Ahora mando yo, exmarido.

Ahora mando yo, exmarido.

last updateÚltima actualización : 2025-11-08
Por:  Juliany LinaresCompletado
Idioma: Spanish
goodnovel18goodnovel
10
20 calificaciones. 20 reseñas
94Capítulos
3.4Kvistas
Leer
Agregar a biblioteca

Compartir:  

Reportar
Resumen
Catálogo
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP

Todos creyeron que Catalina Delcourt estaba loca… o muerta. La encerraron en un hospital psiquiátrico tras una crisis fingida y un video manipulado. Con informes falsificados, le arrebataron lo que quedaba de la empresa familiar, la declararon incapaz y manipularon a sus propios hijos para que la tomaran por loca. Pero ella no estaba demente… estaba despertando. Ahora ha regresado al mundo que la dio por muerta, solo para descubrir que su esposo está a punto de casarse con su ex y sus hijos ya no la reconocen. Catalina vuelve por justicia. Por sus hijos. Por su nombre. Y si para recuperar su vida debe destruir a quienes la traicionaron… que empiece la guerra. Ahora mando yo, exmarido.

Ver más

Capítulo 1

¡No estoy loca!

Catalina llevaba tres meses encerrada en un hospital psiquiátrico.

Su marido fue quien la envió allí.

Y lo peor era que ella lo había aceptado.

 Lo hizo por sus hijos. Por su familia. Por amor.

Más tarde entendería que todo era una trampa.

—¡Déjenme salir! ¡No estoy loca! —gritó Catalina golpeando con desesperación la puerta acolchada de su habitación.

La garganta le ardía por tanto gritar, y las manos le dolían, pero no se detenía. Nadie la escuchaba.

El silencio del pabellón psiquiátrico era tan espeso que parecía pegarse a la piel. Catalina apenas recordaba cómo sonaba su propia voz antes de llegar allí.

Del otro lado del vidrio opaco, el doctor Vallois la observaba con una calma escalofriante. Ajustó sus lentes y tomó nota en una carpeta, como si estuviera viendo a un experimento, no a una mujer.

—La paciente ha tenido otro brote. Aumenten la dosis —ordenó sin emoción.

La enfermera entró en la habitación con el carrito metálico. El vaso de plástico temblaba en su mano. No se atrevió a mirarla directamente.

—Catalina, por favor, coopera. Solo te ayudará a dormir mejor —dijo en voz baja, sin alma.

Catalina retrocedió un paso.

—Eso es lo que quieren, ¿no? —susurró—. Que me duerma. Que olvide.

Pero ella ya no quería olvidar.

Había sido atada, sedada, silenciada durante semanas. Cada pastilla era un candado nuevo en su mente. Y cada noche se preguntaba si realmente estaba perdiendo la razón.

Recordó aquel día que Luciano le mostró los videos de seguridad donde ella aparecía fuera de control, estaba en la cocina de la mansión agitando un cuchillo hacia los niños y diciendo cosas sin sentido.

Los empleados la miraban con miedo.

Y ella, avergonzada, terminó creyendo que tal vez sí estaba enferma.

Luciano le habló con voz suave, la misma que antes usaba para decirle que la amaba.

Le aseguró que todo era por su bien.

“Por el bien de los niños”, le dijo.

Y Catalina cedió, pensando en los rostros de Elian y Lana, en la sonrisa de su esposo, en la idea de que sanaría pronto y volvería a casa.

Pero Luciano nunca volvió.

No llamó.

No preguntó.

No intentó sacarla.

Las pastillas la hundían cada vez más. A veces despertaba sin saber si era de día o de noche. Si era lunes o viernes.

 Todo se deshacía en su cabeza, menos una cosa, la necesidad de sobrevivir.

Cuando la enfermera se inclinó sobre ella con la jeringa lista, Catalina actuó.

Con un movimiento rápido tomó un bisturí del carrito y lo presionó contra el cuello de la mujer.

—No quiero hacerte daño —dijo con voz temblorosa pero firme—. Solo quiero que llames a Luciano. Ahora mismo. Quiero verlo.

La enfermera palideció. Tragó saliva, intentando mantener la calma.

A escondidas, presionó el botón de emergencia junto a la cama.

El doctor Vallois apareció segundos después, levantando ambas manos.

—Tranquila, Catalina. Voy a llamar a tu marido ahora mismo, ¿de acuerdo?

Catalina lo miró con desesperación.

—Hazlo —susurró.

El médico asintió lentamente, sacó su teléfono y se acercó con cautela.

—¿Es este el número? —preguntó, mostrando la pantalla.

Catalina bajó la mirada por un instante.

Gran error.

Vallois se lanzó sobre ella con rapidez, le arrebató el bisturí y la empujó hacia la cama. La enfermera lo ayudó.

Las correas apretaron sus muñecas y tobillos.

Catalina gritó, lloró, suplicó.

Nadie la oyó.

El médico levantó otra jeringa.

—Tranquila —murmuró—. Todo pasará pronto.

El brillo del metal la heló por dentro.

Pero antes de que la aguja la tocara, la puerta del pabellón se abrió de golpe.

El sonido fue como un trueno.

Un hombre alto, vestido de traje negro, entró con paso firme y una carpeta en la mano.

—¡Suéltenla!

El doctor se giró, molesto.

—¿Quién es usted? Este es un pabellón restringido.

—Y también una vergüenza médica —respondió el hombre con calma—. He visto prisiones más humanas que este hospital.

Catalina lo observó con el corazón acelerado. No lo conocía, pero algo en su mirada le trasmitía un poco de seguridad.

—¿Quién es usted? —preguntó, apenas audible.

—Alguien que te sacará de aquí. —respondió el desconocido de ojos miel acercándose a ella.

El doctor intentó recuperar el control.

—Ella está aquí por voluntad propia, y según los informes…

—Según los informes falsificados por su esposo —lo interrumpió el hombre con serenidad—. Los mismos que usted firmó sin revisar los antecedentes. Los mismos documentos que autorizaron el uso prolongado de fármacos prohibidos.

El rostro del médico se tensó y la enfermera retrocedió atónita.

Nadie se atrevió a hablar.

Catalina lo miró, sin comprender del todo.

—¿Q-qué está diciendo?

El hombre abrió la carpeta y se la mostró.

Eran recetas con su nombre, sellos falsificados y la firma de Luciano Moreau.

Por un momento, Catalina sintió que el suelo se movía bajo sus pies.

—¿Él… me drogó? ¿Desde cuándo?

—Meses —respondió él—. Fue la manera más limpia de desaparecerte del mundo. Sin escándalos. Sin dejar huellas.

El silencio llenó la habitación.

El médico bajó la mirada. La enfermera se cubrió la boca, horrorizada.

El hombre llegó a ella y la liberó de las correas, el doctor iba a impedirlo, pero un par de hombres armados escoltaban al desconocido.

Catalina se incorporó con dificultad, apoyándose en la pared.

—¿Y tú? ¿Qué ganas con esto? —preguntó, con la voz aún temblorosa.

Él la miró directamente.

—Si quieres salir de aquí, tendrás que hacer un trato conmigo. Soy un hombre de negocios. Y tú tienes algo que necesito, el acceso al mundo de los Moreau-Berthier.

Catalina lo miró fijamente.

Su corazón golpeaba fuerte, pero sus manos ya no temblaban.

Había vivido el infierno. Lo que viniera después no podía darle miedo.

—¿Y si esto es otra trampa? —preguntó.

—Entonces, al menos, saldrás de esta —contestó él, con una honestidad que la desarmó.

Por primera vez en meses, Catalina sintió que su voz le pertenecía otra vez, esta era su oportunidad de salir de ahí.

—Acepto

Catalina no miró atrás.

La jaula se había abierto.

Y esta vez, no pensaba volver.

Expandir
Siguiente capítulo
Descargar

Último capítulo

Más capítulos

A los lectores

Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.


reseñasMás

Sadith Sanchez Rivera
Sadith Sanchez Rivera
me enamore está bella historia ... de la protagonista caty y Julián felicidades y éxitos en tus nuevos proyectos ...... gracias
2025-12-05 10:20:58
2
0
Elena Sánchez
Elena Sánchez
He leído tus dos novelas y son bonitas. Esta me encantó porque es corta y, aunque los prota sufrieron mucho, los malvados pagaron bien y bonito.
2025-11-08 23:56:07
2
0
Claudia Patricia Delicias De Doña Moreno
Claudia Patricia Delicias De Doña Moreno
Me encantó maravillosa historia , espero que pronto nos deleites con una nueva novela ya que me leí las dos. Felicitaciones escritora, sigue escribiendo porfavor.
2025-11-08 07:52:38
1
0
Katerine Aguilar
Katerine Aguilar
Tremenda historia, me encanta la trama y los protagonistas, especialmente ella, que no sé ha dejado de nadie. Lo único es que tiene ya varios días sin actualizar, me parece súper extraño, proqué es constante en sus publicaciones
2025-11-07 17:19:20
2
0
Claudia Patricia Delicias De Doña Moreno
Claudia Patricia Delicias De Doña Moreno
hola escritora empecé a leer tu nueva novela después de terminar la otra ,que fue una genial novela, y dejame decirte que también esta buenísima. gracias
2025-10-30 09:12:18
1
0
94 Capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status