Masuk*—Sebastián:Cuando finalmente llegaron a la propiedad y Sebastián se detuvo justo en la entrada, Engel estaba profundamente dormido. Erik le pidió a Sebastián que lo tomara en brazos y lo ayudara a subirlo hasta su habitación. Sebastián accedió diligentemente, claro, ya que jamás desperdiciaría una oportunidad como aquella.Ricky comentó que se encargaría de estacionar correctamente el vehículo en su lugar y Sebastián fue por Engel. Abrió la puerta trasera y su corazón dio un vuelco al ver lo angelical que se veía dormido. Erik le indicó que tuviera cuidado y evitara ejercer presión sobre el brazo herido, pero, como si fuera algo completamente natural para él, Sebastián supo exactamente cómo moverlo. Deslizó un brazo bajo sus piernas y el otro alrededor de su espalda antes de sacarlo del vehículo sin ningún problema, cargándolo con una facilidad casi absurda. Engel se acomodó contra su cuerpo sin despertarse, apoyó la cabeza sobre su pecho y Sebastián sintió una extraña presión en e
*—Sebastián:Sebastián se mantuvo tranquilo, esperando volver a ver a Engel, hasta que finalmente llegó el lunes una vez más.Era uno de sus guardaespaldas, encargado de protegerlo junto a Ricky y de llevarlo hasta el fin del mundo si era necesario. Como sus tareas estaban directamente vinculadas a los movimientos de Engel, ambos se prepararon para el día con antelación, por si las moscas.Antes de reunirse con Engel y su asistente, Erik, revisaron su equipo y ocultaron sus armas automáticas bajo las chaquetas, bien sujetas para que pudieran acceder a ellas con rapidez sin que resultaran visibles a simple vista. También estudiaron varias rutas hacia el hospital, posibles desvíos y vías de salida en caso de emergencia. Al final, Sebastián quedó encargado de conducir mientras Ricky vigilaría el entorno durante el trayecto. El hospital era un lugar bastante concurrido y, precisamente por eso, tenían que ser todavía más precavidos. Nadie sabía dónde ni cuándo podría producirse el siguien
*—Sebastián:Después de aquel encuentro en el muelle, Sebastián decidió poner a prueba a Engel y descubrir cuánto podía aguantar antes de explotar contra él. Se volvió especialmente molesto: aparecía donde no tenía que estar y disfrutaba viendo cómo cada uno de sus encuentros irritaba al omega. Sin embargo, la diversión terminó cuando Engel dejó de salir de su recámara y Sebastián comenzó a preocuparse al escuchar que estaba enfermo.Se había hecho muy amigo de Sandra, el ama de llaves. Era una mujer bajita y menuda, y Sebastián se sintió cercano a ella porque, curiosamente, provenía del mismo país que su madre. Escucharla hablar le recordaba a esta, mientras que Sandra comentó en más de una ocasión que él le recordaba a su hijo mayor. De alguna manera, aquello hizo que ambos congeniaran rápidamente hasta terminar convirtiéndose en muy buenos amigos. Y, claro, Sebastián aprovechó la confianza para sacar a relucir sus tácticas de investigación. Hizo preguntas, tanteó el terreno y es
*—Engel:Escuchó al médico explicarle lo que iba a hacer y advertirle que el siguiente paso probablemente dolería, que quizás incluso terminaría maldiciéndolo, pero era necesario comprobar cuánto rango de movimiento había recuperado y comenzar a combatir la rigidez que había desarrollado después de tantos días de inmovilización. Engel comenzó a ponerse tenso ante la anticipación y, sin querer, buscó a Sebastián con la mirada. El alfa permanecía de pie junto a la puerta del consultorio, observándolo atentamente. Engel alzó el mentón y apartó la vista, orgulloso como siempre.Sin embargo, nada lo preparó para el estallido de dolor que atravesó su hombro cuando el doctor comenzó a elevarle lentamente el brazo hasta colocarlo hacia delante. La articulación parecía resistirse al movimiento y una sensación ardiente y profunda se extendió desde la zona de la herida hasta el músculo, como si algo demasiado tenso estuviera siendo obligado a estirarse por primera vez en semanas. Engel contuv
*—Engel:Salieron de la recámara y bajaron hacia la sala. La semana anterior Engel había ido a su cita con Jermaine, uno de los guardias de Cameron, pero este se había marchado con Ramsey para proteger a su jefe durante su Rut. Como ahora tenía asignados a dos hombres del nuevo equipo, sabía que debían estar esperándolo.Y así fue.Engel se tensó al ver a Sebastián acompañado de otro de los guardias del nuevo equipo. El tipo debía de ser otro alfa dominante, ya que era bastante alto, de cuerpo atlético, tez trigueña, cabello castaño oscuro y brillantes ojos verdes. Tenía una de esas sonrisas coquetas y, cuando Erik se acercó a ellos, Engel notó enseguida que el desconocido prácticamente comenzó a coquetear con su asistente. Lo mejor de todo fue descubrir que Erik le seguía el juego. Sonriente por el intercambio, Engel dirigió la mirada hacia Sebastián y se encontró directamente con la suya. Sus ojos miel, como siempre, parecían desnudarlo, pero Engel se mantuvo firme. Ahora que se d
*—Engel:Engel se mantuvo firme en su decisión, aun cuando ver a Sebastián día tras día se sentía como estar librando una gran batalla. Durante los primeros días lo vio caminando por la propiedad; cada vez que Engel salía a tomar aire, él estaba por ahí, y odiaba sentir su mirada encima, así que siempre terminaba regresando a su habitación. Cuando bajaba a la cocina, lo encontraba hablando con Sandra o con Ronny, y había ocasiones en las que ni siquiera lo veía, pero podía sentir su presencia y percibir su aroma. Engel tuvo que permanecer recluido en su recámara porque su cuerpo parecía estar más caliente que nunca. Sus celos jamás llegaban en la fecha adecuada, ya que, estaba tan jodido que podían aparecer una semana, dejarlo postrado en una cama sufriendo, darle tregua durante la siguiente y regresar poco después para volver a joderle la vida. Así era su patética existencia. Sin embargo, a diferencia de otros celos, este se sentía distinto. Era más parecido a una fiebre ligera, s