LOGIN—Bruno—
—No quiero entrar con Weber—bufo molesto.
—No seas flojo, Cicarelli. Anatomía es un ramo difícil, pero no imposible cielito— me dice Hanna, limpiando sus gafas de montura y guiñándome uno de sus hermosos orbes.
—Si entras a clases te llevaré al cielo…
—Eres un bruto Dylan. — Ya estamos en tercer año de universidad y mis partners Hanna y Dylan tratan de obligarme a entrar a la clase de anatomía, pero…
—Cielito, vamos y hacemos un trío y así aprendemos más de anatomía.
—¡DYLAN! — exclamamos al unísono con Hanna, es que Dylan a veces me deja con la boca abierta, es tan expresivo que dan ganas de comérselo, aunque aún no ha pasado nada, entre nosotros, ya tengo claro que le gusto y lo ha hecho ver de diferentes formas, el es muy abierto con su sexualidad y nos ha comentado que ha tenido varias parejas, pero que sus padres no tienen idea, yo, por mi parte, todavía soy un mar de dudas respecto a eso…
He tenido sex0 con chicas y chicos, pero aún no defino si quiero tener una pareja estable, además Hanna, ay, Hanna, está para comérsela pero es nuestra amiga y sólo la puedo ver así, por ahora…
—Son unos aburridos, no me dejan ser.—ahora es Dylan el que hace berrinche.
—Bueno, bueno entremos, total que le hace el agua al pescado. —Me encojo de hombros y nos sumergimos en el maravilloso mundo de la anatomía humana, pff.
Hoy, Hanna está preocupada de otras cosas, en vez de nosotros, una vez que entramos al auditorio nos deja y veo como se sienta con el imbécil de Jacobs, al parecer están saliendo pues los he notado muy cerca, desde hace un tiempo, pero ella no nos dice nada y eso me molesta, pues bueno, somos sus amigos y nosotros le contamos todo o casi todo.
La clase de hoy será con una presentación de uno de los mejores médics traumatólogos del país, Apolo Brown, pero el tipo es un completo bodrio. en la universidad le decimos el rey del yoismo. Yo aquí , yo acá, yo acullá, y m****a, eso aburre, así que con Dylan tomamos palco en los últimos asientos por si queremos escabullirnos de este fastidio. Se apagan las luces y empieza la bendita clase.
—Oye Bruno.
—Mmm…
—¿Somos buenos amigos no? —Me habla al oído y yo siento un cosquilleo en mi columna que hace que otras partes de mi cuerpo se tensen.
—Sí claro que lo somos, a ¿qué se debe la pregunta?
—Bueno…
—No te vengas con rodeos conmigo ¿qué quieres decirme? — Se acerca mucho a mí y con su mano presiona mi pierna, siento mi miembro despertar y ponerse duro como piedra en una fracción de segundo.
—Bruno tu me gustas y mucho, pero no quiero que esto que siento interfiera en nuestra amistad. —uff el calor que siento es demasiado, le tomo la mano y le indico que salgamos.
—Vamos…
Salimos a hurtadillas del salón y nos dirigimos al baño, no sé qué estamos haciendo pero me encanta y de verdad que he querido comerme a este bombón hace mucho. Corremos por los pasillos como si fuesemos dos prófugos y nos metemos al baño del tercer piso, cierro la puerta con fuerza y río como un niño haciendo una travesura. Dylan se da la vuelta y me mira con necesidad y lujuria, yo lo tomo por la cara y le planto un beso en sus carnosos labios, el beso sube de intensidad y siento que me lo estoy comiendo. Nos metemos a uno de los cubículos y cierro bien con pestillo, mientras él jadea yo lo vuelvo a besar con ansías. Aprovechando el impulso de empezar a tocarnos, Dylan de manera experta llega a mis jeans y desabrocha el botón de mi pantalón, para luego bajar el cierre dejando mi miembro ya despierto al descubierto.
—Ahora entiendo lo que dicen de los italianos—me dice con esa mirada cargada de deseo que me hace temblar, no sé qué me pasa pero lo quiero, quiero f0llarme esa boquita que relame con su lengua mientras disfruta de la vista.
—Ven acá, Caro mío. —Lo tomo de los hombros con fuerza y lo hago bajar para que quede sentado en la taza del baño con su cara frente a mi miembro que palpita para ser consentido, le tomo el pelo y lo incito a que se lo coma, él con una de sus manos lo toma y empieza a pajearme en forma placentera y con su otra mano agarra mis nalgas y comienza a masajearlas.
—Eres divino. —Suspira e introduce mi miembro en su boca, comenzando un vaivén con su mano, yo reacciono y tomo su cabeza, necesito que sienta como me pone, quiero llegar hasta lo más profundo de esa garganta que tanto había deseado, pero de un segundo a otro se detiene...
—Bruno… para para….
—¿Qué? ¿Ahora no te gusta?—bufo molesto, estoy demasiado excitado y necesito que se encargue de eso.
—No… no es eso…
—¿Entonces?
—¿Estás seguro? —¿Seguro? Era una buena pregunta. En mi vida jamás he estado seguro de nada, mi apariencia de macho alfa es la que habla por mí, mis genes me definen, pero de algo estaba seguro en ese momento, quería que Dylan se comiera mi miembro dolorido que pedía por sus atenciones , lo quería todo…Ya lo dije, por hoy quiero ser y hacer lo que quiera, por eso sólo asiento y tomo más fuerte los hombros de Dylan.
—Dale, sin lamentaciones. — una frase que utilizaría mucho en la universidad y que más tarde que pronto me haría pagar más de lo esperado.
—Eso me prende, Bruno. Te daré la mejor mamada que hayas tenido en tu puta vida. —Y, eso comenzó a hacer…
Tomó mi miembro en sus gruesas y callosas manos y comenzó a subir y bajar, luego escupe encima de él y empieza a lamer por toda su longitud, el placer que siento cuando lo hace es inexplicable… Estoy aferrado a sus hombros y muevo mis caderas para que se lo meta dentro de su boca. Me siento eufórico, cuando de una sola vez lo engulle llevándolo hasta lo más profundo de su garganta, con eso empiezo a moverme dentro de su boca, casi sin dejarlo respirar, entro y salgo de manera frenética y él gustoso me recibe. Se siente maravilloso.
—Eso, sigue así, eres un puto negro maravilloso.
—Quiero que acabes en mí, putito italiano.
—Jajaja, Ahhhh, si sigues así lo vas a conseguir…
Entre puteadas y el vaivén que tenemos siento que ya estoy a punto de explotar, mi cuerpo se tensa y mis bolas se transforman en dos rocas, sujeto la cabeza de Dylan y con unas cuantas penetraciones más mi miembro explota y mi cuerpo se retuerce de placer. Me vacío por completo en la boca de mi amigo y el chupa y lame hasta la última gota, dejándome completamente satisfecho y aún con estertores de placer.
—Argh…
—Oh, mi italiano, eres… eres, Uff…
No lo dejo terminar, lo agarro de sus hombros y levanto para ponerlo frente a mí y darle un beso apasionado. Nos separamos por falta de aire y aún siento los resabios de nuestro encuentro en mi miembro, unimos nuestras frentes y nos miramos con deseo.
—Definitivamente, es la mejor mamada que me han dado en la vida…
—Bruno— Estamos esperando en altar a las novias y los nervios me corroen… —Deja de moverte como si tuvieras, piojos, ella no se va a arrepentir — me dice el idiota de mi mejor amigo y padrino de bodas. —Eso es lo que crees tú, idiota. Capaz y Hanna se haya dado cuenta a tiempo de que no eres el indicado. —¡Ya cállate, Malory! ¿ Por qué accedí a que estés aquí? ¡¿Qué alguien me lo recuerde?! —¿Será porque MI HERMANO no puede ser padrino de los dos y Jack viene llegando de una misión tan importante que nos dejó botados? —Ya deja de ser un pendejo, Thomas, alcancé a llegar y también soy padrino, aunque de este imbécil. —No me hables Reynolds, no quiero ser un mal educado. —Pues te las tienes que aguantar todas mi querido Jex, además digas lo que digas a mí no me haces tonto. —A propósito novio de contrato, trata bien a Dani, ella no tiene la culpa de tus malas decisiones. —Y malas investigaciones ¿Quién iba a pensarlo no? —Perdón, perdón, pero ustedes no son los mejores ejempl
—Hanna Cicarelli Sinclair — —No aguanto mis pies.— reclama Mel, lanzándose al sofá que está dispuesto en la sala de la casa de los abuelos. —Deja de quejarte Mel, no llevas ni cinco minutos con esos tacones, además no entiendo para qué te los pusiste si podías venir de lo más cómoda con zapatillas, como yo.—Antes muerta, que sencilla mujer. Además, son mis hermanos los que se casan hoy. —Entonces no reclames, vieja refunfuñona. —¿Qué les pasa a mis chicas favoritas? —Nada que le pueda importar a un artista como tú, hermanito. —No le hagas caso, Cam. Ésta loca se queja por todo y por todos, ya la conoces.—Los zapatos ¿no?— Mel revira los ojos y nos mira feo. Sí, esa es mi adorada mejor amiga y la amo tal y cómo es. —¿Y tú qué haces aquí musculitos?— y es ahí que reparo en que está Adrien Powel, el némesis de mi amiga junto a su hermano. —Hola chicas, yo… —Yo lo invité, hermanita ¿Algún problema? —Déjalo hablar a él, tiene voz. Cerebro no lo sé, pero si debe saber hablar. —
Comencé a dar vueltas por todo el lugar pensando en las palabras de cada nota. "El lugar donde todo comenzó "“Ese es tú comienzo… ¿Cuál fue el nuestro?” Piensa bien… —El lugar donde todo comenzó para los dos… Vamos Hanna tú lo sabes… Y ahí frente a mis ojos estaba la respuesta. Corrí nuevamente hacia la salida de la universidad, de vuelta a los estacionamientos y ahí estaba él. Sentado bajo el mismo árbol que estuve yo hace ya más de dieciséis años leyendo el libro que necesitaba. Una sonrisa se plasmó en mi cara al verlo tan ceñudo y ahora con unas pocas canas en su cabello. Me acerqué lentamente y le hablé. —¿Qué le pasa a mi italiano favorito?— levantó su vista del libro y me miró con esos ojazos negros y una sonrisa ladina. —Te demoraste mucho en encontrarme, llevo dos horas aquí y ya mi trasero se ha congelado. —¿Pero cómo supiste que no iba a dar a la primera? —Te conozco mejor de lo que crees mi diosa de ébano — dijo quejándose mientras se levantaba. —¿Hiciste todo
—Hanna—Estos días simplemente han sido como una verdadera montaña rusa, entre el trabajo, los problemas de mis amigos y las infaltables sesiones de sexo con Bruno me las he pasado ¿Me quejo? Por supuesto que no, pero sí estoy preocupada, hace algunas semanas que veo a Bruno demasiado perdido, es como si solo estuviera su cuerpo, más no su mente. Este fin de semana sería complejo para mí pues debería viajar a Chicago a un simposio y la verdad no tenía ganas de hacerlo, pero Ethan, con su locuacidad y sacándome en cara que era su jefecito adorado me terminó se convencer. Bueno, también el hecho de que mi amiga Val vaya en representación del departamento de cardiología era un plus. Dejaríamos a los machos a cargo de nuestras familias y nosotras desfrutaríamos de un fin de semana de paz y tranquilidad. Con todo esto a cuestas estoy llegando a nuestro hogar, Bruno llegará tarde y Hanni ya se había escapado a la casa de Blue. Según ella, para ayudarle a Alma y Dana con los preparativos
-Pero Nath, tu eres lo suficientemente bueno para eso, tienes ese don que dios te dio para convencer hasta el papa con tu carita de bebé. -Pues con ella no funciona nada y ya me tiene las bolas azules. -Wow, wow, wow ¿Qué acabo de escuchar aquí? Alguien le dice que no al gran Nathan Malory. -Y a ti ¿no te enseñaron al golpear la puerta? -Soy el jefe ¿Se les olvida? -Ve y díselo a tu mujer cuando está cuchicheando con la mía. -Ja, Ja, Ja. Ya te quiero ver Cicarelli, pero bueno. Me ponen al tanto de lo que pasa. -Es una caso de Nath. Los exámenes de su paciente han arrojado una afección cardiaca ventricular, pero la tutora del pequeño no está ayudando en nada. -¿Y si llamamos a servicios sociales? Déjame ver el expediente- se lo entregué y Ethan comenzó a leer, cuando de un momento a otro sus ojos casi se salieron de sus cuencas- ¿Gia? -Así se llama la tutora del niño ¿La conoces? -Por supuesto, es la chef que ha quedado a cargo de la pizzería de Enrico, recuerda, la chica que
-Bruno Cicarelli- Lo que nos esperaba al regresar a Nueva York era digno de un guión de telenovela o de esos libros de Valery Archaga, la escritora que lee con vehemencia el abuelo Soré, por qué lo digo, pues porque estamos con Ethan y Val conversando en el hospital y...Primero, mi lesión era más grave de lo que pensamos, me están colocando una férula y tendré que usar un cabestrillo por lo menos por un mes, es por esto que la cara de mi amigo es de completo y absoluto cabreo, pero empieza a cambiarla cuando mi diosa le explica lo que pasó el domingo y que casi, solo casi tuvimos un accidente de tránsito. La segunda es por la cara de espanto de mi diosa que aún no puede creer que Dana haya tenido un hijo con Thomas y que se hayan casado como lo hacían los abuelos, algo así como sin el romance, creo que fue lo que dijo, pero la que nos dejó más en shock a todos es que Hanna reclamara por no haber podido llevar el embarazo de un nuevo Scott, es que tanto Ethan como yo no pudimos agua







