Home / Romance / CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO / Capítulo 48: Las horas pequeñas

Share

Capítulo 48: Las horas pequeñas

Author: Precious
last update publish date: 2026-09-23 21:58:39

Cerró la puerta del estudio.

Él ya estaba de pie frente al tablero blanco en el muro lejano: el que ella no había notado antes porque estaba posicionado detrás de la puerta, oculto a la vista del pasillo. Estaba lleno de diagramas, calendarios, nombres vinculados por flechas y cifras financieras que reconoció de los archivos de la adquisición que había visto por la finca. Parecía menos un tablero y más un campo de batalla.

Se movió a su lado y estudió el tablero.

—Roland lleva veintiséis añ
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO   Capítulo 53: Dos semanas de observación

    Lo vio a las seis de la mañana. A las cinco y cuarenta, Nadia se había rendido de fingir que iba a dormir. Cada vez que cerraba los ojos, se encontraba de vuelta en el estudio, reviviendo ese primer beso y todo lo que había cambiado. Dándose por vencida con la oscuridad, bajó. Mientras esperaba a que el hervidor herviera, tomó su teléfono de la encimera. El texto de Roland había llegado a medianoche. De pie bajo el zumbido bajo de las luces de la cocina, lo leyó dos veces. Crees que has ganado. No lo has hecho. Has hecho un enemigo de un hombre que ha operado en esta ciudad durante treinta años y que sabe cosas sobre esta familia que tu marido nunca ha visto. No terminaré con una investigación reguladora, ni me silenciará una trampa que tomó cuatro días construir. Tienes hasta el final de la semana para contactarme. Después, voy a una publicación diferente con una historia diferente. Una que no requiere datos de adquisición. Una que será considerablemente más difícil de manejar

  • CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO   Capítulo 52: El archivo

    La cena era de cordero otra vez. La señora Park aparentemente había decidido que cada noche importante en esta casa requería cordero. Nadia no pensaba discutir. La comida era excelente, la mesa estaba puesta para tres y Cullen estaba de tal humor que prácticamente llevaba toda la conversación de la noche él mismo. La distracción era bienvenida. Solo necesitaba que la cena terminara sin que tuviera que fingir charla superficial, su mente ya desviándose por el pasillo hacia el estudio —y las palabras que por fin había resuelto decir. Cullen hablaba felizmente de sus preparaciones en la universidad, de la carta de aceptación reciente de un amigo y del ensayo de economía que estaba redactando con la guía de Caiden. Se jactaba de que el borrador final había salido “realmente bueno” en lugar de solo “aceptable técnicamente”, un hito que había estado persiguiendo durante meses. Miró a Caiden, esperando ansiosamente su veredicto. —Es mejor que aceptable —dijo Caiden, dando un raro asentim

  • CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO   Capítulo 51: Día cuarenta y uno

    No lo archivó. Esta fue la primera cosa en la que quedó completamente cierta cuando despertó el jueves por la mañana: no iba a agregar la sala de consultas a la lista que guardaba en el fondo de su mente, el lugar donde archivaba todo lo que no estaba lista para enfrentar. No iba a archivar el latido, ni la memoria de su mano sosteniendo la de ella hasta que el técnico regresara. No se iba a decir a sí misma que era práctico o transitorio o fuera de los términos del contrato. El contrato ya no era lo que había sido. En algún lugar del camino, había dejado de sentirse como tal en absoluto. Y estaba enamorada de él. Acostada en la cama con los ojos fijos en el techo, por fin dejó que eso fuera verdad. Era lo más simple y lo más desorientador que había hecho en los cinco meses desde que se había despertado en una habitación de hotel que no era suya, se había sentado en el suelo del baño del personal y había firmado un documento que estipulaba dos años y sin tocar. Estaba enamorada d

  • CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO   Capítulo 50: La clínica — El primer latido

    Por primera vez en días, Nadia durmió sin despertar ni una sola vez. Abrió los ojos a las siete y cuarto y se quedó acostada, casi sorprendida de lo descansada que se sentía. La luz del sol se derramaba a través de las cortinas, cálida y dorada en lugar del gris opaco que había pesado los últimos días. No podía recordar la última vez que despertar se sentía tan fácil. Se duchó, se vistió y bajó. Se detuvo en la puerta. Cullen estaba en la mesa con tostadas y apuntes de revisión. Caiden estaba de pie junto a la máquina de café. Leo ya estaba trabajando, su computadora portátil abierta en la isla. Por primera vez, los tres estaban en la cocina juntos. La luz del sol matutino inundaba la cocina. Nadie mencionó a Roland. —Dormiste —dijo Caiden, sin darse la vuelta. —Nueve horas —dije. —Bien. Me preparé mi té y me senté en la mesa. Cullen levantó la mirada de sus papeles, sus ojos pasando de mí a Caiden y de vuelta. Parecía alguien que había estado esperando preguntar toda la maña

  • CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO   Capítulo 49: Día treinta y siete

    Dormí la primera noche completa que tuve en días. Me desperté a las siete y cuarto. Por un momento solo me quedé ahí acostada, sorprendida de que hubiera dormido toda la noche. La luz del sol se derramaba a través de las cortinas, cálida y dorada en lugar del gris opaco que había pesado los últimos días. No me había dado cuenta de lo cansada que estaba hasta que ya no estaba. Me levanté y me duché. Cuando bajé, me detuve en la puerta. Cullen estaba en la mesa con tostadas y apuntes de revisión. Caiden estaba de pie junto a la máquina de café. Leo ya estaba trabajando, su computadora portátil abierta en la isla. Por primera vez, los tres estábamos en la cocina juntos. Me quedé en la puerta un momento, la luz del sol entrando por las ventanas mientras el plan para Roland se quedaba silencioso en la mente de todos. —Dormiste —dijo Caiden, sin darse la vuelta. —Nueve horas —dije. —Bien. Me preparé mi té y me senté en la mesa. Cullen levantó la mirada de sus papeles, sus ojos pasan

  • CASADA CON EL HIJO DE MI ENEMIGO   Capítulo 48: Las horas pequeñas

    Cerró la puerta del estudio. Él ya estaba de pie frente al tablero blanco en el muro lejano: el que ella no había notado antes porque estaba posicionado detrás de la puerta, oculto a la vista del pasillo. Estaba lleno de diagramas, calendarios, nombres vinculados por flechas y cifras financieras que reconoció de los archivos de la adquisición que había visto por la finca. Parecía menos un tablero y más un campo de batalla. Se movió a su lado y estudió el tablero. —Roland lleva veintiséis años posicionado en ese edificio —dijo Caiden, sus ojos en la tinta—. No solo ha estado sentado ahí. Ha estado observando cómo esta empresa crece, esperando la primera apertura real. —Porque de mí —dijo ella—. Porque me casé contigo. Vio una oportunidad que nunca había tenido antes. —Parcialmente —dijo Caiden—. Pero el timing es demasiado preciso. No solo reaccionó al matrimonio. —¿El asociado junior? —preguntó ella. —Posiblemente. O el asociado solo es una capa de una conexión más profunda. L

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status