MasukPOV EN TERCERA PERSONA
La sala de visitas del centro correccional era toda superficies duras. Mesas atornilladas, divisores de plexiglás rayados, el murmullo constante y bajo de otras conversaciones bajo la vigilancia de los oficiales a lo largo de la pared.Lora estaba sentada con el mono naranja: la cara hundida, la mano izquierda, todavía envuelta en una gruesa gasa médica manchada, latía con un dolor sordo e incesante donde le habían seccionado los dedos.HabíaPOV EN TERCERA PERSONAAl otro lado de la mansión, el aire del estudio de Noah todavía cargaba las secuelas de la violencia.La sangre salpicaba el frente de la camisa arrugada de Noah. Una esquina de la boca estaba abierta. Estaba de pie, respirando con fuerza, los hombros tensos, los ojos fijos en el hombre que tenía delante. Mike no se veía mejor: el cuello rasgado, un moretón oscureciéndose a lo largo de la mandíbula, la misma furia cruda contenida detrás de la mirada. Ya habían pasado tres rondas de culpas y puños. Mike por la sobrina a la que no había estado allí para proteger. Noah por la mujer y el hijo a los que había jurado que nada tocaría.La habitación olía a sudor y al filo metálico de la sangre.Mike fue el primero en hablar de nuevo; la voz áspera. —Así que ahora estás delirante. Mataste a mi sobrina y ni siquiera puedes admitirlo. ¿Eres tan cobarde?La expresión de Noah no cambió. —Aria no está muerta, Mike. Sé que no lo
POV EN TERCERA PERSONALa sala de visitas del centro correccional era toda superficies duras. Mesas atornilladas, divisores de plexiglás rayados, el murmullo constante y bajo de otras conversaciones bajo la vigilancia de los oficiales a lo largo de la pared.Lora estaba sentada con el mono naranja: la cara hundida, la mano izquierda, todavía envuelta en una gruesa gasa médica manchada, latía con un dolor sordo e incesante donde le habían seccionado los dedos.Había dejado de contar los días. Su madre no había venido. Jamie no había venido. Había empezado a creer que nadie lo haría.Cuando el oficial llamó su nombre, una esperanza delgada e irracional aún se levantó. Alguien había preguntado por ella. Alguien todavía se preocupaba.Stephanie Langford ya estaba esperando.Se veía más cara aquí: abrigo a medida, pelo limpio, el leve aroma floral que no pertenecía a una habitación que olía a desinfectante y metal. Sus ojos recorriero
POV EN TERCERA PERSONAEl cigarrillo se había consumido hasta el filtro. Noah no parecía darse cuenta.Falcon estaba al otro lado del escritorio, las manos entrelazadas a la espalda, mientras entregaba el informe.—Se niega a confesar, señor, no importa la presión. Sigue insistiendo en que no sabe nada. Y el comisario de policía ha vuelto a llamar, solicitando formalmente que transfiramos a todos los sospechosos a su custodia.Noah golpeó la ceniza en el cenicero sin levantar la vista del fotograma congelado en el monitor. Aria, a mitad de paso hacia un taxi, las cejas fruncidas. Había visto los mismos treinta segundos más veces de las que podía contar.—Que se la lleven.La cabeza de Falcon se levantó una fracción. En todos los años que había servido a la familia, rara vez había oído a su joven amo renunciar a un prisionero con tanta facilidad.—¿Señor?—No sabe nada. Solo es un escudo de quien está detrás de e
POV EN TERCERA PERSONALos focos convertían el agua negra en una lámina de plata en movimiento. Los generadores zumbaban. Los buzos emergían por turnos, sacudiendo la cabeza. El jefe del equipo de rescate se frotó la frente con una mano enguantada; el agotamiento era evidente en la tensión de sus hombros.—Señor King —dijo el hombre con cuidado—, llevamos horas en esto. No creo que siga aquí.Noah estaba de pie al borde del terraplén, el cuello del abrigo levantado contra el viento. Su cara era ilegible bajo la luz dura.—Así que sobrevivió —dijo. Las palabras salieron planas, despojadas de esperanza o pregunta.El hombre tragó saliva. Incluso sin ver con claridad la expresión de Noah, el aura que irradiaba gritaba aterradora y peligrosa.—No… necesariamente, señor. —Por fin encontró la voz—. Mis hombres han cubierto todos los radios alcanzables. Recuperamos al conductor a las dos horas. Pero la señorita Sinclair en sí—
POV DE NOAHAl salir, saco un pañuelo del bolsillo del pecho para limpiarme las muñecas con meticulosidad y luego rodo los hombros para aflojar la tensión que se ha asentado ahí desde que mi madre dijo que Remy había desaparecido. Lo han encontrado. No solo eso, sino drogado. Esa es la única razón por la que esa gente sigue respirando. Hablarán. O se romperán. Cualquiera de los dos resultados me sirve.Saco el teléfono del bolsillo.La pantalla se ilumina con una pared de llamadas perdidas. Todas de Matteo. Doce. La más reciente solo hace cuatro minutos.Aria.Debe de haber vuelto.La mandíbula se me tensa. ¿Cómo carajos se lo voy a decir? ¿Que a nuestro hijo se lo llevaron mientras yo se suponía que lo protegía? ¿Que la primera prueba de ser su padre terminó con moretones en la cara y una droga en su sistema que todavía no podemos identificar?Va a perder la cabeza. La necesito calmada. Necesito que me deje manejarlo. H
POV DE ARIA—¡Lo duplicaré! —grito, presionándome contra la mampara—. ¡Diez veces! ¡Pagaré diez veces lo que te hayan ofrecido! ¡Solo déjame salir!Sacude la cabeza; las lágrimas le afloran a los ojos mientras mira de nuevo la carretera desierta. —No tengo elección, señorita. Mi familia… está en sus manos. Le deben dinero a gente peligrosa que nunca podrán devolver. Si no te mato hoy, mi mujer y mis hijos morirán. Decidí sacrificar mi vida por la de ellos. Moriré a tu lado hoy… solo necesito que me perdones.—¡No! ¡Escúchame! —suplico, la voz en carne viva, arañando el cristal—. ¿Conoces a la familia King, verdad?! ¡Nadie tiene más poder que ellos! ¡Noah es mi novio! ¡Es el padre de mi hijo! ¡Puede proteger a tu familia! ¡Puede rescatarlos! ¿Qué seguridad tienes siquiera de que esos monstruos no incumplan su palabra una vez estés muerto?! Pero yo te prometo—te lo juro por mi vida—¡convenceré a Noah de que salve a tu familia y te deje ir! ¡Si me matas, Noah cazará a todos los involucra







