Sassenach W
—Al menos podrías decirme tu nombre —dijo ella.
Él permaneció en silencio durante un largo instante y luego dijo:
—Aleron Dravenhart.
¿Aleron Dravenhart? Qué nombre tan antiguo, pensó ella.
—Soy Seraphine. Seraphine Clarke. —Le tendió la mano y esperó con paciencia a que él la tomara.
Cuando finalmente lo hizo y su piel tocó la de ella, Seraphine sintió una descarga de algo que no pudo identificar pasando entre los dos. Él también lo sintió. Vio el destello de sorpresa en sus ojos antes de que tuviera la oportunidad de disimularlo. Y, de alguna manera, le hizo sentirse mejor saber que a él no le hacía más gracia esa chispa que a ella.
Su cuerpo estaba despertando a sensaciones que había bloqueado durante cinco años. Y el dolor profundo en su interior amenazaba con hacerla caer de rodillas. Se levantó y dio un paso atrás, como si tomar distancia de este misterioso hombre pudiera hacer que todo lo que había sentido se desvaneciera.
No sirvió de nada.
Cuando Seraphine Clarke encontró a un hombre desmayado en el jardín delantero de su casa una mañana, no tenía idea de cómo ofrecerse a ayudarlo cambiaría su vida.
Lo ayudó. Lo invitó a pasar a su hogar.
Pero lo que no sabía era que también le había abierto la puerta al peligro, y que la vida tal como la conocía y entendía estaba a punto de cambiar.
Se había introducido en un mundo de magia, brujas, peligro, sangre y, lo que es más importante, vampiros.
... ¿Qué pasará cuando se enamore de uno de ellos?
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