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Solo un abrigo

Penulis: M.A. Soriano
last update Tanggal publikasi: 2025-04-30 10:48:12

Para Logan, conseguir un trabajo en Londres, con las características que se desean, era más difícil que levantarse temprano en domingo después de una noche de farra.

Esos eran los pensamientos de Logan, para sorpresa de todos, había estaba buscando empleo la última semana.

Lo malo, era que no encontraba nada a su altura, algo merecedor de él, algo que fuera fácil y bien remunerado.

Había mandado más de diez solicitudes a diferentes empresas, siempre solicitando el puesto de gerente, CEO o algún puesto de mando.

Sin experiencia y con el ego hasta las nubes, todas y cada una de las solicitudes fueron rechazadas.

El dinero que tenía en efectivo se le estaba agotando, el cual no era mucho, ya que papá siempre le tenía las tarjetas sin límites, así que nunca lo había necesitado.

Regresó a su departamento, después de un día largo y sin éxito buscando trabajo. Estaba realmente considerando la oferta de su padre, pero no quería darle el gusto de verlo derrotado y convertirse en un títere detrás de un escritorio.

Tomó un baño, necesitaba sacar los pensamientos de regresar con su familia, solo esperaba que el agua se los llevara por la coladera.

Se miró al espejo del baño y sonrió.

—¡Hey papi! Tal vez estas buscando trabajo en el lugar equivocado, eres bello y con un mega cuerpazo, deberías considerar en ser modelo o actor.

Como lo dije, el ego lo tiene en los cielos, aunque no está nada equivocado.

Logan Stewart, es realmente hermoso, alto, de uno ochenta y nueve metros, cabello castaño claro, barba bien definida y arreglada, ojos azules como le cielo, tez blanca y con un cuerpo, que ¡Hay mamá! Simplemente cincelado a mano.

Con ese pensamiento se fue a dormir, trató de descansar, pero los malos sueños no se lo permitieron, soñaba que se quedaba en la calle, que pedía limosna y que sus padres lo desconocían por completo.

Despertó empapado en sudor, respirando con dificultad y recordando el mal sueño. Estaba consciente de que no era solo por la posición o por la amenaza de su padre. Él tenía sus razones para ser invisible en lo laboral o en la sociedad.

Salió rumbo a la cocina, la cual era un desorden total, buscó entre las puertas de las alacenas algún vaso limpio, rogaba a dios por encontrar alguno, por suerte lo encontró.

Después de beber algo de agua, se tumbó en el sillón de la sala y se quedó profundamente dormido.

El día siguiente no fue muy diferente a los anteriores, no conseguía nada, bueno en realidad, nada de lo que él quería, porque había entrado a un establecimiento de comida rápida y al ver que tenía solicitudes de empleo en la mano, le ofrecieron uno de repartidor.

Nunca en su vida se rebajaría a ser empleado de un lugar así, hay niveles y él se sentía estar en el más alto, nada más fuera de la realidad.

Por la tarde, Wyatt llegaba al departamento de Logan, de verdad que parecía un chiquero, comenzó a poner la basura en una gran bolsa negra, por lo menos despejar la mesa de centro de la sala para colocar la pizza que había llevado.

—Deja eso —se escuchó la voz de Logan saliendo de su recamara.

—¿Dejarlo? No creo que tú lo limpies, porque si así fuera ni siquiera estaría el reguero este que tienes. Y déjame decirte que a mi no me gusta comer rodeado de basura —Wyatt continuaba con la limpieza.

—Buscaré quien lo haga.

—¿Y con qué dinero le pagarás? —el chico soltó una risita socarrona, sabía que el dinero no le duraría mucho, ya tenía un dinero reservado para prestarle, sabía que no conseguiría trabajo pronto.

—Ya veré de qué manera —se encogió de hombros y se acercó para tomar un trozo de pizza.

—Tengo un trabajo para ti —le dijo Wyatt.

—Tu, ¿me darás trabajo a mí? —sonaba a burla, pero era algo real.

—Pues no específicamente yo, mi padre necesita algo. Quería que yo me encargara, pero realmente no tengo tiempo por la universidad, así que pensé en ti. Se lo comenté y le agradó la idea —los ojos de Logan comenzaron a brillar.

“¿De qué será?  Tal vez de Ceo, si creo que será eso, o ¿de encargado de finanzas?” se le venían una y mil opciones a la cabeza.

—Me parece perfecto, ¿cuándo me tengo que presentar? —la emoción le salía por cada uno de sus poros, nunca se imaginó que escuchar que tenía trabajo le daría tanta satisfacción.

Al parecer Logan comenzaba a comprender la importancia de ser útil en la sociedad y hacerse cargo de sí mismo.

—En realidad solo es un trabajo… ¿Cómo decirlo? Es solo un día —Wyatt se rascaba la nuca a modo de disculpa, por no haber sido más claro antes.

—¿Cómo que un día? Eso no se le puede llamar trabajo —se comenzó a irritar, eso no sería una solución a sus problemas.

—Mi padre necesita recabar unas firmas de los socios que tiene en Edimburgo, solamente sería reunirse con ellos, que firmen y regresar, no es mucho y te pagará bien.

—¡¿De mandadero?! —preguntó incrédulo —. Necesito un trabajo fijo, me quedaré sin línea telefónica en dos semanas, los servicios de este lugar no son nada baratos —Logan se sentía frustrado, nunca en su vida creyó sentirse de esa manera.

—Un paso a la vez, pueda ser que, si todo sale bien, mi padre te pida hacer mas de estos trabajos y tal vez con buena suerte hasta te dé trabajo permanente —el buen ánimo de aquel amigo le daba esperanza.

—Tienes razón, ¿cuándo sería el viaje?

—Mañana, el vuelo sale a las siete de la mañana y el regreso seria hasta pasado mañana por la tarde.

—¿Viajaré en un vuelo comercial? —sabía que no debía quejarse, pero es qué era imposible no hacerlo, en su vida había viajado así, estaba acostumbrado a los viajes privados.

—Así es, lo que pasa es que mi padre viajará a España, lo hará en su avión privado, es por eso que no puede recabar las firmas, estará bastante ocupado toda la semana. Ya está la reservación en el hotel, no pagarás nada incluso te dará viáticos —lo último no era del todo cierto, pero Wyatt no podía dejarlo ir sin dinero.

De cualquier manera, no tenía opción, terminaron la pizza, su amigo se fue y Logan se quedó preparando una pequeña mochila para salir por la mañana a su… ¿nuevo trabajo?

Por la mañana el sueño era demasiado, pero necesitaba estar con dos horas de antelación para abordar el vuelo, así que, a las cuatro de la madrugada, ya estaba tomando un baño, poniéndose su mejor traje y saliendo al aeropuerto.

El viaje de una hora y media fue demasiado corto, pasó más tiempo en el aeropuerto que en el cielo, esto definitivamente no le gustaba.

La cita con los socios del señor Craig era a las tres de la tarde, sería en un restaurante de comida mediterránea en el centro de la ciudad.

Logan trató de ser puntual, necesitaba dar buena impresión.

La reunión fue bastante corta, todos fueron al grano, como ya lo había mencionado Wyatt, lo único que faltaba en el acuerdo eran las firmas de los socios, las cuales ya estaban listas en el pequeño portafolio que Logan llevaba en la mano.

Salió del restaurante, había decidido caminar hasta el hotel que no estaba demasiado lejos. Había conocido la ciudad hacia un par de años, en los que comenzaba su vida de excesos y despilfarros, el gusto de caminar por sus calles lo había adquirido desde aquella primera visita.

La ciudad es un semillero de arquitectura de primera, el estilo de los edificios es muy diferente a lo que Logan había visto alguna vez, y vaya que había visto demasiadas ciudades para su edad.

Estaba sumergido en la vista que le daban aquellas edificaciones, giró en una esquina dándose de lleno contra alguien que con el impacto en tremendo cuerpazo, salió rápidamente hacia atrás, dándose tremendo sentón en la banqueta.

—Pero, ¡qué idiota! ¡¿Qué no te puedes fijar por dónde vas?! —la mujer sobre la banqueta refunfuñaba bastante molesta. No solo se había mallugado las sentaderas, sino que estaba empapada con lo que parecía café.

—¡¿Disculpa?! ¿Ahora me culpas de tu falta de interés en tu propio camino? —respondió él mirándola a los ojos.

Con algo de molestia Logan se acercó para ayudar a la mujer a incorporarse. Le tendió la mano, pero se quedó con ella ahí mismo, la mujer se incorporó sola, con el ceño fruncido y mirándolo con evidente rabia.

—¡Acabas de arruinar mi abrigo! —se quejaba mientras intentaba limpiarlo con la mano.

—Es solo un abrigo.

—Para mí no lo es, fue un regalo, pero eso es algo que no te importa idiota —después de medio limpiarse la ropa, la chica avanzó sin decir nada más hasta meterse en una edificación con un letrero elegante por fuera que decía:

“EDITORIAL BARNES”

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