Mag-log inKim Yeonhwa
Al ya estar lista para ir a la secundaria, salgo de mi habitación y bajo las escaleras. Al bajar el último escalón, de inmediato mi estómago gruñe porque el olor a arroz y sopa de algas recién hecha invade mis fosas nasales. Miro hacia la cocina y veo a mi madre preparando la mesa. Quiero entrar y comer, pero quiero llegar temprano para hablar con Joon. Así que decido caminar lo más sigilosamente posible para que mi mamá no me note. —Yeonhwa, ¿para dónde vas? Ven a desayunar —me ordena mi madre. Iba a seguir caminando, pero me detengo a regañadientes al escuchar la voz de mi madre. —No tengo tiempo de desayunar… Voy tarde —hablo en un tono de voz apenas audible, mientras trato de convencerla. Mi mamá mira hacia el reloj que está en la pared. —Son las 7:20 —me mira con el ceño fruncido—. Mira lo que te pasó ayer y, aun así, quieres seguir intentando bajar de peso forzosamente. Por si no lo sabes, también la causa de tu desmayo fue porque casi no estabas comiendo. Así que ven ahora mismo y ponte a comer. Camino sin ganas hacia la mesa. —Para ti es muy fácil decirlo. Si tan solo supieras lo que siento, no dirías lo mismo —murmuro mientras jalo una silla y me siento. —Yeonhwa, tú eres hermosa tal y como eres. No necesitas cambiar nada de ti. Yo era así como tú, hasta que llegó tu padre y me hizo entender que, sin importar cómo fuera, seguía siendo hermosa —habla mi madre con tanto sentimiento, y noto un brillo en sus ojos, como si estuviera recordando acontecimientos pasados. Me conmuevo un poco al escuchar a mi madre, pero hoy en día todo es diferente y las personas te tratan según cómo te ven. Aunque alguien diga que no le importa el físico de los demás, solo está siendo hipócrita, porque a todo el mundo le importa la apariencia. Prefiero quedarme callada y no hacerle ver con mis palabras la realidad de hoy en día, de esta sociedad que solo le importa el físico. Yo no voy a ser hipócrita, porque a mí también me importa, ya que he notado, haciendo comparaciones, cómo tratan a alguien que se ve bien físicamente en comparación con alguien que se ve como yo. Me como el desayuno lo más rápido que puedo, a la vez que miro una y otra vez el reloj de la pared; sin embargo, termino de comer a las 7:40 y sé de inmediato que no voy a tener tiempo de hablar con Joon hasta la hora del almuerzo. *** Resuena en toda la secundaria el timbre que avisa que es hora del almuerzo y, de inmediato, todos mis compañeros, incluyendo la profesora, empiezan a salir del aula. —Yuna, vamos a decirle a Joon sobre ver los vídeos de la sala en la que estuvimos en el karaoke —le susurro al cogerla por el brazo. Yuna pone los ojos en blanco, pero termina aceptando. Las dos nos detenemos en el pasillo a esperar que Joon pase, mientras Tae-yang y Hana siguen su camino sin darse cuenta de nuestra ausencia. Al ver a Joon, de inmediato me le paro en frente, deteniendo su paso. En cuanto me ve, noto cómo aprieta la mandíbula y me mira con los ojos entrecerrados, pero de una manera tan profunda que creo que, si pudiera tirar rayos láser, ya me habría lanzado uno. Yo abro la boca para hablar y miro a sus dos amigos, que se quedan mirándome fijamente con una sonrisa burlona dibujada en sus labios. De inmediato, me vienen a la mente las veces que él me ha hablado mal delante de todos, provocando en mí un sentimiento de vergüenza. Pero, a pesar de sentir ese sentimiento, las ganas de recuperar a mi Joon son más fuertes. Agacho un poco la cabeza y miro por el rabillo del ojo a Yuna. Cojo con mi dedo índice y pulgar la manga larga de su saco y tiro varias veces. Ella me mira con el ceño fruncido y suelta un suspiro de cansancio. —Joon, tenemos que hablar contigo en privado —Yuna mira a los dos amigos de Joon, indicando con la mirada que se vayan, pero ellos no se inmutan y se quedan en el mismo lugar, como si no les importara lo que mi amiga les indica. —Yo no tengo que hablar nada con ustedes —habla Joon con un tono de voz que se nota su molestia. Yuna pone los ojos en blanco. —Si alguna vez quisiste a Yeonhwa, por favor, escucha lo que tenemos que decirte ahora. —¿Por qué yo tendría que escuchar lo que una traicionera que está con el primero que se encuentre y su amiga, que seguro es igual que ella? Siento un pinchazo en el corazón al escucharlo. «Solo actúa así por la confusión», me recuerdo a mí misma en mis pensamientos. Uno de los amigos de Joon que están sentados estalla de la risa, en contraste con el que está a su lado se le nota en la cara que se contiene. —¿Qué te crees? Conmigo no te metas porque yo no soy Yeonhwa. Solo vine aquí a decirte que tenemos pruebas de lo que pasó en realidad ese día —habla Yuna, molesta. Ella se da la vuelta y se va. —¡Yuna, Yuna, no te vayas! —la llamo, aunque es en vano porque sigue su camino. —¿Pruebas? ¿Dónde? —pregunta Joon con los ojos un poco más abiertos de lo normal. —Sí, solo tienes que venir conmigo al karaoke después de que se acaben las clases. ¿Vienes? —me apresuro a decir. Joon no habla y se queda analizando en su mente si venir al karaoke conmigo o no. Siento cómo mi corazón se acelera al no saber qué va a responder. —Está bien, vamos después de clases —responde Joon. Una corriente de felicidad recorre todo mi cuerpo al saber que hay una esperanza de recuperar a mi novio. Camino lo más rápido posible para alejarme, por si acaso Joon se arrepiente. *** Al acabar las clases, espero a Joon al frente de mi salón con una sonrisa radiante que demuestra todos los sentimientos positivos que estoy sintiendo. En cambio, cuando Joon sale de su aula, noto que mantiene una expresión neutral en su rostro, con el ceño levemente fruncido. Joon pasa por mi lado y sigue caminando. Inmediatamente, le sigo el paso, porque no hace falta que él se ponga al lado mío para saber que vamos al mismo sitio. Salimos de la secundaria y, mientras recorremos todo el camino hacia el karaoke, no hablamos ni una sola palabra. El ambiente entre los dos se encuentra incómodo, pero no me importa porque lo único que quiero es resolver el malentendido entre Joon y yo para que volvamos a ser una pareja feliz como antes. Joon es el primero en abrir la puerta del karaoke y luego voy yo. Las chicas al vernos, nos prestan toda su atención en nosotros. —Hola, ¿me podrían enseñar las cámaras de la sala número 16 del día lunes? —le pregunta a una de las chicas. —No, lo siento, pero no podemos —responde la chica. Yo abro mi cartera, que ya tengo en la mano, y saco cincuenta mil wones que estoy ahorrando para comprarle un regalo a mi madre por el día de su cumpleaños. Las chicas que se encuentran detrás del mostrador se miran asombradas y la otra, que está al lado de la mujer que me está atendiendo, asiente con un movimiento de cabeza. —Contigo vamos a hacer la excepción —responde la chica con una sonrisa de esquina a esquina. Yo le paso el dinero y lo coge de inmediato. —¿A qué hora? —pregunta la mujer. Yo me quedo pensativa, analizando a qué hora sucedió, mientras sumo el tiempo que nos tomó llegar al karaoke y los minutos que duramos adentro. —5:45 —le respondo. La chica empieza a teclear en la computadora y, al terminar, mueve la pantalla para que veamos lo que está mostrando. Joon se mueve un poco y centra toda su atención en lo que está mostrando la pantalla de la computadora. El video muestra cuando estamos burlándonos de Yuna y Tae-yang por cantar mal. Después viene la escena que tanto estaba esperando: cuando Tae-yang se acerca a mí para pasarme el micrófono, pero tropieza con el cable y cae en una posición que parece que me está arrinconando para besarme. —Ya ves que estoy diciendo la verdad —lo abrazo por la cintura e inclino la cabeza hacia arriba para mirarlo. —Sí —responde con sequedad. —¿Ya volvimos a estar juntos? Joon se queda callado por un momento, como si estuviera pensando en qué responder, pero termina respondiendo: —Sí. Me siento como si, después de haber estado varios días a oscuras, por fin vuelvo a ver la luz de nuevo; sin embargo, su expresión no cambia, como si no le importara, y eso provoca un sentimiento de preocupación.Kim YeonhwaMe encuentro fuera de casa, junto con mis padres, esperando que vengan a buscarme para ir a la playa con mi grupo de amigos y las amistades de las hermanas de Hana.Si Hana no me hubiera insistido tanto, ni siquiera habrían visto mi sombra, porque no quiero estar ni a un metro de Tae-yang, y mucho menos sabiendo que creo que también me está empezando a gustar. Tan solo pensar en eso me hace sentir que estoy traicionando a mi amiga.A lo lejos, veo un Hyundai IONIQ 5 de color negro que se acerca. Su diseño moderno, con líneas angulares y luces cuadradas, le da una apariencia elegante y futurista. Detrás le sigue un Kia Carnival de color blanco. Su carrocería amplia y elegante, junto con la gran parrilla delantera y los faros de formas geométricas, le dan una apariencia imponente.El auto de color negro se detiene frente a mi casa y los saludo con la mano a la vez que mantengo una sonrisa.Veo a Tae-yang sentado en la parte trasera, junto a Yuna. Cuando nuestras miradas se e
Kim Yeonhwa Estoy acostada en mi cama, mirando fijamente el techo, a la vez que me vienen unos pensamientos a la mente: «Mira tu rostro, eres tan hermosa que pareces un ángel, y tu cuerpo, aunque no lo creas, también es bello. No necesitas cambiar nada de ti para ser perfecta».Solo con recordar las palabras que Tae-yang me dijo en el centro comercial, se me eriza la piel y siento algo que no sé cómo describir con palabras. Sin embargo, todo lo que estoy sintiendo se convierte en miedo al darme cuenta de que no debería sentirme de esa manera con cada palabra y cada tacto de Tae-yang.«Yeonhwa, no te preocupes. Solo te hace sentir bien, no estás enamorada del chico que le gusta a tu amiga», me digo a mí misma mentalmente, pero no creo ni una sola palabra de lo que acabo de decirme, y eso me frustra aún más, aunque no lo admita.Agarro el celular que está encima de la mesita de noche al escuchar el timbre de llamada. Al ver la pantalla, me doy cuenta de que es Yuna quien me está llaman
Kim YeonhwaSiento la adrenalina recorrer mis venas al ver que estoy a punto de ganar el juego de obstáculos online que estoy jugando en mi celular. Sin embargo, me quejo al aparecer en la pantalla una llamada de Tae-yang que me interrumpe la partida.—¿Dime qué quieres? —pregunto de mala gana.—¿Puedes venir conmigo al centro comercial? Quiero comer una rebanada de pastel de chocolate, que está riquísima, pero no quiero ir solo.—¿No puedes ir con otra persona?Mi madre, que se encuentra sentada a mi lado en el sofá, me mira de reojo con una ceja levantada.—Yeonhwa, sabes que soy nuevo en esta ciudad y los pocos amigos que he hecho en la secundaria están en este momento en la escuela. Por favor, ven conmigo.—Espera un momento, te responderé enseguida —cuelgo la llamada.Miro a mi madre, quien se encuentra mirándome fijamente.—Me...No me deja ni terminar lo que voy a decir, porque me interrumpe.—¿Es un chico?Asiento.—Para salir contigo, tiene que presentarse como se debe. No qu
Kim YeonhwaAl acercarme al taxi, veo a Tae-yang sonriéndome con mucha alegría a través de la ventana transparente.Al abrir la puerta, mi amigo se aparta hacia el otro asiento. La cierro al entrar al taxi, ocupando el lugar que me cede.De inmediato, el conductor pone el auto en marcha. Me quedo mirando por la ventana, viendo cómo mi casa se aleja poco a poco.—Hoy te ves mucho más hermosa de lo que ya eres —me halaga Tae-yang, a la vez que siento su mirada fija en mí.—Gra-gracias —digo con timidez, sin ni siquiera atreverme a mirarlo a la cara.Ninguno de los dos volvemos a hablar, y eso me hace sentir incómoda. Volteo a verlo, pero está aparentemente tranquilo, como si no le importara en lo absoluto la incomodidad que se siente en el aire.—Estás muy callado hoy —comento, porque ya no aguanto más.Tae-yang voltea a mirarme y mantiene la vista fija en mis ojos.—Será porque contigo puedo estar horas sin hablar y, aun así, no me sentiría incómodo, porque me transmites una tranquilid
Kim Yeonhwa—Yeonhwa —escucho mi nombre y, al mirar a mi derecha, veo al profesor Jin Sa-gi mirándome de una forma que no refleja emoción alguna.—¿A mí? —parpadeo varias veces.—¿Quién más se llama aquí Yeonhwa? —el profesor frunce el ceño.—Yo no soy la única con ese nombre en este planeta —una sonrisa incómoda se forma en mis labios.—Sígueme —ordena el profesor y me da la espalda.Sigo al profesor con el corazón acelerado, casi saliéndose de mi pecho, porque apenas he pasado por el portón de la secundaria; sin embargo, lo que me pone nerviosa no es que me estén llamando, sino que tengo miedo de que descubran que yo mandé el video a Ramen Caliente.Al entrar a la secundaria, nos dirigimos por el pasillo hasta llegar a la sala de asuntos estudiantiles. Jin Sa-gi ocupa su lugar en el asiento detrás del escritorio, mientras que yo me quedo de pie.—Dame tu celular —me pide el profesor con el brazo extendido, esperando que haga lo que me pide.Trago saliva.Cojo del bolsillo mi celular
Kim Yeonhwa —No creo que Yeonhwa sea su tipo —Yuna me mira con una media sonrisa ladeada.—Nunca digas nunca porque no sabes lo que te espera el día de mañana. Además… —Hana me agarra la barbilla—. Mira, esa carita es hermosa, parece un angelito.La sangre recorre todo mi cuerpo hasta subir a mis mejillas y estoy segura de que en estos momentos me parezco a un tomate de lo roja que estoy, pero ¿cómo no estarlo si no soy de las personas que reciben cumplidos, aunque sean de mentira, a cada instante?Veo cómo Yuna coge con sus palillos un poco de cerdo y se lo lleva a la boca; sin embargo, mastica con fuerza, como si estuviera molesta, aunque la carne está tan bien cocinada que se deshace en la boca.—No digas mentiras, que me las creo. Además, Tae-yang nunca se fijaría en mí —cojo un poco de arroz con la cuchara, lo remojo con el caldo de la sopa y me lo llevo a la boca.—Dime, ¿quién te hizo creer eso para acabar con esa persona? —Hana golpea la mesa con su puño cerrado, provocando q







