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El vacío

Autor: Afrodita
last update Fecha de publicación: 2026-04-18 12:50:18

Capítulo 15 – El vacío

El convento había recuperado la rutina luego de la masacre que nadie quería recordar. Las campanas marcaban cada hora con la misma puntualidad sagrada, los cantos se alzaban en el aire como si las paredes quisieran olvidar lo que había sucedido aquella noche sangrienta, pero para Anastasia nada era igual.

Habían pasado dos semanas desde que Dimitri desapareció por completo. Dos semanas de silencio absoluto. Ni un rastro, ni una señal, ni un rumor que pudiera devolverle la
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Último capítulo

  • Altar de lujuria    Epílogo

    Epílogo — Donde el fuego se vuelve hogarEl tiempo, que alguna vez fue enemigo, ahora caminaba a favor de ellos.La casa en Moscú ya no era solo una fortaleza. Esta había dejado de ser un lugar de guerra para convertirse en un refugio vivo, lleno de voces, risas y pequeñas rutinas que antes parecían imposibles. Las paredes, que alguna vez protegieron secretos ahora resguardaban vida y Odessa fue la primera en cambiarlo todo.Sus grandes pasos apresurados sobre el mármol resonaban como una victoria silenciosa. Cada risa suya era una prueba de que el pasado no había ganado y Anastasia la observaba desde el sofá, con esa mirada que ya no cargaba odio, sino una calma poderosa… una calma construida a base de fuego.— No corras tanto, mariposa… —susurró, aunque sonreía — Si lo haces tu hermano se va a cansar muy rápido.Odessa, ajena a cualquier peligro más que no sea el de divertirse, soltó una carcajada y siguió avanzando, pero ahora lo hacía hacia Dimitri, quien la esperaba con los brazo

  • Altar de lujuria    Promesas bajo la misma sangre

    Capítulo 84 — Promesas bajo la misma sangreEsa mañana la casa respiraba distinto. No era el silencio tenso de los días de guerra, ni el murmullo vigilante de las estrategias. Era otra cosa. Algo más ligero… casi humano. Como si, por primera vez en mucho tiempo, la vida se hubiera atrevido a entrar sin pedir permiso.Anastasia lo sintió desde que abrió los ojos y se estiró sobre la cama. Odessa dormía a su lado, pequeña, tibia, con ese gesto sereno que parecía burlarse del caos que había rodeado su llegada al mundo. Anastasia pasó los dedos por su mejilla con suavidad, como si aún no terminara de creer que todo aquello era real.— Buenos días, mi pequeña guerrera — susurró.La niña se movió apenas, aferrándose inconscientemente a la tela de su blusa. Anastasia sonrió. Habían pasado días desde el enfrentamiento final. Días en los que las heridas comenzaron a cerrar, algunas en la piel… otras más profundas, más lentas, pero cerraban.Su padre ahora estaba presente en sus vidas, no como

  • Altar de lujuria    El juicio de Sangre

    Capítulo 83 — El juicio de sangreEl lugar al que los llevaron no tenía nombre o una dirección conocida. Era uno de esos espacios que el mundo olvidaba a propósito. Un edificio abandonado, devorado por el óxido, donde el eco de los pasos parecía recordar cada cosa horrible que alguna vez ocurrió ahí. El aire era denso… pesado… como si incluso las paredes supieran que esa noche no habría redención.Anastasia bajó del vehículo sin mirar atrás y Vera caminaba a su lado, en silencio. Ella no hacía preguntas, no intentaba detenerla y había aprendido que hay dolores que no se curan con palabras… solo con justicia.Y aquella noche… Anastasia no venía a hablar. Venía a cerrar una herida y los hombres de Dimitri arrastraron a Matrizca por el suelo. La sangre que salía de su pierna herida dejaba un rastro oscuro detrás de ella, pero nadie le prestaba atención.— Por favor… — murmuró la mujer, con la voz rota — Anastasia, escúchame.Dijo por quinta vez y Anastasia se detuvo. Giró lentamente y po

  • Altar de lujuria    Caos en las sombras

    Capítulo 82 — Caos en las sombrasLa carretera estaba demasiado silenciosa mientras los autos de Dimitri se dirigían al hospital donde se encontraba su cuñado. Aquel silencio, no era un silencio natural, más bien era como el de la noche, esa fría y oscura que caracteriza a Moscú. Era un silencio que se sentía… armado. Como si el aire mismo supiera que en cualquier segundo iba a romperse la tranquilidad.Anastasia lo miró en ese instante, sintiendo casualmente la misma sensación.— Dimitri… — murmuró, mirando por la ventanilla del auto — Algo no está bien.Dimitri no respondió de inmediato, pero sus ojos ya estaban atentos hacia afuera, fríos y calculando cada movimiento.— Ya lo sé, solo no te separes de mi pase lo que pase.Igor, en el asiento delantero, tensó los hombros al escucharlos. Cuando de la nada vio algo que puso sus sentimientos al máximo.— Vehículos acercándose —dijo sin girarse — Son tres… no, cuatro y vienen a máxima velocidad.Vera se aferró al asiento al escuchar eso

  • Altar de lujuria    El golpe

    Capítulo 81 — El golpeEl amanecer llegó cargado de humo y tensión. Las sirenas todavía resonaban en la distancia cuando Dimitri recibió la noticia: una de las rutas clave de Vicky había sido destruida por completo. El fuego arrasó con los contenedores y la infraestructura circundante, dejando un mensaje escrito con fuego que no dejaba dudas: “Esto es solo el comienzo”.Dimitri observó la escena desde su despacho con el ceño fruncido, la mandíbula apretada y la mirada en su portátil. Sus ojos brillaban con la mezcla de rabia y cálculo que solo él podía mantener bajo control. A su lado, Anastasia permanecía en silencio, cruzando los brazos y respirando profundo esperando el momento justo en el que Vicky saliera de su escondite.Ese tipo no era solo el peligro físico que les amenazaba, sino la provocación directa de lo que había hecho horas atrás. Anastasia quería hacerlo salir de su escondite a como diera lugar y lo iba a conseguir.— Vicky no aprendió nada desde que empezó a caer en p

  • Altar de lujuria    El perdón entre hermanos

    Capítulo 80 — El perdón entre hermanosCuatro horas habían pasado. Anastasia las contó sin reloj, sin teléfono, sin noción real del tiempo a su alrededor. Las contó por los latidos desordenados de su corazón, por el frío que le subía desde los pies y por la imagen de Mikhail que no dejaba de repetirse en su cabeza como una condena.Mikhail en el suelo, la sangre y su mano aferrándose a la de ella con una fuerza desesperada, como si soltarla fuera morir más rápido.La sala de espera estaba en silencio luego de que el doctor le diera aquella noticia. Era un silencio seco y cargado de pensamientos que nadie se atrevía a decir en voz alta. Anastasia permanecía sentada junto a Dimitri, inclinada hacia adelante con los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas con tanta fuerza que le dolían los dedos.Cada vez que una puerta se abría su corazón se detenía y quería que le dijeran que el peligro había pasado.Su padre había llegado una hora después del atentado y Viktor entró co

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