Eligiendo mi destino: La luna virgen del Alfa se ha revelado
, me acogió bajo su cuidado y me crío con ayuda de las personas de su pueblo, quienes siempre me vieron como una peste, nada más que un sacrilegio que no debía de existir.
Los humanos eran diferentes de todas las demás criaturas; tenían un ego gigantesco, un orgullo demasiado inmenso, y una mente tan cerrada a la magia natural del mundo y hacia todas sus criaturas, que todo aquello que era diferente de ellos, deseaban destruirlo. Adjudicándose el ser la especie dominante, vivían sintiéndose los dueños del mundo entero, mundo que ellos mismos destruían sin piedad, sin jamás respetar a la naturaleza, y, en sus propias palabras, ellos eran los únicos hijos de ese dios al que le rendían su fe, así como la única especie digna de existir…para ellos, los sobrenaturales no eran nada más que criaturas aliadas con fuerzas siniestras, que se tomaban de la mano con los demonios, y que no debíamos
de existir pues no formábamos parte del orden natural, por supuesto, ese “orden”, lo habían impuesto ellos…el ser mitad humana y su hija, fue lo único que detuvo a Galadrén de no asesinarme.
Los llamados sobrenaturales nacimos de la naturaleza, y los humanos, despojados de su magia, se alejaron completamente de ella.