Home / Romance / Atada a tu venganza / CAPÍTULO 64: EL NUEVO AMANECER

Share

CAPÍTULO 64: EL NUEVO AMANECER

Author: Cachetona
last update publish date: 2026-09-29 23:29:27

Duvan tomó la carpeta y la hojeó con una calma absoluta.

—Es un logro de todos los que han puesto su esfuerzo aquí, Jesús —respondió Duvan con voz pausada—. Nosotros solo pusimos los cimientos; la comunidad es la que le ha dado vida a este lugar.

Jesús lo observó en silencio durante unos segundos, notando la paz inusual que irradiaba el rostro de su hermano mayor. Sabía perfectamente que esa serenidad no solo provenía del éxito de la fundación, sino del reencuentro de la noche anterior en la
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Atada a tu venganza    CAPÍTULO 64: EL NUEVO AMANECER

    Duvan tomó la carpeta y la hojeó con una calma absoluta. —Es un logro de todos los que han puesto su esfuerzo aquí, Jesús —respondió Duvan con voz pausada—. Nosotros solo pusimos los cimientos; la comunidad es la que le ha dado vida a este lugar. Jesús lo observó en silencio durante unos segundos, notando la paz inusual que irradiaba el rostro de su hermano mayor. Sabía perfectamente que esa serenidad no solo provenía del éxito de la fundación, sino del reencuentro de la noche anterior en la capital. —Hablaste con ella, ¿verdad? —preguntó Jesús con una mezcla de complicidad y cautela. Duvan dejó la carpeta sobre la mesa de madera y miró a través del ventanal hacia las verdes montañas que se extendían bajo el cielo azul. Una sonrisa sincera, cargada de una emoción contenida y profunda, iluminó sus facciones. —Sí, hablé con ella —confesó Duvan en un murmullo reverente—. No le pedí que me perdonara de inmediato, ni le exigí nada. Solo le recordé que estoy aquí, dispuesto a caminar a

  • Atada a tu venganza    CAPÍTULO 63: EL NUEVO AMANECER

    La luz de la mañana penetraba a través de los altos ventanales de la casona republicana, iluminando las estanterías de madera noble y el pulcro escritorio donde reposaba la pluma de plata. Aquel amanecer no traía consigo la sombra de la rutina ni la pesadumbre de los viejos temores; inauguraba una atmósfera diáfana, sostenida por la certeza de que el pasado había dejado de ser una condena para convertirse en el cimiento de una madurez reconquistada. Dariana revisaba las primeras páginas de un nuevo manuscrito cuando la puerta del despacho principal se abrió con un sigilo respetuoso. Bracksy entró portando dos tazas de café humeante, con una sonrisa en el rostro que delataba una complicidad silenciosa y profunda. —Buenos días, Directora —saludó Bracksy con tono festivo, dejando una de las tazas sobre el borde del escritorio—. Veo que la mañana ha comenzado con un aire muy diferente por aquí. Dariana levantó la vista, devolviéndole la sonrisa con una serenidad luminosa que irradiaba

  • Atada a tu venganza    CAPÍTULO 62: EL PESO DE LA EVOLUCIÓN

    Pero cada vez que hablamos del futuro o cuando mencionas el pasado, me doy cuenta de algo fundamental: tu paz actual es absoluta, pero tu corazón, en su rincón más profundo, sigue buscando una verdad que yo jamás podré darte. Dariana se quedó en absoluto silencio. Las palabras de Rider la tomaron por sorpresa, aunque en el fondo de su conciencia reconoció la verdad inquebrantable que contenían. —Rider... tú has sido el hombre más respetuoso, noble y generoso que he conocido —articuló Dariana con la voz ligeramente quebrada, tomando la mano de él sobre la mesa—. Me salvaste en el momento más oscuro de mi vida y me enseñaste lo que es un afecto sin cadenas. —Y por eso mismo, porque te respeto y te admiro tanto, no quiero ser un refugio temporal ni una sombra que ocupe el lugar de una historia que todavía late con fuerza en tu interior —continuó Rider con una madurez impecable, apretando suavemente los dedos de ella—. Te mereces un amor que te sacuda el alma, un hombre que haya tenido

  • Atada a tu venganza    CAPÍTULO 61: EL PESO DE LA EVOLUCIÓN

    Las semanas posteriores al simposio universitario transcurrieron bajo una atmósfera de profunda reflexión para Dariana. Aunque en la superficie su vida seguía el curso impecable de sus éxitos editoriales y su relación civilizada con Rider, la breve y respetuosa interacción con Duvan había dejado una resonancia imborrable en su memoria. Verlo despojado de la antigua soberbia, trabajando con las manos curtidas y hablando con una sobriedad sincera, demostró que el hombre que alguna vez intentó sofocar su libertad había atravesado por un doloroso pero genuino proceso de metamorfosis. Una tarde de jueves, mientras revisaba los contratos de distribución internacional en su despacho de la casona republicana, Bracksy hizo su entrada habitual con una bandeja de café y una carpeta de expedientes legales bajo el brazo. —Estuve revisando los informes de la fundación del norte que colaboró en el simposio —comentó Bracksy con aparente casualidad, tomando asiento frente a Dariana—. Parece que Duva

  • Atada a tu venganza    CAPITULO 60: LA EXTENSIÓN DEL SILENCIO

    Conocía el sufrimiento por el que Dariana había pasado, y verla hablar con ese nivel de desapego y autogobierno era la prueba más clara de que su independencia ya era completamente invulnerable. —Me da una paz enorme ver en la mujer en la que te has convertido, Dariana —afirmó la abogada, tomando la mano de su amiga con afecto—. Has ganado todas tus batallas con dignidad propia. —Hemos ganado, Bracksy —corrigió Dariana con gratitud—. Y tú has sido mi escudo en los momentos más oscuros. El día del simposio nacional de derecho y desarrollo social llegó con una mañana fría y luminosa. El auditorio principal de la universidad estaba repleto de académicos, rectores, juristas y representantes de distintas organizaciones del país. En la mesa de honor, Dariana ocupaba un lugar central junto al decano de la facultad, luciendo un elegante traje sastre de terciopelo azul marino y proyectando una imagen de absoluta distinción intelectual. Desde las primeras filas, Rider la observaba con una s

  • Atada a tu venganza    CAPÍTULO 59: LA EXTENSIÓN DEL SILENCIO

    Los meses posteriores a la feria del libro transcurrieron bajo una aparente normalidad en la capital. El otoño dio paso a un invierno de mañanas heladas y atardeceres dorados que teñían las fachadas de la ciudad con una luz melancólica. En la Firma Filológica Hurtado & Asociados, la actividad no cesaba; los pedidos de coedición internacional se multiplicaban y el prestigio de Dariana se consolidaba como un referente indiscutible en el ámbito jurídico y filológico del país. Para Dariana, la vida se había estabilizado en una estructura de precisión y autonomía. Cada mañana llegaba al despacho con la seguridad de quien ha conquistado su propio territorio. Su relación con Rider seguía siendo un pilar de compañía civilizada, marcada por el respeto mutuo, las cenas en restaurantes selectos y la colaboración académica impecable. Rider jamás cruzaba las líneas de la presión emocional; comprendía los tiempos de Dariana y le ofrecía un espacio seguro donde el pasado parecía una sombra lejana y

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status