INICIAR SESIÓN_Usted es un monstruo_ Dice Emily casi como un susurro.
_¿Qué dijiste?_ Pregunta Alexander con un tono de burla._¡Qué es un monstruo! ¡¿Cómo decir que la vida de un hombre que le dedicó tres años, no le importa?!_ Le grita ella indignada.Alexander enfurece y le grita:_¡Tu padre se quedará en la cárcel porque es un ladrón! Y si allí pierde la vida, no es mi problema, no puedes venir a mi oficina a gritarme, tú no eres nadie para hacer eso, te puedo enviar a la cárcel igual que lo hice que tú padre.Emily se queda mirándolo con mucho enojo, sentía que el corazón se le iba a salir por la boca de la rabia que tenía, luego le dice:_¡Ya entiendo! Usted fue quien tomó ese dinero y ahora culpa a mi padre! ¿Verdad?._¿Qué? ¿Estas loca? Claro que no, mira mejor lárgate de aquí, antes que pierda totalmente la paciencia._No me voy a ir hasta que usted no ordené retirar los cargos contra mi padre.Alexander se lleva las manos a su pelo y las pasa sobre el varias veces en señal de desesperación, luego se acerca a ella y mientras la mira de pie a cabeza le dice con tono arrogante._Un ladrón como tú padre, solo merece ser aplastado, ojalá terminé en esa celda, ojalá se queda allí toda la vida.Emily sintió tanta rabia en ese momento, que no midió sus acciones, cuando se dió cuenta su mano abierta estaba sobre la mejilla de Alexander.¡Paf!Fue él sonido de una bofetada tan fuerte, que la mejilla del CEO quedó tan roja como un tomate.Alexander con la mano puesta en su roja mejilla, mira a Emily con una furia inmensa, sin aviso, la toma por ambos brazos y la sacude con fuerza, luego le dice:_¡Esto no se va a quedar así! Acabas de cometer el peor error de tu vida, ¡Nadie me pone una mano encima!.Emily trata de soltarse, pero él no la deja hacerlo, la sostiene tan fuerte que ella ya siente dolor en ambos brazos._¡Suélteme! ¿Cree que porque tiene dinero puede hacer lo que le de la gana?_ Le grita ella con enojo_ Mientras lucha por soltarse._Asi es, hago lo que se me de la gana y te voy a decir algo, acabas de firmar tu condena.Alexander la lanza con fuerza y ella cae al suelo, Emily se levanta rápidamente y sale de la oficina a toda prisa, tanto que termina chocando con Martín._Señorita, ¿Está bien? _ Pregunta él intrigado.Pero ella no le contesta y solo sigue su camino apresurada.Martin desconcertado entra a la oficina de Alexander, quien caminaba de un lado a otro furioso._¿Qué pasó? ¿Quién es esa chica?_ Pregunta Martín._¡Quiero que vengan mis abogados ahora mismo!_ Grita Alexander totalmente iracundo._¿Porque estas así? ¿Qué paso? _ pregunta Martín desconcertado._Esa chica es la hija del contador que me robó, se atrevió a darme una bofetada ¡A mi! ¿Puedes creerlo?._¿Te golpeó? _ Pregunta asombrado Martín._Pero eso le va a costar muy caro ¡Te lo juro!.En ese momento llega apresurada su secretaria._¡Llama a los abogados ahora!_ Le grita él.Unos minutos después los abogados llegan._¡Quiero que le embarguen todo a ese contador, quiero que él y su hija queden en la calle total! Quiero que ella venga a mi de rodillas y me suplique que la perdone.Los abogados obedecen inmediatamente._¿Tanto te dolió la bofetada?_ Le Pregunta Martín._Martín, yo soy Alexander Di Valdi, nadie me pone una mano encima.Solo pasaron dos días, cuando una orden de desalojo llegó a la casa de Emily y su padre._¿Esto que es?_ Pregunta ella desconcertada._Tiene 24 horas para dejar está casa señorita_ Le dice uno de los abogados de Alexander._¡Ustedes no pueden hacer esto, es ilegal!_ Grita ella furiosa_ Con la orden en las manos._ No lo es, el embargo hace parte de la reparación que su padre tiene que hacerle al señor Di Valdi_ Le dice él tranquilamente.Emily rompe la orden, y tomando su bolso sale inmediatamente a la oficina del CEO.Cuando llega, lo ve salir del edificio con su grupo de seguridad como siempre.Ella le grita acercándose a él._¿Cuál fue el mal que mi padre y yo le hemos hecho para que nos haga esto?._¿De que hablas?_ Le Pregunta él con arrogancia._Nos embargó la casa, es lo único que tenemos ¿Acaso no es suficiente con que mi padre este en la cárcel?_ Le Pregunta ella con enojo._!No! ¡No es suficiente! Debiste de pensarlo muy bien antes de golpearme._¿Es solo venganza? ¿Se está vengando por la bofetada?_Le pregunta ella sorprendida.Él la mira y sigue su camino dejándola atrás, ella lo sigue y le pregunta a gritos:_¿Qué quiere? ¿Dígame qué es lo quiere para que nos deje en paz?.Él se detiene y volteando hacía ella, la mira de pie a cabeza nuevamente, y con frialdad en sus palabras le dice:_a ti_Emily queda paralizada al escucharlo, no entendía a qué se refería con eso._No entiendo qué quiere decir__tú me preguntaste que quería para dejarlos en paz y te estoy respondiendo, te quiero a ti, te quiero sumida a mí, te quiero a mis pies, te ofrezco un trato, tú, a cambio de la libertad de tú padre, prefiero tenerte a ti a mis pies que a tu padre en la cárcel, es para mí mucho más satisfactorio._¿Usted está loco?_ Le Pregunta ella asombrada._ Piensa lo que quieras, pero ten en cuenta que es la única manera que tienes para sacar a tu padre de la cárcel, porque de lo contrario, va a terminar allí el resto de sus días y tú en la calle sin nada, porque hasta el dinero que tenía en su cuenta ahora es mío.Alexander da la vuelta y sigue su camino dejando a Emily perpleja sin creer lo que había escuchado, en ese momento ella pensó que no podía existir otro ser más cruel que ese hombre, ¿Cómo podía ser satisfactorio para él tenerla humillada ante él? ¿Cómo podía disfrutar algo así?.Emily se queda sentada en una de los escalones del edificio, llorando amargamente.Miley llegó a Japón con el cansancio del viaje reflejado en el rostro, lista para presentarse ante miles de fanáticos. Al entrar a su suite de hotel, un sonido proveniente de la habitación contigua la hizo detenerse: eran risas y murmullos desinhibidos. Sabiendo que ese era el cuarto asignado a Dereck, la curiosidad y una punzada de sospecha la impulsaron a acercarse y llamar a la puerta. Para su sorpresa, la puerta se abrió y apareció una mujer alta, rubia y prácticamente desvestida, que se tambaleaba con la mirada perdida. —¡Wow! Eres Miley... la gran estrella —balbuceó la mujer con evidente estado de ebriedad—. Me encanta tu música... —añadió, casi perdiendo el equilibrio. Miley, conteniendo la respiración por la sorpresa, entró a la habitación. Al otro lado de la cama, vio a Dereck tirado, completamente desnudo y sumido en un profundo sueño. —¿Tú y él se acostaron? —preguntó Miley a la mujer, manteniendo una frialdad que la sorprendió a sí misma. —Sí... varias vec
Miley, con el alma desgarrada por la firmeza de Liam y asfixiada por la implacable presión de su padre, tomó la decisión de regresar a su realidad. Sin embargo, antes de subir al transporte que la alejaría de Santa Elena, caminó con paso pesado hacia el consultorio improvisado. Liam se encontraba de espaldas, fingiendo una absoluta concentración mientras ordenaba unos frascos de medicamentos para ocultar el temblor de sus manos. —¿Sabes?... Pensé que me amabas —le dijo Miley, con una tristeza que calaba los huesos. —Te amo —respondió él de inmediato, sin girarse, con la voz ahogada por un nudo en la garganta. —¿Entonces por qué no vienes conmigo? —inquirió ella, dando un paso al frente, con los ojos cristalizados. Liam soltó los frascos y se dio la vuelta despacio, sosteniéndole la mirada con una seriedad melancólica. —Porque allá afuera no hay nada real, Miley. Tú y yo vemos la vida de formas muy diferentes y, aunque nos amamos con el corazón, no pensamos igual. —Tienes mi
Miley y Liam quedaron paralizados, mirándose el uno al otro con la respiración entrecortada justo después de que sus labios se separaran. Ella, abrumada por la intensidad del momento, bajó la mirada por un instante antes de volver a alzar los ojos hacia él. —¿Tú crees que entre los dos pueda existir algo? —preguntó Liam en un susurro, rompiendo el silencio. —¿Por qué no? —respondió ella, sosteniéndole la mirada. —Porque tú y yo somos muy diferentes —explicó él, acortando la distancia—. Tú eres una superestrella, Miley, como esas luces que brillan allá arriba. Y yo... yo solo soy Liam, un médico sin fama. Miley no lo dejó terminar; se acercó y lo silenció con un beso tierno pero firme. Al separarse, lo miró con una sonrisa traviesa. —¿Sabes? Eres lo mejor que me ha pasado. Y bueno... sé que no eres un galán de Hollywood como los que acostumbro a ver, ¡y además eres tan engreído! Pero... Al ver que Liam la miraba con una seriedad fingida, Miley soltó una carcajada. —¡Es una
Liam se encontraba atendiendo a los pacientes de la aldea cuando Miley, caminando con paso lento y aún muy adolorida, se le acercó. —¡Tengo hambre! —le reclamó de manera exigente, cruzándose de brazos. El médico hizo como si no la escuchara y continuó concentrado en su labor. Miley suspiró con frustración y, elevando la voz, volvió a repetir: —¡Que tengo hambre! Liam se detuvo, se dio la vuelta despacio y la miró fijamente. —¿Sabes? Aquí hay una palabra que usamos mucho. Es «por favor». Miley lo sostuvo con una mirada encendida de enojo, pero el rugido de su estómago la obligó a ceder. Con evidente inconformidad, masculló: —Tengo hambre... ¿Por favor, me puedes dar algo de comer? —Pero ¿acaso no te han llevado nada? —preguntó él, conteniendo una sonrisa—. Doña Flor ya repartió el almuerzo para todos. —¡Pero esa comida no me gusta! No es saludable. Además, me llevó carne de cordero y yo soy vegana, ya te lo había dicho. —Ay, lo lamento mucho, estrellita de
Miley inició su carrera como solista y su primer álbum fue un éxito rotundo. El primer sencillo logró posicionarse en el puesto número uno en todo el país de forma inmediata. A partir de ese momento, su carrera subió como la espuma; todos en la industria querían estar cerca de ella, colaborar con ella o simplemente ser vistos a su lado. Cuando comenzó su primera gira en solitario, el impacto fue impresionante. Todos los conciertos se abarrotaban y las entradas se agotaban meses antes de las fechas programadas. Miley estaba feliz. Sus cuentas bancarias no paraban de crecer y se había convertido en una estrella que brillaba con luz propia, dejando atrás las sombras de la envidia que tanto la habían herido en el pasado. Los años pasaban, la fama crecía y el dinero aumentaba, pero algo en su corazón no la dejaba ser completamente feliz. A sus veintitrés años, rodeada de lujos y aclamada por millones, nunca había podido enamorarse verdaderamente. Las pocas relaciones que había intent
El tiempo pasó rápidamente y Miley se convirtió en una de las estrellas juveniles más reconocidas, no solo en Estados Unidos, sino en prácticamente toda América. El proyecto musical que había comenzado como un grupo de niñas era ahora una banda de jovencitas que cautivaba a multitudes con sus canciones y coreografías. Entre todas ellas, Miley destacaba con luz propia. Definitivamente, sus sueños se estaban volviendo realidad y sus padres se sentían profundamente orgullosos. El grupo viajaba de ciudad en ciudad y recorría varios países del continente en exitosas giras y conciertos. El público estaba fascinado: las chicas querían ser como ellas y los jóvenes quedaban deslumbrados por la belleza de cada una de las integrantes. Con tan solo catorce años, Miley ya sabía perfectamente lo que era dominar un escenario, sostener un micrófono con seguridad y conmover a miles de personas con su voz. A pesar de la secuela física de su accidente, jamás se rindió; con disciplina y entrega,







