MasukCap. 52: Muertos de hambre
—¡Ritter! ¿Es que acaso sospechas de mí? ¿De tu madre?
—Sí, siempre he sospechado de ti, “madre”.
—Ritter por Dios, yo soy tu madre, de qué puedes sospechar de mi, de tu madre.
—… Tengo fuertes indicios para sospechar de ti. ¡Y el más fuerte es que tú no eres mi madre!
Marlene se quedó boquiabierta mirando a Ritter que seguía escaleras arriba. Caminó a toda prisa y se puso frente a él.
—¿Cómo puedes decirme eso? Primero decías que Derek y ahora tú.
Ritter se detuvo y se dio la vuelta con tranquilidad para ponerse de frente a Marlene.
—No, error tuyo. Yo nunca he dicho que Derek no es tu hijo, siempre he sostenido que no es mi hermano... “Del todo” ¿Razones? Una: Tu trato hacía él y tú trato conmigo. Dos: Tu preferencia con él en todo, incluso con Berit y Egmont has tenido esa misma diferencia en el trato y la preferencia. Por eso dudo de que tú y yo llevemos la misma sangre.
Marlene quiso decir algo pero sus palabras se enredaron y se notó gran nerviosismo en sus manos entrelazadas.
—¡Que tengas buenas noches, “mamá”, porque para mí lo eres. Desde que recuerdo he visto tus ojos como una madre… Lo demás sólo tú y mi padre lo saben.
Ritter siguió por las escaleras, pensativo y con un sabor amargo en su boca.
***
Dos semanas después, se hicieron las primeras pruebas sanguíneas a Egmont y todo estaba bien, las células se habían injertado satisfactoriamente, ahora restaba la espera de los próximos 15 días para saber si las estaba produciendo en condiciones normales.
—Mami, ¿cómo está Aby?
—Vendrá pronto a visitarte.
Lara se estuvo toda la mañana con su hijo en el hospital, luego llegó Ritter a visitarlo y ya en la tarde regresaron los dos a casa.
Para sorpresa de Ritter a la mansión allí estaba Erika.
—Vaya, creí que estabas desterrada —le dijo Ritter.
—¡Oh, me extrañaste?
Lara se detuvo justo frente a ella y con una risa en la garganta se volvió a verla y con una ceja levantada movió su cabeza negando.
—No, Ritter no te ha extrañado, pero yo sí que he extrañado tus chocolates.
La mujer se levantó y quedando una cabeza por encima de Lara se le aproximó.
—No seas ridícula mujercita. Yo no traje chocolates para ti, pero eso te paso por muerta de hambre y por comerte lo que no es tuyo, porque tengo entendido que Marlene no te los dio a ti. Además, mis chocolates no tenían nada que te perjudicara, así que revisa quien quería que tus bastardos no nacieran.
Lara levantó su mirada, sus ojos botaban fuego, Ritter se quedó mirándola, sabía que ella iba a reaccionar como debe ser.
Lara se alejó un poco y sin más largó su mano para que llegara justo en la mejilla izquierda de Erika, quien trastabilló y cayó de nuevo, pero mal sentada en el mismo sofá donde estaba.
—Desgraciada, ¿qué te pasa?
Lara se le encimó:
—Señorita Erika, el que no haya podido probarse que eran tus chocolates los que tenían esa cosa, no prueba tu inocencia, al contrario, eso aviva la sospecha. Pero no te preocupes que de la ley de los hombres hay tantos culpables libres y hasta sin que se les sospeche siquiera de algún crimen, pero de la ley de tu m*****a vida, la ley del altísimo, de esa no escaparas perra y lo pagarás aquí mismo en esta paraíso divino que vives ahora.
Erika se levantó y cuanto iba a tomar el brazo de Lara fue Ritter quien la detuvo y la empujó de nuevo al sofá.
Los ojos de la mujer parecían botar fuego…
—¡Ah, tú también lo crees?
—Estoy seguro! —afirmó Ritter con una sonrisa ladeada.
Lara se detuvo en su camino y se volvió a verla, entonces sin importarle que Marlene estuviera allí le gritó:
—Y para que te enteres, a pesar de que no suelo contar mis intimidades, quiero que sepas como ese chocolate llegó a mi boca, porque jamás comí de tus malditos chocolates, pero quien lo comió fue… —su sonrisa fue espléndida en estas palabras—… Ritter, mi marido, porque su padre se lo dio, pero estábamos muy excitados haciendo el amor en la encimera del bar en ese momento, tanto que ninguno tomó en cuenta la procedencia del chocolate, y él no se aguantó y me metió toda su lengua llena de chocolate en mi boca y yo la saboree con tantas ganas… OH! ¿Entiendes ahora como probé aquél maldito chocolate, que casi mata a nuestros dos hijos? Y yo si estoy segura de que fue tu chocolate, porque el dulce lo comí en la tarde, y el conato de aborto se me presentó justo después e comer el chocolate a esas horas de la noche.
—Ya ves que si estábamos muertos de hambre —y se volvió a ver a Lara y sonrió guiñándole un ojos—, pero muertos de hambre de nosotros mismos y no era precisamente de tus regalados chocolates, inocente Erika… —Ritter veía a Erika con mirada fría y oscura, mientras que Lara soltó una sonora carcajada.
—Y para rematar y evitar que me trates de envenenar a mi o a alguno de nuestros hijos, lo más sano es que no entres más en esta casa —dijo Lara.
Erika desmesuró sus ojos y se volvió a ver a Marlene, quien bajó su cabeza y asintió.
—Creo que es lo mejor, Erika, así te evitas otra humillación como esta.
Erika se quedó con los ojos vidriosos y llenos de ira, mientras veía como Ritter le pasaba su brazo por el cuello a Lara y siguieron riendo a la segunda planta.
«¡Maldita arribista! Ya sabrás de mi»
Se volvió a Marlene mientras tomaba su bolso del sofá, la miró con tanto odio mientras que esta ni siquiera alzó la cara.
«Tú también sabrás de mi, Marlene y Ritter, todos, todos sabrán de mi»
Marlene la vio alejarse y respiró profundo.
«Siempre te quise tanto Erika y apoyé tu noviazgo con Ritter, pero yo sí que estoy segura de que fue tu chocolate el que casi mata a mis nietos, y tengo ls pruebas de ello, pero no es tiempo de decírtelo todavía»
Cap. 114: El beso de los novios. El enorme jardín de la mansión de Derek Wolf estaba decorado de colores pasteles y un gran arco de rosas Blancas lo cubría. Había muchas piedrecitas en el largo camino desde la puerta del jardín hasta el aro de los novios. Un sacerdote estaba esperando mientras apretaba su libro de oraciones en sus manos y un colgante del rosario marcaba unas cuantas enseñanzas que daría el cura a los novios y los presentes ese día, soleado y maravilloso.Aby salió de la mano de su padre, un anciano abogado que se veía tan orgulloso de su hija y de todo lo que ella representaba… Se detuvieron en la entrada principal hasta oír el arrancar de la orquesta y los coros.Todos se pusieron de pié cuando sonaron los compases de un Ave María cantados por un coro de pequeñas y bellas niñas que entre risas y bromas lo cantaban acompasadas.La clínica estaba toda presente. Todos los compañeros de trabajo de los novios y los dueños de las clínicas Wolf estaban allí…El novi
Cap. 113: Un perdón no es suficiente.Derek esperaba en la sala de operaciones, mientras Mía y Ritter estaban en la sala de operaciones. El rostro de Derek estaba totalmente serio, de su boca nadie había oído que pronunciase alguna palabra desde que vio a Aby en aquel pozo de sangre…—Hijo —le dijo Zav sentándose a su lado y apretando su mano dentro de la de él—. Todo va a salir bien.Derek continuaba viendo al frente, a la nada.—A veces no sabemos con quien convivimos, y tu madre siempre ha sido manipuladora, pero jamás imagine que fuese capaz de hacer todas las cosas que te hizo para evitar que te unieras a esta muchacha.Derek resopló.—Mi madre aceptó a Adalia a mi lado, sólo porque con ella a mi lado yo obtendría la vice presidencia de las clínicas, de lo contrario no lo hubiese hecho. Ya luego con nació Berit ella sintió que tenía a alguien más en su vida.Zav sonrió.—Sí, ella pensó que tendría a alguien más a quien manipular, pero se encontró con una dura roca, es decir, Be
Cap. 112: ¡Paralítico!Derek salió de la habitación mientras su madre le seguía.—Madre ¿qué haces aquí? ¿Por qué no avisas que vendrás y llegas así sin avisar y sin tocar a la puerta de los demás… ¿Hasta cuando esta invasión a mi privacidad?—Derek, he venido porque quiero salvarte precisamente de ese francés. ¿O acaso estás interesado en ese francés?Derek soltó la carcajada.—Madre, te repito: ¡RESPETA MI PRIVACIDAD! Lo que yo haga con mi vida es mi asunto y tú no tienes nada que ver con ella. ¿Estamos?—No estamos, no me resigno a ver que tú, sólo por esa necesidad de cariño y de ser reconocido seas capaz de aceptar a ese hombre aquí…—Mamá tú viniste por qué quieres separarme de ese hombre o de todo lo que “ese hombre significa para mi”… ¡MALDICIÓN VETE! DÉJAME DECIDIR LO QUE QUIERO EN MI VIDA Y CON QUIEN! Derek le gritaba tan fuerte que Jérémie estaba muy nerviosa en la cocina caminando de un lado a otro, las mucamas estaban caminando también alrededor de las escaleras y los
Cap. 111: SituacionesDerek apretó la mano de ella cuando la sintió querer zafarse de su agarre, entonces ella chilló de dolor y él miró la mano que mantenía sostenida entre las de él para quedarse sorprendido al ver que el dedo meñique estaba toda la piel negra por una quemadura que había sufrido. Derek se quedó estupefacto al darse cuenta de que su amada Aby tenía una quemada igual a la que había sufrido, esa mañana, su chef Jérémie en la cocina, justo cuando preparaba las delicias que todos degustaban y halagaban por su exquisito sabor. En silencio simuló no haberse dado cuenta de nada, quería escuchar que le diría Aby con respecto a lo que tenía en ese preciso dedo.—Aby, ¿te pasa algo? ¿Te duele esta mano?Ella lo miró con dolor en sus ojos y a punto de llorar.—Es que me quemé este dedo cuando ayudaba a adornar las mesas de degustación, ya sabes que me gusta hacer eso.—Sí, ya veo. Pero es que eso lo tenía que hacer mi chef Jérémie y resulta que este se fue y ni siquiera t
Cap. 110: Doble compromiso.Después de 15 días de intenso trabajo entre las clínicas y la mansión de Ritter preparando los adornos y envolviendo los regalos y premios a entregar al personal, así que se hizo intenso el trabajo que tuvieron que hacer entre todos.Aquél día el rollizo chef llegó bien temprano a las clínicas, ya en las cocinas las ayudantes habían acondicionado con todos los ingredientes que el chef había pedido con antelación.Jérémie estaba ajetreado aquella mañana, mientras que Derek se movía angustiado y marcaba cada cinco minutos un número telefónico, sin embargo ese número parecía estar apagado.Derek entró al auditorio y Lara estaba siendo ayudada a colocar una tarima en el centro, los hombres movían cada cosa según las instruciciones de ella, Derek se le acercó y le preguntó.—Lara, ¿Has tenido noticias de Aby hoy?—Sí, ella está muy ocupada así que no podrá estar por estos lados…—¿Qué dices? ¿Y por qué no podrá estar por aquí? —Por qué ella estará hoy prepar
Cap. 109: Mi esposaSi Derek tenía dudas sobre luchar o no por volver a conseguir el amor de Aby, con este beso todo quedó muy claro. Él no la dejara ir esta vez.Aquella mañana Jérémie llegó muy temprano, estaba animado y conversador. La primera en notarlo fue Berit.—Hallo, Jérémie. Hoy estas contento. ¿Por qué?—Quizás y sólo quizás comparta contigo hoy algún secretito de cocina.—Entonces vendré directo a la cocina hoy. Por cierto Jérémie, la abuela se fue a su chalet, así que en cuanto regresé de clases podemos esta a nuestras anchas.—¿Te gustaría que traiga a Arón más tarde?—Sí —Berit abrió sus ojos enormemente y junto sus manos —. Soy muy feliz al poder compartir con mi… Amiguito Arón. Jérémie sonrió divertido y agregó:—Haré un postre que les guste a los dos.—Nos vemos Jérémie, estoy muy feliz hoy porque tú estad feliz y me traerás a mi niño Arón.***Derek aquella mañana se vistió en un traje de taller en beige todo con una camisa en dos tonalidades más oscuras, lo q







