ログインNATALIE
—¿Estás hablando en serio? —cuestiono Kris, asombrada —¿Aceptarás ir a ese desfile?
—Ya lo hice.
—Pero habías dicho que no lo harías ¿Qué fue lo que hizo hacerte cambiar de parecer?
—Mi padre.
— ¿El Sr. Collins te lo pidió? —pregunta confundida.
—No, sabes que papá no me obliga a nada.
—¿Entonces?
—Es solo que lo haré por él.
—Pero Nat, la línea de ropa que ellos presentarán en ese desfile es de otoño. La tuya es nueva, jamás has hecho una presentación con ella, porque apenas hace unos días acabas de terminarla —espeta —¿Les entregaras tu línea de ropa? Esa en la que has trabajado durante meses con mucho arduo.
Tenía razón, trabaje noche y día en esos diseños, sin descanso alguno, pero el ser diseñadora de modas era un trabajo duro y se que tarde o temprano llegaría el logro de mi esmero.
Solo tenía que seguir siendo constante y aprovechar estás oportunidades aunque sacrificara una parte de mi trabajo.
—Solo será una presentación, no será toda la línea.
—¿Y crees que ellos se van a conformar con unas cuántos diseños? —continuo cuestionando Kris — ¿Y en dónde conseguiremos las modelos? El evento es en tres días, no alcanzaremos a contactar a ninguna.
—Avisaron, y dijeron que nos preocupáramos por ello, que ellos tenían las modelos —determine.
—Vaya, no creí que el director de W&D fuera tan amable. Ni siquiera hemos visto su rostro.
—Al menos ya lo ha visto, pero no es necesario conocerle el rostro para tener una asociación con ellos.
—Puede que en eso tengas razón ¿Pero como firmaras acuerdos o realizaras tratos con él si nunca se presta con su presencia? —Arqueo las cejas Kris y agrego — ¿Y que tal si es como el socio anterior? Un estafador, o quizás hasta un sicópata.
Mi amiga comienza hacerse una película en su cabeza. Después del fraude en el que metieron a mi padre, habíamos tenido confianza de todas las compañías que nos ofrecían sus firmas para alguna colección o algún nombre reconocido. Es por eso que mejor al final decidí y porque era lo que también prefería, hacer mi propia línea, mi marca.
Me llevo algunos años, dinero y mucho tiempo, pero valió la pena. Aún no era una marca muy reconocida. Las cadenas de modas reconocidas nos habían dicho que una vez que la registrará con mi seudónimo, debía buscar un patrocinó o alguien que me ayudara a mover la línea, y la mejor opción era en las pasarelas y eventos clasificados de modas.
Está era una oportunidad que no se debía dejar pasar. Después de que lo hablé con papá pude darme cuenta de eso, no era exactamente lo que estaba esperando, pero para comenzar era lo adecuado.
Apenas iba a cumplir un año que había creado mi marca, aunque ya tenía tiempo trabajando con ello, hasta ahora había logrado lo que tanto había soñado.
Este era mi primer año presentado una de mis línea de ropa en un desfile de prestigio, dónde solo las marcar reconocidas y con firmas prestigiosas eran participantes.
Y sin conocer al que sería nuestro socio, dueño de D&W, sin averiguar más de su persona, lanzaría sin nomás.
Y no es que no estemos informados de su compañía y de su personal, solo no investigamos de su vida privada, más allá de eso, sobre él.
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Definitivamente hoy era un día de locos, todos corrían para todos lados, y Kris y yo no éramos la excepción. Miré la hora en el móvil ya que tenía la sensación de que era más tarde, tenía todo organizado pero el tiempo varias veces me gana.
Este día era importante y no podía estropearse, había arreglado todo en menos de dos días, y aunque fue muy corto el tiempo, logré organizar todo de una manera correcta.
Veo pasar a las modelos, pero mi vista solo se queda en una, como si mi mirada se perdiera en el diseño que traía puesto mientras mi mente viaja a ese lugar precioso, las montañas.
Ese diseño lo había elaborado con ideas raras que se suponía no debían volver a mi mente, pero era difícil no hacerlo. Todo lo que viví con él, lo poco o lo mucho, se me había quedado grabado, como un tatuaje en la piel.
¿Por qué me era difícil superarlo? Creía que ya lo había hecho, pero me di cuenta que no, cuando cree ese diseño. Era un conjunto, para las personas que les gustaba la aventura, el escalar montañas, pero de una manera menos intensa, que no perdiera su glamour y la temporada otoñal.
Mi inspiración me llevaba allá de todo, por algo se decía que las personas más inspiradas siempre eran las que estaban enamoradas o eran porque habían sufrido un mal de amor. La mía era la segunda, porque en mí ya no quedaba nada de amor para esa persona.
Si continuaba haciendo y pensando en estas cosas, tarde o temprano terminaría en una clínica mental.
—Nat —la voz de mi amiga interrumpe mis pensamientos — ¿Qué te pasa? Llevas días así.
—¿Así cómo? —sacudo la cabeza, más que nada para retirar cualquier pensamiento de mi cabeza.
—Así — me señala —Distraída, perdida en tus pensamientos. Y quien sabe en qué tipo de pensamientos.
—No es nada, solo es del trabajo.
—Mentira... Te conozco muy bien.
Le hago un gesto y camino en dirección a los vestuarios, dejándola ahí. Pero ella corre detrás de mí.
—¡Natalie Collins! —me nombra firmemente —¿Qué estás escondiendo? —solicita insistente mientras me sigue —¡Por Dios Nat! Dímelo. Llevas días así, después de ese día del parque has estado rara ¿Qué sucedió allí? ¿O fue algo que te haya dicho tu padre?
Está estaba peor que el ministerio público, cuando interrogaban a los sospechosos o testigos. No quería contarle lo que había pasado en el parque, realmente no quería que nadie se enterará, lo mejor era dejarlo por la paz, pero también sabía que si no le contaba nunca me la iba a quitar de encima.
Me detengo enfrente de lo estantes dónde estaban mis diseños colgados, algunos en ganchos y otros en maniquíes. Hago como que me ocupo buscando alguna prenda, la verdad ya no era necesario que lo hiciera las modelos que iban a presentar mis diseños y estaban vestidas y listas, solo esperaban que nombrarán mi marca para salir a la pasarela.
—¿Seguirás ignorándome? —persiste mi amiga.
Cuando estoy por girarme para responderle, alguien de los asistentes encargados del desfile llega para darnos un aviso.
—Señorita Collins, su línea sale en menos de 5 minutos. El subdirector a pedido que la llamé y lo acompañe a sentar junto a el, al frente de la pasarela —avisa el asistente —Si me hace el favor, yo mismo la llevaré hasta allí —señala.
Asiento, y dejamos que el asistente nos guíe hacia el lugar. Llegó en buen momento, suspiro aliviada y camino en dirección a los asientos que están colocados enfrente de la pasarela.
Con una sonrisa radiante y de alivio por tener algo de paz en lo que reste del evento. Kris ya no me interrogara por este día, ya será cuando lleguemos a casa, pero ya se me ocurrirá algo para seguir escapando de ella.
Cuando el hombre nos da la indicación de dónde sentarnos y dirijo toda mi atención a ese lugar, mi sonrisa se borra de golpe cuando miró a los hombres que están ahí presentes sentados y animados en una conversación. He notado una espalda y una cabellera conocida.
Pero esto no podía ser posible ¿O sí?
Uno de ellos levanta la vista y me ve, después hace una seña en forma de saludo. Es el hombre con el que hemos hecho los tratos, el que ha representado a su jefe este tiempo. Quiere que nos acerquemos, pero entre más lo hacemos disminuyó el paso.
Tengo miedo y no sé porqué razón.
—Bienvenidas señorita Collins y White —nos dice el hombre al llegar y ponernos frente a él. Pero mis ojos no dejaban de ver al hombre que estaba de espaldas a nosotras —Señorita Collins, le presento al nuevo socio, al jefe y el encargado de que este evento se realizará. El señor Kirgyakos —señala al tipo que tiene frente y él que nos está dando la espalda.
Al escuchar ese apellido mis ojos se abren, mi boca se seca, siento un nudo en la garganta, y me quedo paralizada, quedando plantada ahí. Al momento que ese hombre de cabellera castaña clara se gira, mi corazón galopa, de una manera que creería que pudiera romperse.
Pero eso ya era imposible, ese hombre anteriormente ya había acabado con eso, ya había hecho añicos mi corazón y era imposible que volviera provocar eso. Una vez que sus ojos y los míos se vieran después de cinco años, no sé porqué, sentí un dolor en el pecho.
Yo pensaba que ya no volvería a sentir nada, pero aún seguía doliendo, y no sabía el porqué.
Tres semanas después... Nos casamos por segunda vez, la ceremonia fue sencilla pero mucho mejor que la anterior. Por supuesto regresamos a Boston por una temporada y decidimos casarnos allí mismo. Las personas que asistieron a nuestra boda eran pocas, solamente familiares y amigos cercanos, así lo quisimos Dominik y yo. Había habido tantos cambios en tan poco tiempo. La oferta de trabajo a casa de Moda Evans, la propuesta de matrimonio que me hizo Dominik, pero esta vez cargada de amor verdadero. Dorian que por fin había aceptado a su padre y estaban trabajando en su nueva relación de padre e hijo. Papá que ya estaba mejor de salud y me había acompañado a mi ceremonia de boda, la familia de mi esposo que nunca dejo de apoyarme luego de haber vuelto con Dominik. Todos se estaban esforzando en algo. —Muchas felicidades —apareció detrás de mí Ayron. Con una sonrisa y una amabilidad en sus ojos como siempre acostumbraba a mostrar. —Gracias —dije cuando me gire para verlo. —Se te ve
DOMINIK Natalie había salido de la habitación de nuestro hijo y sin hacer el mínimo ruido me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos por detrás. ―A veces me pregunto qué hubiera sido de mí si no te hubiera conocido. —Quizá seguirías siendo el hombre irritante que conocí, odioso y malhumorado —soltó una pequeña risa. Gruñí ligeramente pero también me contagié de su vibrante risa. Sumergí mi cara en su cuello y respiré su aroma. —Pues en la historia no sonaba que fuera tan odioso. Giro un poco su cabeza para verme sobre su hombro, me aparté un poco. —¿Has escuchado todo? Asiento. —Totalmente todo... hasta la parte donde dices que golpeaste a ese pobre hombre, todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer —hago un gesto de dolor —Aún siento ese tacón clavado en mi espalda, sí que tienes buena mano, mujer. Sonríe y vuelve su mirada hacía enfrente. —Hazme enojar de nuevo y te ayudaré a qué no lo olvides nunca. —Malvada —dije y deslice mis labios por su cuello mientras deje mor
NATALIE—Gracias por estar aquí.—No tienes nada que agradecer, yo soy la que debería agradecerte por dejarme estar aquí con él —dice la madre de Dominik.—Ustedes también son su familia, no le puedo negar eso a mi hijo.—Entiendo que debe ser duro por el miedo que te causo Gregory, con eso de sus amenazas, pero él es solo eso, pura amenaza sin sentido —suspira —Por más que te quiera o intente pisotear, jamás acabará contigo, puede ser que sea intimidante, pero no importa cuántas cosas te diga, no hará nada que lastime a Dorian.—¿Cómo puedes estar tan segura? —cuestiono sorprendida.Esta mujer había sufrido en las manos de ese hombre malvado durante más de veinte años y, aun así, me estaba diciendo que mi hijo no peligra en las garras de su abuelo, tanto así que sus palabras se escucharon seguras.—Fue algo de lo que conocí muy bien de Gregory todos esos años, él quizás pudo hacerme daño a mí. —muestra una ligera sonrisa de lado —Trato de sabotear mi carrera, puso muchas trabas en mi
NATALIECada día pedía una oportunidad más, que nos diera otro momento más con nuestro pequeño, disfrutarlo y demostrarle que lo amábamos.Era doloroso verlo todo el tiempo en esa cama recostado, con sus ojos cerrados como si estuviera solo durmiendo, pero yo sabía que no era así, nomás de recordarlo el pecho me dolía.¿Por qué la vida nos castigaba de esta manera? ¿Por qué sé hazaña con un niño? Mi pequeño tenía una vida por delante, no sabía si esto era una maldición o una prueba que el destino nos había puesto, pero lo que si tenía seguro era que él no tenía por qué pagar los pecados de sus padres. Mi bebé es inocente y él no merecía esto.Quisiera cambiarle el lugar y ser yo la que esté en esa cama, curarlo de cualquier mal y protegerlo del sufrimiento, si pudiera le daría mi vida.***Un mes, es lo que a pasado. He tratado de seguir con mi vida como muchos me lo dicen, pero es difícil no verlo sonreír por las mañanas y que me pida sus galletas favoritas antes de llevarlo al coleg
NATALIEMe aferró a él como si fuera mi única salvación, como cuando agarras un salvavidas en el mar para no ahogarte entre las olas salvajes, la diferencia era que yo me estaba asfixiado en el dolor por ver a mi hijo así.Es un dolor que te consume por dentro, y por fuera tienes que mostrar fortaleza, porque si no todo a tu alrededor cae contigo, es duro y doloroso.Me ahogo entre lágrimas mientras mi corazón se oprime más y más.Mis sollozos no cesan y él me abraza más fuerte, nos necesitamos, ambos compartimos el mismo dolor. Todos nos aconsejan que debemos ser fuertes, por él, por nosotros, pero tengo miedo. Tengo miedo de desplomarme en el camino y que esto nos llegue a afectar como pareja.—Lo... lo siento —me ahogo con cada palabra.—No, no lo sientas, llorara, llorara todo lo que necesites —susurra en mi cabeza de
DOMINIK ¿Cómo evitar no caerme? Es algo que me he estado preguntando desde qué Dorian tuvo la accidente y desde que nos dijeron que estaba inconsciente. ¿Cómo no derramar una lágrima o como no mostrar debilidad? No por el hecho de que me vean frágil, sino por ella. Natalie necesita alguien fuerte a su lado, y no alguien que se deje caer en cada tragedia. Desde niño me enseñaron a que debía ser alguien fuerte y no verme afectado por nada ni nadie, la idea era más que nada para no ser débil y no verme fácil de derribar en los negocios, pero esto no eran negocios, aquí no estaba mi abuelo o mi padre diciéndome como comportarme o como actuar. A veces uno como hombre también necesita expresarse y sacar todo lo que lleva reteniendo. Y lo estaba haciendo, a mi manera, pero lo hacía. Tal vez no llorando o perdiendo el control como estaba haciéndolo cuando la vi nuevamente. Natalie necesita un hombre seguro, que la proteja y este a su la







