LOGINChelsea Hale.Adrian era justamente todo lo que estaba bien. Era la clase de hombre que te hacía sentirte segura e importante.Estábamos en una junta, con el equipo de trabajo. Y podía sentir claramente cómo sus ojos estaban sobre de mí.Me ponía nerviosa, tartamudeaba al hablar. —En la siguiente lámina…Ay Dios, me topé con sus ojos verdes.—Eh… podemos ver los…—vacilé un momento. —Los últimos avances que han habido de la construcción del hospital…—volví a perder la rienda de mis pensamientos. —La arquitecta Laura, nos ayudará a explicar como va la planeación. —me callé y me quedé senté de sopetón.Por suerte, mi participación había terminado.Entonces, sentí el peso de su atención sobre mí. No podía ladear el semblante hacia donde él estaba. Era como una fuerte barrera que me hacía mantener el enfoque en todas partes, menos en el ángulo donde Adrian estaba sentado. —Excelente explicación señorita Hale. —afirmó Adrian mientras perfilaba su mentón y me sonreía ligeramente. Ese ges
Narrador-OmniscienteBrandon y Amelia se encontraron en un bar a altas horas de la noche. La idea era ser discretos.Él le contó lo que había averiguado y le explicó por qué se había acercado a ella. Probablemente Amelia podía ayudarlo a acercarse a ese tal Liam O’Reilly.—¿Liam O’Reilly?—Es un amigo de mi abuelo, pero no sé dónde encontrarlo. Solo sé que tiene negocios en Irlanda.Amelia comenzó a jugar distraídamente con su copa. Sus ojos se perdieron durante unos segundos, buscando alguna posibilidad.—¿Irlandés?Brandon asintió.—Creo conocer a alguien que quizás sepa algo de él, pero tomará un poco de tiempo… Es un cliente que ya no me frecuenta.—¿Hay hombres que prescinden de ti? —bromeó el guapo Kingsley.—Así es. —Amelia bebió un poco de su trago y se mordió ligeramente el labio—. Cuando se casan.Lo dijo con una sonrisa burlona.Brandon arqueó una ceja.—Eso me recuerda… ¿cómo van los preparativos de tu boda?El caballero la miró con una mezcla de recelo y diversión.—Combi
Narrador-Omnisciente. Adrian subió a su auto. Sabía que no debió haber ido al encuentro con Amelia, pero a pesar de todo, eso no era lo que más le preocupaba… sino Brandon. ¿Por qué siempre él tenía que estar involucrado en todo? Parecía un niño chiquito.Mientras manejaba pensaba en la situación…¿Qué estaría planeando Brandon? Se llevó la mano al mentón, mientras la otra la pasaba por el volante. Quizás debía tenerlo más vigilado, estar al tanto de sus movimientos.Y, mientras él precisamente pensaba en ello, Brandon ya había posicionado su propio tablero. Escuchar detrás de las puertas era su especialidad y usando esa habilidad había recolectado mucha información.Oyó a su abuelo hablar en su despacho con Liam O’Reilly. Durante la conversación el nombre de Chelsea había salido a la luz. Eso le desconcertó. ¿Qué tenía que ver ella con ese hombre tan importante? Debía prestar toda la atención posible.—Estoy seguro de que es ella. —¿Hablas en serio? Su padre lleva tiempo buscánd
Narrador-Omnisciente. Amelia comenzó a acercarse a Adrian con la esperanza de encontrar entre ambos, alguna chispa que aún sobreviviera al tiempo. Quería rescatar las cenizas de aquel amor y convertirlas nuevamente en fuego. Estaba convencida de que lo que Adrian había sentido por ella había sido demasiado intenso como para desaparecer por completo.“El fin justifica los medios” es una de sus citas favoritas, con ese pensamiento en la cabeza, fingió una lesión de tobillo, necesitaba la atención de él, esa protección masculina que el atractivo Kingsley sabía proveer por naturaleza, esa esencia suya que le hacía tan varonil y deseable. Al principio funcionó. Adrian había caído en la trampa de la “doncella en apuros” corrió como príncipe a salvarla, fue dulce y delicado. Amelia se sentía complacida… quizás todo sería más fácil de lo imaginado. Pero mientras más días pasaban, notaba algo en él… que en cada intento de acercamiento físico, él daba un paso hacia atrás o era demasiado resp
Narrador-Omnisciente. Era eso… los escenarios que ella se estaba haciendo en la cabeza la estaban consumiendo. —Es que… ¿Por qué tú vas a verla? ¿No tiene a nadie más?—No tiene familia, está sola.—Bueno, puede contratar a un cuidador o un enfermero. —añadió. — Porque precisamente a su atractivo ex novio. —su tono de voz cambió, estaba totalmente enojada. —Quizás me acabo de contestar la interrogante, pero es que, ella te dejó. ¿Por qué no lo entiende? ¿Siempre es así de insistente? —clavó sus ojos en él.Esa era la verdadera Chelsea. Celosa y sincera.Adrian se apoyó en el escritorio mientras escuchaba su monólogo de enojo.Ella había perdido totalmente el juicio y eso era mucho mejor que una declaración romántica.—¿La estás ayudando a tomarse la ducha? —volvió a preguntar porque la imagen de él ayudándola en la tina la torturaba. —Dímelo, por favor. —No. —aseguró y se acercó a ella. Su sien se relajó, su alma descansó al fin.—¿Por qué apareció de repente en tu vida? —reprendi
Narrador-Omnisciente.Chelsea continuaba discutiendo con Adrian. Sus emociones se estaban descontrolando. —¿Por qué te molesta tanto? —le cuestionó él poniendo las manos sobre el escritorio, quizás esta Chelsea enojada era la verdadera, ella sacando sus sentimientos a flote, ella colapsando en emociones furtivas.Él aún tenía el teléfono cerca, el aparato sonaba y sonaba. La miraba fijamente, como si no quisiera perder ningún solo detalle de ella. Y al mismo tiempo, como si quisiera entenderla más.Chelsea se mantuvo en silencio, las palabras no salían de su boca, se habían atorado. Pero picaban, como un nudo en la garganta.—Tengo que contestar…—dijo.—No, no contestes. —Chelsea…—tenía los ojos abiertos de par en par. —¿Estás celosa? —sonaba más a afirmación.—Yo…—dio un paso hacia atrás. Ladeó la mirada, estaba que moría de vergüenza. —Es que… —se veía conflictuada.—No tienes que responderme.Chelsea levantó los ojos.—Pero tampoco tienes que mentirme. —sus ojos verdes, preciosos







