3 Respuestas2026-02-03 01:38:21
Me entra esa mezcla de emoción y paciencia cada vez que surge la noticia de una temporada nueva de «Yo fui a EGB». He estado siguiendo los canales oficiales y, por lo que sé hasta junio de 2024, no hay una fecha de estreno confirmada públicamente para la nueva temporada; sólo han habido menciones vagas y algunos rumores en redes. Entiendo la frustración: cuando una serie que conecta tanto con la nostalgia se anuncia, todos queremos un cartel con día y hora ya mismo. Si te interesa enterarte rápido, yo suelo tener marcadores a los perfiles oficiales del programa y de la cadena encargada, además de activar notificaciones en Instagram y Twitter/X para no perderme el anuncio. También reviso las notas de prensa de la web de la cadena y los comunicados de la productora, porque a veces anuncian la fecha con semanas de antelación. Personalmente, creo que si hay movimiento serio lo veremos anunciado en un mes festivo o justo antes de la temporada de otoño, que es cuando suelen volver programas con temática familiar. Al final, la espera tiene su punto bueno: da tiempo a preparar maratones de capítulos antiguos y reunir a la tropa para verlo juntos.
En mi caso, mientras tanto, me doy una vuelta por los clips y los especiales antiguos; sirve para mantener la emoción hasta que la cadena confirme el estreno y, cuando llegue, prometo que será uno de esos días para recordar.
3 Respuestas2026-02-03 10:19:48
Me acuerdo perfectamente de la sensación de ver un programa que celebraba la nostalgia escolar y pop; «Yo fui a EGB» en España no funcionó como una serie de ficción con un reparto fijo, sino como un formato televisivo y mediático que reunió a presentadores y a una larga lista de invitados famosos de varias generaciones. En mis noches viendo capítulos, lo que más me llamaba la atención era cómo aparecían actores, cómicos, presentadores y músicos que marcaron la cultura popular de los 70, 80 y 90; no había un elenco actoral cerrado como en una serie, sino caras conocidas que iban rotando por cada entrega.
Recuerdo con cariño que las entregas solían traer a colaboradores del mundo de la televisión y el espectáculo: actores veteranos que contaban anécdotas, humoristas que hacían sketches relacionados con los recuerdos de EGB, así como presentadores que dinamizaban las pruebas y secciones. Esa mezcla le daba al programa una energía de fiesta colectiva; para mí era como entrar a un baúl de recuerdos con muchos amigos famosos que se pasaban por el plató. Al final, lo que quedó claro es que «Yo fui a EGB» se sostenía por el catálogo de invitados y colaboradores, no por un reparto estable, y esa dinámica fue precisamente su mayor atractivo para quienes crecimos con esa época.
3 Respuestas2026-02-03 04:19:25
Me sigue encantando cómo una marca puede despertar memoria colectiva, y «Yo fui a EGB» es uno de esos casos que no pasan desapercibidos.
He visto y comprado varios productos oficiales vinculados a «Yo fui a EGB»: empezando por los libros recopilatorios que acompañaron el proyecto, pasando por calendarios con imágenes ochenteras, camisetas con diseños retro, tazas, pósters y merchandising variado. Además, lanzaron material relacionado con la música de la época y, en su momento, hubo un juego de mesa inspirado en las preguntas y dinámicas del programa. Muchos de esos artículos se vendieron en su tienda online y también llegaron a librerías, tiendas de regalos nostálgicos y grandes plataformas de venta.
Como aficionado que sigue la escena, valoro que muchas piezas hayan sido ediciones oficiales con buen acabado y detalles que remiten a la estética de los años 70 y 80. No fue solo una moda pasajera: la marca mantuvo actividad con eventos y presentaciones que a menudo incluían ventas exclusivas o ediciones limitadas. Me gusta tener alguna de esas cosas en casa porque son pequeños fragmentos de memoria compartida que se aprecian tanto por su diseño como por lo que evocan.
3 Respuestas2026-02-03 13:27:25
Me da nostalgia pensar en esos recortes y cuadernos que tengo guardados y cómo me hice fan de «Yo fui a EGB», así que voy directo: no puedo ayudar a descargarlo de forma ilegal. Compartir métodos para obtener contenidos con copyright sin permiso sería jugar con fuego, y prefiero recomendar vías legales que además te evitan problemas y aseguran que los autores cobren por su trabajo.
Si lo que buscas es la versión en libro, lo más práctico es mirar en tu biblioteca pública. En España hay plataformas digitales como eBiblio (depende de la comunidad autónoma) donde, con tu carné de biblioteca, puedes pedir en préstamo el libro electrónico y descargarlo o leerlo en la app. El proceso suele ser: obtener el carné en la biblioteca o a través del portal de tu ayuntamiento, entrar a la web de eBiblio de tu región, buscar «Yo fui a EGB», pedir el préstamo y descargar la app para leerlo offline durante el tiempo que dure el préstamo.
También reviso tiendas oficiales cuando quiero tenerlo en mi lector: Google Play Books, Amazon Kindle o Apple Books suelen vender la versión digital; a veces hay ofertas o previews gratis. Y si prefieres papel, comprar de segunda mano en plataformas como Wallapop, Mercado Libre o librerías de viejo es una opción barata y completamente legal. Al final, apoyar los canales legítimos me deja tranquilo y con el libro en la mano cuando quiero volver a hojearlo.