarlos, yo privilegio la voz y la acción por encima de etiquetas fáciles. Empiezo por Calisto: su pasión no es solo amor romántico, es una mezcla de orgullo, deseo y miedo a la pérdida que lo hace impulsivo. Lo veo como alguien que confunde posesión con amor, y sus decisiones revelan más sobre su fragilidad que sobre nobleza.
Luego pienso en Melibea: su evolución es sutil pero poderosa. Al principio parece víctima de un arrebato ajeno, pero su gradual conciencia y su dignidad final muestran una complejidad humana que desafía la lectura simplista de inocente pasiva. Ella registra en mi lectura una tensión entre libertad interior y presiones sociales, y ahí radica su tragedia.
Y qué decir de Celestina y los criados, Sempronio y Pármeno: representan distintos tonos del interés y la supervivencia. Celestina no es solo villana; es una agente social que conoce el lenguaje y las debilidades, usando la palabra como herramienta de poder. Los criados, por su parte, actúan como reflectores del sistema: ambición, miedo y conformidad los empujan. Al final, me quedo con la sensación de que el autor construyó personajes poliédricos que obligan a mirar el teatro como espejo de la condición humana.