로그인Kim Yeonhwa
El olor de la sopa de tofu recién hecha, el arroz y el kimchi invade la cafetería entera, y el murmullo de la gente hablando entre ellos resuena en todo el lugar. Yuna y yo nos encontramos paradas con nuestra bandeja en la mano, buscando una mesa libre en donde sentarnos para comer. —Ya encontré una mesa vacía, sígueme —indica Yuna. Ella empieza a caminar de inmediato y yo le sigo el paso, pero me detengo cuando Joon aparece frente a mí. Joon me sonríe con una cálida sonrisa mientras me mira fijamente a los ojos, pero yo en lo único que puedo pensar es en las palabras de él y de mi suegra. En cómo me llamaron «ogro», «tanque de guerra» y «Yeonhwa es la mejor chica con la que puedo estar por ahora». Esas palabras resuenan en mi mente, provocando en mí un sentimiento de tristeza profunda, como el primer día que lo escuché hablando de mí. Mi novio abre la boca para hablar, pero no dejo que pronuncie ninguna palabra, porque le paso por el lado y sigo caminando como si nada. Al llegar a la mesa que eligió Yuna, nos sentamos. La luz del sol entra por la ventana, iluminando con luz natural esta pequeña parte de la cafetería. Cojo mis palillos y tomo un poco de kimchi, pero, cuando me lo voy a llevar a la boca, me detengo, lo pongo nuevamente en su lugar y empiezo a jugar con ellos. —¿Por qué no comes? —me pregunta Yuna. Ella le da un sorbo a su sopa de tofu. —No quiero comer, no quiero estar así toda mi vida —hablo sin ganas y me señalo a mí misma. —Ah —dice Yuna sin mucha importancia —.¿Ya hiciste el grupo de la exposición de Sociales? —Sí, solo me falta agregar a Tae-yang. Oh, míralo allá. Voy a aprovechar para pedirle el número y agregarlo —veo a Tae-yang sentarse solo en una mesa que queda cerca de nosotros. —También voy contigo —Yuna no me da ni tiempo a responderle cuando se levanta con su bandeja de comida en la mano y me da la espalda. Hago lo mismo y le sigo el paso. Tae-yang nos sonríe con amabilidad al ver que nosotros nos acercamos y nos sentamos juntos a él. —¡Por fin, compañía! —Con nosotros nunca te sentirás solo, especialmente conmigo. Cuando quieras, puedes sentarte con nosotros —dice en un tono de voz seductor. Sonrió al escuchar las palabras de coqueteó de mi mejor amiga. —Lo tomaré en cuenta —nos guiña un ojo. —Necesito tu número para agregarlo al grupo —pongo el celular encima de la mesa y lo deslizó hacia él. Tae-yang sin pensarlo dos veces, agarra el celular y escribe su número. Al terminar, me lo pasa y lo entro de inmediato al bolsillo en mi saco. —Tenemos que hablar —espeta Joon con sequedad, pero en su expresión se nota la molestia, con el ceño fruncido y la mandíbula apretada. Mi novio al menos me da tiempo de levantarme cuando me coge de la muñeca con fuerza y empieza a caminar, alejandome de dónde me encontraba sentada. —Me lastimas —intento zafarme, pero me sostiene con el doble de fuerza que la anterior. Los dos salimos de la cafetería y nos detuvimos en su entrada, detrás de la pared. Joon me libera de su agarre y la marca de su mano se queda en mi muñeca, de un color rojo intenso. —¡¿Acoso crees que soy un tonto?! —¿De qué hablas? —le pregunto a la vez que me sobó la muñeca adolorida. —Ya sé que quieres dejarme por esa carita bonita. Te vi pidiéndole el número y no te dejaré ir porque está relación se acaba cuando yo diga. Por alguna razón, sus palabras no me gustaron porque me hacen sentir como si no fuera nadie en la relación que tenemos. —¡¿Acaso no soy nadie? Solo soy para ti como un objeto que puedes cambiar cuando quieras! —No, Yeonhwa, no eres una persona pasajera en mi vida. —¿Entonces por qué que le dijiste a tu madre que solo estás conmigo porque no tenías mejores opciones? —Lo dije —admite Joon —,pero no fue en serio. Solo dije eso porque mi madre me estaba presionando. Esas palabras son como una anestesia para el dolor que siente mi corazón, porque inmediatamente se va todo lo que estoy sintiendo al escuchar sus palabras sinceras. Joon suelta una pequeña risita sin ganas. —Ya veo porque me estaba ignorando y hasta te estabas preparando para cambiar de novio por ese simple comentario. —No, solo le estaba pidiendo el número para agregarlo al grupo de exposición de Sociales —le explicó. —Voy a olvidar esto que acaba de suceder entre nosotros, pero nunca dudes de mi amor hacia ti. —Nunca voy a dudar de ti, te lo prometo. Entre sus manos sostiene mi cabeza y deposita un beso en mi frente. *** Al terminar la clase, nos despachan de la escuela. Durante el transcurso del camino hacia mi casa, que recorro todos los días, siento cómo los fuertes rayos del sol golpean mi piel. Al llegar a mi casa, empujo el portón, que se encuentra sin el pestillo puesto, y lo cierro al entrar, poniéndole el seguro. Subo los tres pequeños escalones. Al estar frente a la puerta, saco la llave, la introduzco en la cerradura y giro para entrar. Cierro a mis espaldas y me quito uno por uno los zapatos. —Ya llegué —digo en voz alta. Mi madre sale de la cocina con unos guantes en las manos. —Yeonhwa, recibiste un pedido —me avisa mi madre. —Sí, ya llegó —hablo para mí misma, emocionada—. ¿Dónde estás? —Lo dejé en tu habitación. ¿Qué es? —Son unas vitaminas para la piel —le miento. —Esa marca de vitaminas nunca la había visto antes. ¿Son seguras? —Sí, lo son. Todo el mundo en mi salón las toma —le paso por el lado. —Está bien —escucho que dice mi madre a mi espalda cuando yo subo los escalones. Al llegar al segundo piso, camino por el pasillo y me detengo frente a la puerta de mi habitación. La abro de inmediato y la cierro en cuanto entro. Busco con la mirada mi paquete y mis ojos se detienen en un frasco grande de color blanco que descansa sobre la mesita de noche. Emocionada, casi corriendo, me acerco y lo tomo entre mis manos. Sin pensarlo dos veces, lo destapo, saco una pastilla verde, me la pongo en la boca y la trago.Kim YeonhwaMe encuentro fuera de casa, junto con mis padres, esperando que vengan a buscarme para ir a la playa con mi grupo de amigos y las amistades de las hermanas de Hana.Si Hana no me hubiera insistido tanto, ni siquiera habrían visto mi sombra, porque no quiero estar ni a un metro de Tae-yang, y mucho menos sabiendo que creo que también me está empezando a gustar. Tan solo pensar en eso me hace sentir que estoy traicionando a mi amiga.A lo lejos, veo un Hyundai IONIQ 5 de color negro que se acerca. Su diseño moderno, con líneas angulares y luces cuadradas, le da una apariencia elegante y futurista. Detrás le sigue un Kia Carnival de color blanco. Su carrocería amplia y elegante, junto con la gran parrilla delantera y los faros de formas geométricas, le dan una apariencia imponente.El auto de color negro se detiene frente a mi casa y los saludo con la mano a la vez que mantengo una sonrisa.Veo a Tae-yang sentado en la parte trasera, junto a Yuna. Cuando nuestras miradas se e
Kim Yeonhwa Estoy acostada en mi cama, mirando fijamente el techo, a la vez que me vienen unos pensamientos a la mente: «Mira tu rostro, eres tan hermosa que pareces un ángel, y tu cuerpo, aunque no lo creas, también es bello. No necesitas cambiar nada de ti para ser perfecta».Solo con recordar las palabras que Tae-yang me dijo en el centro comercial, se me eriza la piel y siento algo que no sé cómo describir con palabras. Sin embargo, todo lo que estoy sintiendo se convierte en miedo al darme cuenta de que no debería sentirme de esa manera con cada palabra y cada tacto de Tae-yang.«Yeonhwa, no te preocupes. Solo te hace sentir bien, no estás enamorada del chico que le gusta a tu amiga», me digo a mí misma mentalmente, pero no creo ni una sola palabra de lo que acabo de decirme, y eso me frustra aún más, aunque no lo admita.Agarro el celular que está encima de la mesita de noche al escuchar el timbre de llamada. Al ver la pantalla, me doy cuenta de que es Yuna quien me está llaman
Kim YeonhwaSiento la adrenalina recorrer mis venas al ver que estoy a punto de ganar el juego de obstáculos online que estoy jugando en mi celular. Sin embargo, me quejo al aparecer en la pantalla una llamada de Tae-yang que me interrumpe la partida.—¿Dime qué quieres? —pregunto de mala gana.—¿Puedes venir conmigo al centro comercial? Quiero comer una rebanada de pastel de chocolate, que está riquísima, pero no quiero ir solo.—¿No puedes ir con otra persona?Mi madre, que se encuentra sentada a mi lado en el sofá, me mira de reojo con una ceja levantada.—Yeonhwa, sabes que soy nuevo en esta ciudad y los pocos amigos que he hecho en la secundaria están en este momento en la escuela. Por favor, ven conmigo.—Espera un momento, te responderé enseguida —cuelgo la llamada.Miro a mi madre, quien se encuentra mirándome fijamente.—Me...No me deja ni terminar lo que voy a decir, porque me interrumpe.—¿Es un chico?Asiento.—Para salir contigo, tiene que presentarse como se debe. No qu
Kim YeonhwaAl acercarme al taxi, veo a Tae-yang sonriéndome con mucha alegría a través de la ventana transparente.Al abrir la puerta, mi amigo se aparta hacia el otro asiento. La cierro al entrar al taxi, ocupando el lugar que me cede.De inmediato, el conductor pone el auto en marcha. Me quedo mirando por la ventana, viendo cómo mi casa se aleja poco a poco.—Hoy te ves mucho más hermosa de lo que ya eres —me halaga Tae-yang, a la vez que siento su mirada fija en mí.—Gra-gracias —digo con timidez, sin ni siquiera atreverme a mirarlo a la cara.Ninguno de los dos volvemos a hablar, y eso me hace sentir incómoda. Volteo a verlo, pero está aparentemente tranquilo, como si no le importara en lo absoluto la incomodidad que se siente en el aire.—Estás muy callado hoy —comento, porque ya no aguanto más.Tae-yang voltea a mirarme y mantiene la vista fija en mis ojos.—Será porque contigo puedo estar horas sin hablar y, aun así, no me sentiría incómodo, porque me transmites una tranquilid
Kim Yeonhwa—Yeonhwa —escucho mi nombre y, al mirar a mi derecha, veo al profesor Jin Sa-gi mirándome de una forma que no refleja emoción alguna.—¿A mí? —parpadeo varias veces.—¿Quién más se llama aquí Yeonhwa? —el profesor frunce el ceño.—Yo no soy la única con ese nombre en este planeta —una sonrisa incómoda se forma en mis labios.—Sígueme —ordena el profesor y me da la espalda.Sigo al profesor con el corazón acelerado, casi saliéndose de mi pecho, porque apenas he pasado por el portón de la secundaria; sin embargo, lo que me pone nerviosa no es que me estén llamando, sino que tengo miedo de que descubran que yo mandé el video a Ramen Caliente.Al entrar a la secundaria, nos dirigimos por el pasillo hasta llegar a la sala de asuntos estudiantiles. Jin Sa-gi ocupa su lugar en el asiento detrás del escritorio, mientras que yo me quedo de pie.—Dame tu celular —me pide el profesor con el brazo extendido, esperando que haga lo que me pide.Trago saliva.Cojo del bolsillo mi celular
Kim Yeonhwa —No creo que Yeonhwa sea su tipo —Yuna me mira con una media sonrisa ladeada.—Nunca digas nunca porque no sabes lo que te espera el día de mañana. Además… —Hana me agarra la barbilla—. Mira, esa carita es hermosa, parece un angelito.La sangre recorre todo mi cuerpo hasta subir a mis mejillas y estoy segura de que en estos momentos me parezco a un tomate de lo roja que estoy, pero ¿cómo no estarlo si no soy de las personas que reciben cumplidos, aunque sean de mentira, a cada instante?Veo cómo Yuna coge con sus palillos un poco de cerdo y se lo lleva a la boca; sin embargo, mastica con fuerza, como si estuviera molesta, aunque la carne está tan bien cocinada que se deshace en la boca.—No digas mentiras, que me las creo. Además, Tae-yang nunca se fijaría en mí —cojo un poco de arroz con la cuchara, lo remojo con el caldo de la sopa y me lo llevo a la boca.—Dime, ¿quién te hizo creer eso para acabar con esa persona? —Hana golpea la mesa con su puño cerrado, provocando q







