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147. DÉJAME TENER LO MÍO

Author: Solyn Aure
last update publish date: 2026-11-02 03:12:13

Más tarde, mientras la familia se reunía en el salón contiguo, Mike se encontró de pie cerca de la puerta. Observaba a Daisy ayudando a Lily a ponerse de nuevo los zapatos cuando Mamie pidió que alguien trajera más té.

La breve distracción le dio a Mike la oportunidad de acercarse.

—Daisy.

Las manos de ella se detuvieron, pero no levantó la vista. —¿Qué?

—Necesitamos hablar.

—No, no necesitamos. —Daisy
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  •  70 DÍAS CON EL BILLIONAIRE EQUIVOCADO     154. ¿ESTÁS LIMPIO?

    Las últimas felicitaciones formales se difuminaron juntas. Las mejillas de Aria dolían de sonreír. Cumplido tras cumplido se derramaba sobre ella: su vestido, la propuesta, la forma en que Noah la había mirado como si el resto del mundo fuera opcional. Él se mantuvo pegado a su lado durante la mayor parte, una mano posesiva en la parte baja de su espalda; el pulgar trazando de vez en cuando la curva de su cintura de un modo que dificultaba la concentración. Solo cuando uno de sus socios finalmente lo arrastró para una breve conversación, el espacio a su alrededor se llenó de mujeres curiosas y envidiosas. —Te está mirando otra vez —suspiró una de ellas, a medio reír. —¿Dónde se encuentra a un hombre así, Aria? Necesito la dirección. Aria solo sonrió, educada y distante. Internamente la respuesta surgió sin permiso y afilada. En mi momento más bajo, pensó. En

  •  70 DÍAS CON EL BILLIONAIRE EQUIVOCADO     153. YA ERA HORA

    Aria lo miró desde arriba, abrumada por el peso de sus palabras. Su confesión era cursi, vergonzosamente posesiva y tan llena de amor que su corazón apenas podía contenerlo. Las lágrimas le nublaban la visión, pero no podía dejar de sonreír. Antes de que Noah pudiera siquiera sacar el anillo de su caja, Aria dejó caer el ramo y le echó los brazos al cuello, casi desequilibrándolo. —¡Idiota! —sollozó; una risa sin aliento escapándosele mientras hundía la cara en su hombro—. ¡Ya era hora! Los vítores y las risas estallaron entre los invitados detrás del cristal, seguidos de una ronda atronadora de aplausos. Noah la atrapó por la cintura y se puso de pie, levantándola sin esfuerzo. La hizo girar, arrancándole un chillido de deleite antes de bajar los labios sobre los de ella. El beso fue feroz y sin contención, lleno de todo el amor y el anhelo que habían carga

  •  70 DÍAS CON EL BILLIONAIRE EQUIVOCADO     152. ACABA CON MI SUFRIMIENTO, PRINCESA

    Aria no se preocupó por el pelo esparcido sobre sus hombros húmedos, ni por el maquillaje que seguramente tenía corrido. Nada más importaba excepto el niño de siete años que la aferraba a este mundo.Golpeó la puerta con la mano, empujándola con un crujido duro y resonante…Y se congeló en seco.El aire abandonó sus pulmones por completo. No por una tragedia, sino por una belleza abrumadora, que destrozaba los sentidos.El vasto invernadero se había transformado en un santuario de ensueño. Miles de velas en cascada flotaban en estanques de cristal, y orquídeas violetas trepaban por los pilares, iluminadas por el resplandor del cielo nocturno por encima. Las cámaras destellaban desde las sombras, capturando cada expresión de incredulidad atónita en su cara.Y de pie justo en el centro del mar floral, bañado en luz roja, estaba su familia.Mamie estaba al frente; una sonrisa suave y sabia arrugando las comisuras de sus ojos. A su l

  •  70 DÍAS CON EL BILLIONAIRE EQUIVOCADO     151. VEINTIOCHO AÑOS DE VIDA

    Naomi estaba detrás de Aria frente al espejo, abrochando el último cierre del collar con dedos cuidadosos. Los diamantes atraparon la luz y se asentaron contra la clavícula de Aria como si siempre hubieran pertenecido allí: la pieza a juego con el brazalete que Naomi le había dado meses atrás y el anillo que todavía descansaba en su mano izquierda. —Te ves aún más hermosa hoy —murmuró Naomi, retrocediendo para admirar el efecto completo. Aria se giró ligeramente, observando cómo la seda púrpura profunda de su vestido se movía con ella. Lo había diseñado ella misma en las horas tranquilas de la ausencia de Noah: largas noches en las que la casa se sentía demasiado grande y sus manos necesitaban algo que hacer. Las líneas eran limpias, la tela rica, el corte a la vez elegante e intransigente. El regreso de Aureline, cosido en cada costura. —Mamá— —Shhh. —Naomi alisó una arruga inv

  •  70 DÍAS CON EL BILLIONAIRE EQUIVOCADO     150. TE AMO

    La silla estaba atornillada al suelo de hormigón.Alexis estaba sentada rígidamente en ella; las muñecas atadas a la espalda, los tobillos sujetos a las patas. El corte de su sien se había reabierto ligeramente; una fina línea de sangre le trazaba el pómulo. La habitación no tenía ventanas; la iluminaba una fría luz de neón que zumbaba por encima. En algún lugar encima de ellos la mansión continuaba su noche ordinaria; aquí abajo el aire era frío e inmóvil.La habían atrapado menos de cinco minutos después de que intentara escaparse. Los hombres de Falcon no hacían entradas dramáticas. Un momento estaba alcanzando la puerta. Al siguiente, el mundo se inclinó y las ataduras se cerraron.Noah estaba de pie a varios pasos de distancia; las mangas arremangadas hasta los codos, la expresión ilegible. No había alzado la voz ni una sola vez desde que la trajeron. Eso, más que cualquier otra cosa, hizo que el miedo empezara por fin a treparle por la colu

  •  70 DÍAS CON EL BILLIONAIRE EQUIVOCADO     149. MENTIROSO

    La tensión en la clínica era lo bastante densa como para sofocar a un hombre. Habían pasado treinta minutos desde el aterrador incidente en la piscina.Aria yacía inconsciente en la cama estrecha; la piel pálida contra las sábanas blancas; el pelo oscuro húmedo y enredado sobre la almohada. Noah estaba sentado en la silla a su lado; una de las manos de ella sostenida entre las dos suyas. Apenas se había movido excepto para apartar los mechones húmedos de su mejilla o ajustar la manta. Cada pocos segundos, su pulgar recorría sus nudillos, como si se estuviera asegurando de que ella todavía estaba allí.Mike estaba de pie cerca del pie de la cama; la expresión sombría mientras miraba entre las dos mujeres sentadas en el lado opuesto de la habitación.El brazo izquierdo de Anna estaba sujeto en un cabestrillo nuevo. Se le había dislocado el hombro durante la pelea, y tenues marcas rojas rodeaban su garganta. Alexis estaba sentada un poco apartada de

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