Masuk10 AÑOS… CAPÍTULO 33. Una escena peligrosamente domésticaLa noticia del embarazo de Katerina consiguió algo que Giulia habría considerado imposible apenas unas horas antes: aumentar todavía más el caos.De repente, el intento de atropello dejó de ser únicamente un ataque contra ella. Había un bebé. Un bebé que nadie conocía hasta ese momento y que también había estado en peligro.La habitación del hospital se llenó de preguntas, médicos entrando y saliendo, llamadas telefónicas y miembros de ambas familias intentando averiguar exactamente qué había ocurrido. Los padres de Giulia llegaron tan rápido que parecía que habían atravesado media ciudad volando, y Jordan pasó de la furia al miedo y del miedo a una actitud tan protectora que Katerina tuvo que ordenarle dos veces que dejara de preguntar a los médicos si realmente estaban seguros de que ambos estaban bien.Giulia se quedó cerca de su hermana. Y Byron se quedó con Jordan. En algún momento sus miradas se encontraron al otro lado d
10 AÑOS… CAPÍTULO 32. Algo nuevoEl corazón de Giulia empezó a latir tan rápido que hasta ella se asustó.—¿Qué… qué se supone que significa eso? —preguntó, y Byron terminó de guardar las cartas dentro de la caja antes de levantar la mirada.—Significa exactamente lo que dije. No quiero volver a Nueva York, dejarte en tu casa y esperar a que dentro de tres días decidas que todo esto fue un momento de debilidad.—No suelo tener momentos de debilidad…—Claro que no. Tú tienes decisiones cuestionables perfectamente planificadas.Giulia puso los ojos en blanco, pero no respondió.—¿Entonces qué quieres hacer? —murmuró ella.—Quiero que no te separes de mí el tiempo suficiente como para que no puedas sobrepensarlo, preguntarte si fue cierto, si estas aquí por mí o por mis recuerdos, si todavía puedes amarme. No voy a dejar que esto se enfríe.Y ella no respondió, porque si era honesta, ni siquiera sabía cómo hacerlo en ese momento.El avión los esperaba de vuelta casi al amanecer, y poco m
10 AÑOS… CAPÍTULO 31. Algo nuevo para dosLa boca de Byron bajó por su cuello, trazando una línea de besos húmedos desde la mandíbula hasta la clavícula, mientras sus manos encontraban los tirantes del vestido y los deslizaba por los hombros. La tela cayó hacia adelante, dejando los pechos de Giulia al descubierto. Eran pequeños y firmes, con los pezones ya endurecidos por el aire nocturno y por la excitación que le estremecía el vientre. Byron se inclinó y tomó uno en la boca, succionando con fuerza, pasando la lengua alrededor del pezón erecto mientras con la otra mano le acariciaba el otro pecho, pellizcando suavemente.—¡Maldición! ¡Eso sí que no se te olvidó! —jadeó ella echando atrás la cabeza, mientras un sonido gutural que se le escapaba de la garganta.Las manos de Giulia se aferraron a los hombros de Byron, clavando las uñas a través de la camisa. Él chupaba con avidez, alternando entre lamidos largos y succiones cortas que hacían que el pezón se endureciera aún más, rojo e
10 AÑOS… CAPÍTULO 30. La segunda primera vezLa pregunta era simple… pero la respuesta era más simple todavía, solo que los dos tenían miedo de decirla.Byron salvó los pocos centímetros que los separaban y su boca se encontró con la de Giulia con una necesidad desesperada, como si tratara de rescatar diez años de ausencia en un solo beso. Y lo mejor, o quizás lo peor de todo, fue que ella respondió al beso sin vacilar.Sus manos se cerraron sobre la camisa de Byron mientras él la atraía contra su cuerpo, y durante unos segundos desaparecieron Amanda, el accidente, las cartas y aquellos diez años que ninguno podía recuperar. Solo quedaron el sabor de su boca y aquella atracción que había estado creciendo entre ellos incluso cuando Giulia todavía creía odiarlo.La lengua de Byron la asaltó profundamente, reclamándola, pero de repente se detuvo; y Giulia tardó un instante en abrir los ojos.—¿Qué pasa?Él seguía sujetándola por la cintura, aunque había desaparecido toda la urgenci
10 AÑOS… CAPÍTULO 29. Diez años robadosByron continuó mirando las cartas como si en algún momento una de aquellas palabras fuera a abrir una puerta dentro de su cabeza. Había reconocido su letra, sus expresiones, incluso aquella costumbre de corregir encima de lo escrito cuando no tenía paciencia para empezar de nuevo, pero no recordaba haber sostenido ninguno de aquellos papeles.Giulia estaba sentada frente a él, con la espalda apoyada contra una de las columnas de la glorieta.—¿Cómo empezó? —preguntó Byron de repente.—¿Qué cosa?—Nosotros. Ya sé que estuvimos juntos, que escribí estas cartas y que aparentemente tenía un talento musical cuestionable, pero no sé cómo llegamos hasta aquí.Giulia sonrió ligeramente.—Mal.—Eso parece más acorde con nuestra relación actual —murmuró—. ¿Estamos repitiendo?—Bueno… en ese entonces también nos caíamos mal desde el principio.—¿En serio?—Tú eras insoportable.—Eso no responde la pregunta.—Para mí sí —replicó ella—. Te divertía molestarm
10 AÑOS… CAPÍTULO 28. Diez años de odio—Solíamos venir por las noches. —Giulia pasó los dedos sobre una baranda mientras entraban a la glorieta—. Estaba prohibido salir después de cierta hora, así que evidentemente eso nos parecía una excelente razón para hacerlo.Byron la miró con sospecha.—¿A los dos nos parecía eso?—OK, yo era la genio del mal, pero tú no eran un angelito.Se agachó cerca de uno de los extremos y comenzó a revisar las tablas hasta encontrar una concreta. Metió los dedos debajo y tiró. La vieja tabla cedió. Debajo había tierra y Giulia la señaló con un suspiro.—Te toca escarbar.Byron la miró como si acabara de perder la cabeza.—¿Qué hay ahí?Giulia lo miró durante varios segundos.—La verdad. Pero verla no va a ser fácil.Eso fue suficiente. Byron se arrodilló y comenzó a retirar tierra. Al principio no encontró nada. Después sus dedos chocaron contra algo metálico y se quedó quieto. Apartó la tierra despacio hasta descubrir una caja vieja de metal. Estaba oxi







