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Capítulo 2. Cara a cara.

last update Fecha de publicación: 2026-07-08 11:27:55

El lunes muy temprano, Alyssa se marchó en un taxi al campamento en el que se había inscrito. A sus padres les informó que haría un viaje educativo fuera de Seattle, donde realizaría unos cursos de especialización, pero en realidad asistiría a un rancho ubicado cerca de Tacoma.

En ese lugar se desarrollaba un campamento donde ayudaban a las parejas a recuperar el interés mutuo y el fuego del amor, aunque también, apoyaban a personas solas a romper sus limitaciones para encontrar a su «media naranja».

Ella se apuntó en uno de esos talleres pensando en aprovechar la ocasión para solicitarle al terapeuta sexual que le habían asignado que la ayudara a perder su virginidad. Aquel era su interés más importante.

—Bienvenidos a «Luz del futuro», el campamento que les permitirá recuperar la confianza en sí mismos y el amor por la persona que tienen a su lado, o que pronto estará por llegar.

Alyssa miró a su alrededor, la mayoría de los asistentes eran parejas con edades entre treinta a cuarenta años, ella era la única joven allí. Y solo había tres personas solas sin compañía, ella y dos hombres que la observaban como si fuese un pedazo de carne jugosa y cocinada en su punto.

—En unos minutos les presentaremos a su terapeuta asignado, con quien convivirán estos siete días aprendiendo todo lo necesario para hacer de sus existencias una experiencia más agradable y llena de amor.

La mujer que hablaba era Mina, la encargada, quien podía tener unos cincuenta años o más por las arrugas que se marchaban en su rostro y las canas que adornaban su cabellera, aunque parecía de treinta. Su estilo de vestir juvenil y su actitud divertida la hacían ver más joven.

—Mi compañero Harold les entregará a cada uno una hoja con el reglamento básico del campamento. A pesar de que ya hablamos ese tema cuando se inscribieron, es bueno recordarlas y tenerlas siempre a la mano. Ellas nos ayudarán a mantener la buena convivencia y evitar inconvenientes.

Alyssa recibió de parte de un hombre alto, de piel morena y bigote poblado, el documento informativo y simuló leerlo. Estaba tan nerviosa que le costaba mantener su atención en el papel.

Ya quería encontrarse con el terapeuta que le correspondía atenderla y consultarle la posibilidad de tener sexo para así perder su virginidad.

¿Aquel hombre aceptaría su propuesta o la rechazaría, sumiéndola en la mayor de sus vergüenzas?

Mina siguió hablando. Decía algo sobre una clase de baile para seducir que recibirían en un par de días, pero ella no podía escucharla. Estaba pendiente de Harold, quien salió del salón hacia una sala contigua en busca de los terapeutas.

Su aventura estaba por iniciar.

***

Harold animó al grupo de hombres y mujeres que se encontraban fuera del salón a que se prepararan para entrar y así conocer a sus pacientes.

Junto a un ventanal se hallaba Mike. Miraba con nerviosismo a los presentes.

—¿Listo, muchacho? —preguntó Harold al estar frente a él.

Aquel hombre lo conocía del taller mecánico. Mike, desde hacía más de un año, cuidaba de su elegante Volvo llegando a hacerse amigos.

—Sí. Me leí todo el manual que me facilitaste, estoy más que listo.

—Recuerda, esto no es recitarle a la persona una serie de instrucciones, como si le enseñaras a reparar uno de los autos que atiendes en tu taller. Tienes que conocerla y ser empático con sus problemas para que la ayudes a abrirse a otros.

—Esa parte la entendí muy bien, puedo hacerlo.

Harold respiró hondo, podía percibir la inquietud que invadía al joven. Se acercó para hablarle de forma confidencial.

—Mike, entiende que esto es muy importante para mí. Uno de los terapeutas cayó en prisión por estar inmiscuido en una pelea, Mina no lo sabe, si se entera se enfadará conmigo por no evaluar con atención los antecedentes de los especialistas con los que trabajamos. No podemos permitirnos contratar a gente violenta. Al incluirte tapé el problema para que pasara desapercibido mientras consigo a otro, así que asumirás el perfil de él. De ahora en adelante eres Garred Lombardo, ¿entendido? No me falles para que Mina no descubra nada.

—No te fallaré, sabes que para mí esto también es muy importante. Te prometo que convertiré a esa chica en una maestra de la seducción, confía en mí.

Harold le palmeó un hombro sonriendo con alivio y caminó hacia la puerta que daba al salón.

—¡Vengan conmigo, jóvenes, para que conozcan a sus pacientes de esta semana! —ordenó a todos.

Los terapeutas lo siguieron. Mike quedó de último, sintiéndose ansioso por la tarea que debía enfrentar.

Jamás había sido un experto en seducción, o en sexo, lo suyo era puro instinto, y esperaba que estos no le fallaran en esa oportunidad.

***

El corazón de Alyssa comenzó a latir apresurado una vez que vio a los terapeutas extenderse por el salón. Ellos tenían un cartel con sus nombres en sus manos, de esa forma el cliente podía ubicarlos.

Ella estaba pendiente de los carteles y no de los rostros. Esperaba encontrar uno con el nombre de Garred Lombardo, como se llamaba el especialista con el que debía trabajar ese tiempo.

Una vez que lo divisó sonrió triunfal y alzó la mano para llamarlo antes de subir su atención a la cara del hombre.

Quedó de piedra y perdió la sonrisa cuando lo vio.

Unos ojos severos, y tan negros como una noche sin luna, se clavaron en ella observándola con una mezcla de sorpresa y enfado. La sangre se le esfumó del cuerpo al estar cara a cara con su exnovio de la universidad: Mike Russo.

Él por un instante no pudo moverse. Nunca imaginó que se encontraría de nuevo con Alyssa O’Neil, la mujer que le rompió el corazón años atrás y lo dejó hecho polvo.

Apretó la mandíbula para llenarse de valor antes de aproximarse a ella quedando a centímetros de distancia. La mujer lo miraba con los ojos muy abiertos y el rostro pálido, como si hubiese visto un fantasma.

—¿Mike? —consultó al fin Alyssa, sin poder salir de su asombro.

—No vuelvas a decir ese nombre. Aquí soy Garred Lombardo, ¿entendido? —soltó él con severidad, lanzándole reproches con su postura tensa y desafiante.

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Comentarios (3)
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Zule
Cuando logre eliminar esos traumas será feliz
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Zule
Ella es una buena chica, pero es como tímida.
goodnovel comment avatar
Zule
Alista lo necesita, para quitar sus fobias o miedos.
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